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martes, agosto 11, 2026

CRÓNICA ADAM ANT: UN SUPERVIVIENTE QUE SIGUE AL PIE DEL CAÑÓN

Hay artistas que viven de la nostalgia y otros que siguen demostrando, cada vez que se suben a un escenario, por qué dejaron huella. En el Olympia Hall del Winter Gardens de Blackpool, Adam Ant volvió a confirmarlo. A sus 71 años, el británico continúa recorriendo carreteras y ofreciendo conciertos con la misma personalidad que lo convirtió en un icono. Después de una carrera marcada por el éxito, los altibajos y la reinvención, sigue ahí, fiel a sí mismo.

El concierto fue un viaje por todas las etapas de su trayectoria. Desde el arranque con «Beat My Guest» y «Dog Eat Dog», quedó claro que la noche estaría dedicada a los grandes himnos de Adam & the Ants. Canciones como «Kings of the Wild Frontier», «Zerox», «Prince Charming», «Cartrouble» o la imprescindible «Antmusic» hicieron que el público respondiera desde el primer momento, cantando cada estribillo con la misma ilusión de hace cuatro décadas.

El repertorio también reservó un espacio importante para su carrera en solitario. «Friend or Foe», «Vive le Rock», «Desperate but Not Serious» o «Goody Two Shoes» recordaron que Adam Ant supo mantener una identidad propia más allá de la banda que lo lanzó al estrellato y que su catálogo está lleno de canciones que han resistido el paso del tiempo.

El paso del tiempo ha dejado su huella en la voz de Adam Ant. Sin embargo, eso queda en un segundo plano cuando aparece sobre las tablas. Su presencia sigue siendo magnética: el sombrero, esa inconfundible imagen de pirata —de la que Jack Sparrow parece haber heredado más de un detalle— y la teatralidad que siempre ha acompañado a sus actuaciones siguen formando parte de un espectáculo que conecta con el respetable desde la autenticidad, más que desde la perfección.

El cierre con «Stand And Deliver» puso el broche perfecto a un espectáculo que fue mucho más que un ejercicio de nostalgia. Fue la confirmación de que Adam Ant sigue siendo un superviviente, un artista que continúa al pie del cañón defendiendo un repertorio repleto de clásicos, tanto de su etapa con Adam & the Ants como de su carrera en solitario, y recordando que hay leyendas que nunca dejan de pertenecer al escenario.

Setlist

«Beat My Guest»

«Dog Eat Dog»

«Vive le Rock»

«Lady/Fall In»

«Desperate but Not Serious»

«Cartrouble»

«Prince Charming»

«Zerox»

«Ants Invasion»

«Kings of the Wild Frontier»

«Christian D'or»

«Friend or Foe»

«Antmusic»

«Red Scab»

«Never Trust a Man (With Egg on His Face)»

«Young Parisians»

«It Doesn't Matter»

«Killer in the Home»

«Goody Two Shoes»

Bis:

«Stand and Deliver»



lunes, julio 27, 2026

MARILYN MANSON: MISA NEGRA A 40 GRADOS

Las primeras notas de «Bela Lugosi’s Dead», de Bauhaus, emergen de la oscuridad. Pocas canciones podrían servir mejor de prólogo: nueve minutos de sombras, decadencia y liturgia gótica antes de que el Reverendo salga a oficiar su propia misa negra. El ambiente está preparado.

La carrera de Manson, después de unos últimos años erráticos, ha vuelto a la carretera, donde lleva promocionando su disco, One Assassination Under God – Chapter 1, desde 2024. Pocas trayectorias musicales han sido tan conflictivas como la del Reverendo. No obstante, es un superviviente y continúa al pie del cañón rozando los 60 palos.

La organización del festival —zona de catering, puestos de comida y espacios habilitados para comer y beber en la Plaza de España de Sevilla—, perfecta. Buen ambiente, a pesar de un calor insoportable que rozaba los 40 grados a las 22:30, hora de inicio del espectáculo.

Fue un concierto fiero, potente, con un Manson en buena forma que desgranó un repertorio basado principalmente en sus primeros discos, los más aclamados. Que nadie espere a un Reverendo especialmente receptivo con el público. Nunca ha sido su estilo. Caña desde el primer minuto, sonido crudo y directo al grano, sin grandes aspavientos. Como aderezo escénico, un efectivo juego de luces, neones y cruces invertidas reforzaba la imaginería oscura y provocadora de la ceremonia. La parroquia de Manson, completamente entregada, disfrutó enormemente y respondió con entusiasmo a cada uno de los clásicos.

Hubo varios cambios de vestuario: gabardina de cuero para empezar, chaqueta de plumas, bombín para la época burlesca de «mOBSCENE», plumas para Holy Wood y sombrero militar en otros temas. Los mismos trucos de siempre, esos que tan buenos resultados le han dado durante toda su andadura.

El mesías alienígena Omega apareció en dos cortes: «Great Big White World» y una truncada «I Don’t Like the Drugs (But the Drugs Like Me)», que dio paso a «The Dope Show». Evidentemente, Manson arengó a los fieles. Él es la droga que su público necesita.

«Exit Wound», el más reciente sencillo, y «Nod If You Understand» representaron la etapa actual. A partir de ahí, el viaje fue directo a los años noventa. El Reverendo sabe perfectamente qué quiere la parroquia: un repertorio de grandes éxitos en el que brillaron cuatro temas de Antichrist Superstar (1996), su obra capital. Hits infalibles en directo que siguen llevando al respetable al frenesí colectivo.

Entre los momentos culminantes destacaron también sus célebres versiones, temas que Manson ha hecho prácticamente suyos. «Sweet Dreams (Are Made of This)» fue, con diferencia, la más aclamada y desató la euforia general. Para el cierre quedó «Personal Jesus», convertida en el último golpe de efecto de la noche.

Mención especial al bis, «Tourniquet», en el que Manson apareció sobre el escenario subido a unos zancos que lo hacían parecer una araña maligna gigantesca. El que tuvo, retuvo...

Lo cierto es que compadecí a los músicos. El escenario, con los focos, las luces y aquel calor, tenía que ser un infierno. Aun así, cumplieron con profesionalidad, sin dar un segundo de respiro y con un espectáculo medido hasta el último milímetro. Quedó ADN del Reverendo por todas partes, todo hay que decirlo.

Evidentemente, y tal como ha hecho durante décadas, que nadie espere un concierto al estilo de The Cure: 14 canciones, una hora y cuarto justa y fin del espectáculo.

Manson continúa manteniendo su enigma sobre las tablas.


Setlist:

Nod If You Understand

Disposable Teens

Angel With the Scabbed Wings

Great Big White World

This Is the New Shit

Dried Up, Tied and Dead to the World

Exit Wound

The Nobodies

The Dope Show

Sweet Dreams (Are Made of This)

mOBSCENE

The Beautiful People

Encore:

Tourniquet

Personal Jesus



martes, julio 14, 2026

MOBY: ENERGÍA RAVE EN EL ICÓNICA DE SEVILLA

Moby fue uno de los grandes protagonistas de la pasada edición de ICÓNICA Sevilla Fest. El artista estadounidense regresó a España para ofrecer un concierto en el que repasó buena parte de su emblemático repertorio, conquistando al público con una actuación repleta de clásicos.

Un directo en el que sonaron sus temas más celebrados, que el respetable bailó como si no hubiera un mañana. Una mezcla de techno, rock, blues, soul, pop y góspel sin fisuras, que encaja perfectamente en vivo. La apertura con la electrizante «Bodyrock» dejó claro que estaba dispuesto a dejarse la piel sobre las tablas.

El cantante desplegó un montaje escénico repleto de imaginería psicodélica, ciudades futuristas, desiertos, animales y referencias a los cuatro elementos. Puro imaginario new age. Moby es vegano, ferviente defensor de los derechos de los animales —sus tatuajes son buena prueba de ello— y activista político desde hace tiempo, y ello se reflejó en las pantallas en numerosas ocasiones. A diferencia de Morrissey, su actitud nunca ha sido beligerante. Vive y deja vivir.

A pesar de las altas temperaturas, desplegó una energía contagiosa sobre el escenario, tocando la guitarra, las congas y los teclados. Un raver desde el primer hasta el último minuto. Respecto al sonido e iluminación, impecables.

El estadounidense se mostró cercano con el público, chapurreó en español, contó anécdotas, criticó a Trump y mencionó que el calor era insoportable. A diferencia de otros artistas, la empatía es uno de sus puntos fuertes.

Respecto al repertorio, sonaron numerosos cortes de Play (1999) y 18 (2002), sus álbumes más populares. India Carney y Nadia Duggin interpretaron con gran sentimiento algunas de las canciones clave, como «Natural Blues», «Why Does My Heart Feel So Bad?» o «Porcelain».

Cabe destacar la versión acústica e intimista de «Heroes», de David Bowie, uno de los momentos más pausados del espectáculo y un respiro necesario antes del tramo final del concierto.

El show fue una inmersión en los noventa, en especial los bises que recordaron a la energía propia de un club, sin un ápice de nostalgia, que dejó a los espectadores eufóricos y satisfechos. El setlist continúa vigente, demostrando que «Go», «Extreme Ways» o «Lift Me Up», aparte de clásicos, son atemporales.

El concierto confirmó que el paso del tiempo no ha mermado la vigencia de Moby. Tres décadas después de revolucionar la música electrónica, sigue siendo capaz de convertir sus canciones en una experiencia colectiva, intensa y profundamente humana.


Setlist

Bodyrock

Go

Next Is the E

In This World

We Are All Made of Stars

Machete

"Heroes" (David Bowie Cover)

Why Does My Heart Feel So Bad?

Raining Again (Steve Angello's Vocal Mix)

Disco Lies (Spencer and Hill Remix)

Flower / Find My Baby

Honey

Extreme Ways

Natural Blues

Encore:

Porcelain

Lift Me Up

Feeling So Real



miércoles, octubre 01, 2025

CRÓNICA: POSTALES SONORAS DE KOKOSHCA EN LA MERCÈ

La noche del 27 de septiembre, en el Parc de la Ciutadella, dentro de las fiestas de La Mercè, Kokoshca ofreció una actuación arropada por el calor del público, que más que asistentes parecían miembros de su familia.

La banda, entregada sobre las tablas, desgranó un repertorio en el que la tristeza y la melancolía se mezclan, como siempre ha sucedido en la música indie patria: donde la ruptura convive con la esperanza, el humor con la melancolía, la inocencia con el deseo de volver a empezar, lo cotidiano con lo político. La sombra de The Smiths nunca ha perdido vigencia.

Abrieron con «Tienes que saber esto» y continuaron con piezas clásicas de su repertorio, como «La juventud», «Txomin» o «Asia (Canción para Iñaki Ochoa de Olza)». Una mezcla bien equilibrada de rock, pop, garage y punk. El sonido fue impecable y el respetable disfrutó de «El verano» y «Futuro», hasta cerrar con la enérgica «Parkour», que volvió locos a los presentes.

Los miembros más visibles del combo, Iñaki López y Amaia Tirapu (voces y guitarras), se mostraron muy compenetrados durante todo el concierto, demostrando saber estar sobre el escenario y buena química con los espectadores. En muchos momentos recordaban a Los Planetas, Sr. Chinarro o La Buena Vida.

Kokoshca ha demostrado una vez más que en Barcelona se encuentran como en casa, que sus letras —sobre el amor, las rupturas, los deseos imposibles y la esperanza— conectan con un público deseoso de disfrutar del momento y pasarlo en grande. Una actuación estupenda, llena de honestidad y frescura, lástima que, por cuestiones de programación, terminara a una hora —22:45— demasiado prudente.

 Setlist

Tienes que saber esto

La juventud

 Huella de ti

 Txomin

 Asia (Canción para Iñaki Ochoa de Olza)

Las chicas

 El verano

 Futuro

 Parkour



domingo, septiembre 28, 2025

CRÓNICA: «HAPPY MONDAYS EN BARCELONA — RAVE EN ESTADO PURO»

Happy Mondays, supervivientes de la movida Madchester y epítome de la decadencia rockera, siguen en pie contra todo pronóstico. Tras décadas de vaivenes, separaciones, problemas judiciales y clínicas de desintoxicación, resulta casi increíble que el combo continúe en activo.

Mientras los Stone Roses representaban la luminosidad del movimiento, Happy Mondays encarnaban su reverso oscuro: el bajón del éxtasis camino a casa. No olvidemos que en aquella época lo alternativo era mainstream y las raves dominaban la pérfida Albión.

De la formación original permanecen Shaun Ryder (voz) y Bez (bailarín), los rostros más reconocibles del grupo. El bajista Paul Ryder falleció en 2022 y Rowetta abandonó en 2024. Gary Whelan (batería) y Mark Day (guitarra) continúan defendiendo sus puestos desde el principio, mientras que los teclados han pasado de Paul Davis a Dan Broad, ahora director musical de la banda. El hueco dejado por Paul Ryder en el bajo se cubre con músicos de apoyo, aunque sin sustituto fijo reconocido como miembro oficial.

De aquel discreto Unkle Dysfunktional (2007) han pasado demasiados años, y lo único inédito desde entonces ha sido «Ooo La La to Panama», un tema aislado de 2015. Desde entonces, la banda se ha convertido en un proyecto de directo, alimentado por la nostalgia de aquellos tiempos en que la Generación E celebraba la comunión entre indie, house, electrónica y MDMA.

Como teloneros actuaron The Gulps, banda afincada en Londres cuyo sonido combina de forma curiosa influencias de Sex Pistols, The Libertines y Pulp. Además de los Mondays, han abierto para Public Image Limited y The Fratellis. Alan McGee los adora. Nivel.

Se entregaron por completo sobre el escenario y contaron entre bromas que habían llegado tarde porque su coche se averió antes de salir de Madrid, lo que les obligó a subir directamente a tocar nada más llegar a Barcelona. Al menos pudieron brindar con una cerveza sobre las tablas. Cerraron con la bailable «King of the Disco». Estupendos

Firouzeh Berry empezó el concierto de Happy Mondays con una potencia vocal arrolladora, siempre en sintonía con Ryder. Bez, como de costumbre, se erigió en la auténtica estrella del show: sus bailes incansables animaron al respetable mientras recorría el escenario de un lado a otro sin perder energía.

La banda sonó compacta y poderosa. Ryder, con su parca verde, una botella de agua y el vaper en la mano, evocaba por momentos al coronel Kurtz: un soldado veterano de mil batallas que lo había visto todo. Dominó la escena con voz firme y una presencia magnética, sin dejarse eclipsar por nadie. Rapeo chulesco, poligonero: Salford al poder. Contra lo que muchos esperaban, no apareció agotado ni apagado; al contrario, se mostró cercano y no dejó de vacilar con el público. Las pullas entre él y Bez fueron constantes, intercambiándose el micro durante el bolo. Mark Day desató toda la furia de su guitarra, mientras que Gary “Gaz” Whelan (batería) y Dan Broad (teclados), aunque en un segundo plano más discreto, cumplieron con creces.

El repertorio repasó sus tres primeros discos, los más celebrados, en una sucesión de himnos incontestables: «Kinky Afro», el dueto «Dennis and Lois» en el que Berry llenó los zapatos de la mítica Rowetta, «Mad Cyril», una impresionante «Loose Fit», «Rave On», la macarra «Bob's Yer Uncle», los clásicos «24 Hour Party People», «Hallelujah» y «Step On», y como bis final, «WFL».

Sorprendió la presencia de muchos jóvenes en Razzmatazz, que bailaron sin tregua. Bez, siempre en su papel, firmó autógrafos, se probó las gafas y un sombrero de pescador que le entregaron, y acabó regalando sus legendarias maracas a un chaval de primera fila. Y, cómo no, fue el encargado de despedir el espectáculo. Todo un personaje.

Happy Mondays siguen destilando la esencia más pura de Manchester. Además, han anunciado una gira en 2026 para celebrar el 35º aniversario de Pills ’n’ Thrills and Bellyaches, acompañados por The Farm y Northside como teloneros. Una cita ineludible.

 Setlist:

Intro / Kinky Afro

God's Cop

Donovan

Dennis and Lois

Performance

Loose Fit

Rave On

Mad Cyril

Bob's Yer Uncle

Hallelujah

24 Hour Party People

Step On

Encore:

Wrote for Luck

 


sábado, junio 22, 2024

CRÓNICA: «JANE'S ADDICTION EN LA RIVIERA - LA VIEJA GUARDIA NUNCA MUERE»

Siempre se habla de Nirvana, Soundgarden y Pearl Jam a la hora de definir el soundtrack de la Generación X. Sin embargo, Jane's Addiction fue pionera, abrió la puerta para que el resto alcanzara el mainstream. Inclasificable, con su mezcla de hard rock, punk, psicodelia, funk y post-punk, se mantuvo en la periferia. Los californianos nunca fueron un grupo para las masas; puede que por ello continúen conservando su condición de outsiders.

Tener la oportunidad de disfrutar de la formación original —Perry Farrell (cantante), Dave Navarro (guitarra), Eric Avery (bajo) y Stephen Perkins (batería)— no tiene precio. Mucho ha llovido desde 1991. Por el combo han pasado diferentes bajistas —Flea, Duff McKagan, Chris Chaney, etcétera— y editado material —Strays (2003) y The Great Escape Artist (2011)— que los ha mantenido en la brecha hasta el presente. Discos correctos, no obstante, palidecían en comparación con las glorias del pasado. Durante los últimos tiempos, Navarro se mantuvo alejado de los escenarios debido al COVID, Avery trabajó con Garbage, Farrell y Perkins salieron a la carretera a principios de año para la gira de despedida Horn, Torns, En Halos Farewell Tour de  Porno For Pyros.

Con el regreso de Avery, la banda ha centrado su repertorio en los tres primeros elepés por lo que siempre serán recordados. No es difícil imaginar que una de las condiciones del bajista fue que el material perteneciera a la etapa en la que formaba parte del combo. Elección lógica que el público agradece. Al fin y al cabo, la música se ha convertido en un ejercicio de nostalgia. La gente asiste a conciertos para disfrutar de los temas clásicos, aquellos por los que amaron al grupo en cuestión y que les recuerdan los viejos tiempos, antes de que las redes sociales y el auge de la tecnología cambiara nuestra forma de disfrutar el arte. La primera gira europea de Jane's Addiction en ocho años con fecha en la Sala Riviera de Madrid. Sold out desde hace meses... Una oportunidad entre un millón. 

Abrieron los teloneros, Neon Delta, banda con influencias del hard rock y glam metal ochentero, que despacharon temas propios y covers en español de «God Save the Queen», de The Sex Pistols; «Man in the Box», de Alice in Chains; y el homenaje «Just Because», de Jane's Addiction como despedida. 

Cambio de instrumentos. Apagaron las luces y los angelinos empezaron con la mística «Kettle Whistle»: una elección estupenda. «Whores», «Pigs in Zen» y «Ain't No Right» encendieron a los presentes. «Ted, Just Admit It...» cayó como una bomba, siendo coreada —Sex is Violent— hasta la saciedad. Sin duda, cuando el grupo suena como The Doors pasados de anfetaminas, lo borda. 

Farrell —delgado y frágil— estuvo a la altura. No desafinó en ningún momento, se lanzó en una serie de speechs hilarantes —incluido su deseo de disfrutar de un «coño español» (sic)— jugueteó con sus pedaleras de voz y se ventiló una botella de vino durante el show. Hablamos de un señor de 65 palos que ha pasado por todos los excesos posibles. Resulta milagroso que continúe al pie del cañón. Genio y figura... Mención especial para Perkins: disfrutaba como un niño detrás de los bombos, riendo y pulverizando la batería. No dejó de sonreír en ningún momento.

El espectáculo continuó con «Summertime Rolls» y la acústica «Jane’s Says». Por muchas décadas que pasen, no pierden su condición de himnos. Conmovedoras. En «Up the Beach» el protagonismo recae sobre los solos de Navarro. Para cerrar los ojos y dejarte llevar a otro universo junto a las líneas sólidas de Avery, que continúa tocando su instrumento a la altura de las rodillas como un chaval.

Una sección rítmica engrasada, Farrell radiante y Navarro —uno de los guitarristas más infravalorados de la historia— que actuó en todo momento como un Dios de las seis cuerdas. La banda sonó madura y compenetrada. Si nos ceñimos a la leyenda, pocas han sufrido tantas disputas internas como los angelinos. Se notaba que el combo lo estaba pasando genial, existía gran química entre ellos y, por extensión, con el respetable.

«Three Days» fue el momento álgido del concierto. Once minutos de metal, rock progresivo, psicodelia y desbarre. Farrell se marcó unos bailes de chamán, tocó las congas y las maracas. Obra maestra indiscutible que dejó al público temblando.

Sin un segundo de respiro, sonaron la épica «Mountain Song» y «Then She Did...» completa. Seis minutos sobre la pérdida de los seres queridos. Joya escondida en los surcos del Ritual de lo Habitual (1990) que se agradece escuchar en vivo. Señores y señoras. Nosotros tenemos más influencia con sus hijos... «Stop!» estuvo a punto de volar el techo de La Riviera. Un corte que nunca falla a la hora de hacer bailar el pogo al respetable.

Para los bises, la festiva «Been Caught Stealing» sin los ladridos de los canes y, como cierre sorpresa, «Chip Away», con la banda al completo a la percusión. Pura locura tribal. Entre bambalinas, las señoras del combo se sumaron a la fiesta. Imposible pedir más.

No puedo imaginar lo que hubiera significado ver a Jane's Addiction en los noventa, en pleno festival Lollapalooza. Pese a la opinión de los más cínicos, la formación continua en plena forma. Temas interpretados con arte y oficio, carentes de nostalgia, que nos trasladaron durante una hora y media a otros tiempos, cuando todo apuntaba a que el rock alternativo conquistaría el planeta. Repetiría sin dudarlo.

Setlist

Kettle Whistle

Whores

Pigs in Zen

Ain't No Right

Ted, Just Admit It...

Summertime Rolls

Jane Says

Up the Beach

Three Days

Mountain Song

Then She Did...

Stop!

Encore:

Been Caught Stealing

Chip Away



jueves, octubre 05, 2023

CRÓNICA: THE NATIONAL EN WIZINK CENTER, PUBLICADA EN MÁS DECIBELIOS

Inmersos en la gira de First Two Pages of Frankenstein (4AD, 2023), notable trabajo en el que los de Ohio demuestran encontrarse en perfecta forma, The National congregaron a unas diez mil personas en el WiZink Center en el que fue su único concierto por España.

Como teloneros, unos estupendos Bartees Strange —mezcla de indie, rock, hip hop, jazz y electrónica— compañeros de sello de The National, que por algún motivo me recordaron a Bloc Party, ofrecieron una actuación impecable. El grupo abrió con el atmosférico cover About Today de la banda madre, para continuar con temas destacables como Stone Meadows, Heavy Heart o la bailable —puro MadchesterCosings. Curiosamente, el WinZink se encontraba casi vacío en aquellos momentos. El público no llenó el recinto hasta última hora. Y me pregunto: ¿qué sentido tiene pagar una entrada si no disfrutas del evento al completo?  Misterio… Gran formación. Un aperitivo genial.

 Setlist de Bartees Strange

 About Today (The National Cover)

Mustang

Stone Meadows

Wretched

Flagey God/Cosings

Black Gold

Heavy Heart

Boomer

Seventeen

The National en estado puro

Cuarenta y cinco minutos después llegó el turno de The National, liderados por un magnífico Matt Berninger impecablemente trajeado, solemne y excéntrico sobre el escenario, mezcla entre Jarvis Cocker, Michael Stipe y Nick Cave, que se metió al respetable en el bolsillo desde el primer minuto y no dudó en zambullirse en el foso en repetidas ocasiones. Una estrella llena de carisma.

La interpretación de Berninger rayó gran altura —no falló ni una sola nota durante el concierto— secundado por los guitarristas Aaron y Bruce Dessner, la certera batería de Bryan Devendorf y el bajo de Scott Devendorf. Metales, cuerdas y piano de propina. Grupo preciso, engrasado, que no desperdició un segundo de actuación con charlas innecesarias o improvisaciones. Profesionalidad en todo momento.

El sonido espectacular hizo temblar el WinZink Center. Juego de luces y pantallas, fantásticas. Para mi sorpresa, acostumbrado a sus discos lánguidos y crepusculares, la banda resulta más enérgica en directo, tanto, que baladas como I Need My Girl, About Today o Alien sonaron ruidosas y llenas de distorsión.

El combo recorrió toda su trayectoria, incluido el reciente Laugh Track (2023) lanzado por sorpresa hace unas semanas, del que brilló la abrasadora Smoke Detector que podría pertenecer a The Jesus & Mary Chain.

Entre los temas más destacables: el pop de Slipping Husband del lejano Sad Songs for Dirty Lovers (2003) que llevaban años sin interpretar en directo, el himno Bloodbuzz Ohio, la conmovedora About Today, las potentes Squalor Victoria, Grease in Your Hair, Terrible Love y Mr. November y una Vanderlyle Crybaby Geeks a capella como colofón coreada por el público.

The National han ofrecido un show de primera categoría que puede que convenza hasta a los escépticos que tachan a la banda de tediosa y aburguesada. Todo lo contrario: pocos grupos actuales pueden de presumir de un directo tan brillante.

Setlist The National

Once Upon A Poolside

Eucalyptus

Tropic Morning News

Squalor Victoria

Don’t Swallow The Cap

Bloodbuzz Ohio

The System Only Dreams in Total Darkness

I Need My Girl

Apartment Story

Cherry Tree

Abel

Conversation 16

Slipping Husband

Alien

Grease in Your Hair

Deep End (Paul’s in Pieces)

Laugh Track

Smoke Detector

Day I Die

Pink Rabbits

England

Graceless

Fake Empire

About Today

Bises

Light Years

Mr. November

Terrible Love

Space Invader

Vanderlyle Crybaby Geeks 



sábado, noviembre 21, 2015

EDITORS: UN TRIUNFO INCUESTIONABLE

La sala Riviera siempre me ha traído gratos recuerdos. En ella asistí a mi primer concierto importante: la cita fue con los Cure durante lo que se creía su última gira la etapa Bloodflowers. Quince años después el recinto continúa igual que antaño: un lugar pequeño y acogedor con aforo limitado que —a diferencia de los grandes festivales— permite mayor conexión e intimidad con las bandas que pisan sus tablas. Nunca he entendido la mala fama que tiene sobre su sonido porque todas las veces que he estado allí me ha resultado perfecto. Supongo que la próxima vez tendré que plantarme en la barra en lugar de en las primeras filas para comprobarlo. Mientras tanto, prefiero contemplar a las formaciones que me gustan lo más cerca posible.

The Twilight Sad

Sobre las ocho, The Twilight Sad salieron tímidamente al escenario dispuestos a calentar al público. Empezaron con una intensa There's A Girl in the Corner que obligó a prestar atención hasta a los más despistados. El sonido de la banda —denso, taciturno, potente y claustrofóbico— retumbaba con ecos shoegaze a la guitarra, sintetizador y una sección rítmica perfectamente engrasada. It Never Was the Same sirvió de preludio a una fabulosa Nil con la que los asistentes al concierto explotaron. Resulta increíble lo mucho que gana esa canción en directo. 

Cabe destacar la presencia del vocalista del grupo, James Graham, completamente entregado, que parecía flotar a varios centímetros del suelo. Poseído por la música, los párpados cerrados, abriendo y cerrando las manos, y contorsionándose con trances espasmódicos a lo Ian Curtis, no tardó en conseguir que la sala bailara al completo. El final llegó con una apoteósica And She Would Darken the Memory en la que lo dio todo gritando, de rodillas en el suelo y empapado de sudor. Gran espectáculo: los escoceses cumplieron de sobra como teloneros.

Editors

Unos cuarenta minutos más tarde, Editors comenzaron su actuación con la mística No Harm. La voz de Tom Smith —genial como de costumbre— tiene la increíble facilidad de pasar de su tono de barítono habitual al falsete más descarnado. El resto del concierto fue una sucesión imparable de hits que hicieron vibrar hasta el último confín de la sala. El público sintonizó desde el primer minuto con una banda agradecida, simpática y pletórica, saltando y coreando sus canciones. Era palpable que los músicos disfrutaban con la actuación y no pensaban permitir que sus fans se sintieran defraudados por un concierto tibio y sin garra. Todo lo contrario: Smith no cesó de bailar, sonreír, dar palmas y bromear durante toda la actuación, al igual que el resto de la banda. Tocó varias guitarras, el piano y el sintetizador, demostrando que aparte de un vocalista carismático, es un músico muy completo. Dio las gracias innumerables veces y preguntó en repetidas ocasiones cómo se lo estaba pasando el público. ¿Cuántos cantantes indies nacionales se muestran tan cercanos en directo? 

El impecable repertorio desgranó los mejores temas de su discografía: Blood, Life Is a Fear, An End Has a Start, Eat Raw Meat = Blood Drool, Formaldehyde, Bones, Smokers Outside the Hospital Doors en versión acústica, A Ton of Love y Munich. Las canciones de su último disco de estudio —Forgiveness, Salvation y All the Kings— encajaron como un guante con las demás, que fueron desde las guitarras a la electrónica sin fisuras. Para terminar, en el obligatorio bis, Ocean of Night (que podría ser single), una discotequera Papillon y la épica Marching Orders, dejaron a los asistentes pletóricos y exhaustos.  

Sin duda alguna, la noche fue un triunfo incuestionable para ambas formaciones. Espero que no tarden demasiado tiempo en regresar a España para repetir la experiencia. No me la perdería por nada del mundo.