viernes, 4 de junio de 2021

RESEÑA "LUZ BLANCA/CALOR BLANCO", CORTESÍA DE HISTORIAS PULP

Alexis Brito Delgado, autor al que tenemos en gran estima en Historias Pulp por su perseverante línea de pulp de alta calidad, estrena desde principios de este año la colección Cazador a sueldo con Luz Blanca/Calor Blanco, novela que se puede adquirir desde Amazon en digital o tapa blanda.

Celebrando aún nuestra inesperada nominación a los Premios Ignotus (suponemos que por la revista Historias Pulp #4 Phantasm) es como nos hacemos eco de la existencia de esta nueva gran obra pulp, de nuevo protagonizada y narrada en primera persona por uno de los descendientes de aquel violento y virtuoso templario que fue en su Alemania natal Wolfgang Stark, el mismo de cuya línea de sangre son protagonistas en sus respectivas aventuras Dorian Stark (en un futuro decadente, con ambientación al estilo cyberpunk) y Johannes Stark (durante la década de 1940, en plena II Guerra Mundial). Una historia que cuenta con cubierta y página interior ilustradas con un estilo escrupuloso pero contundente, de líneas pesadas que concuerdan con la densidad del texto, diseñadas por Angelito Amaro Bernuy.

Esta vez, Alexis se aproxima a las historias del cine negro en un relato de suspense ambientado en los bajos fondos de la ciudad de Nueva York, a mediados de la década de 1970. El autor se empeña cuidadosamente en que la aventura esté empapada del tiempo donde se ubica, mostrándonos retazos del disidente conocimiento que su protagonista, Möhler Stark, tiene de la política, la sociedad e incluso el arte de su momento. El resultado es que el día a día dentro de la mente del narrador, esencialmente compuesto de eterna reticencia, de cinismo, y que transita por ambientes entre desolados y agobiantes, se ve diluido y cimentado de manera reconfortante por el alterne de este autodestructivo hombre con personas drásticamente más sociales que él (a pesar de tratarse, en algunos casos, de sociópatas de distinto grado) que nos aproximan al conocimiento del mundo más allá del eterno sumidero de su mente, como si aquel se tratara de una orilla de aguas tranquilas y de agradable y firme arena sobre la que alzarnos para respirar algo de aire.

¿Por qué esta extenuante descripción de la experiencia de transitar la aventura desde la mente de Möhler Stark, os preguntáis? Porque no cabe duda de que, a pesar de las cualidades que le unen a las demás generaciones de su familia (una determinación férrea y una capacidad para la violencia innata y cercana al talento artístico) este protagonista es el hombre más alejado de la humanidad de entre todos ellos (y esto es decir mucho, os lo aseguro e invito a comprobarlo). La distancia respecto a sus semejantes, a los cuales difícilmente considera como tales, se acentúa por su característica adicción, que bien le sirve para retroalimentar su ya de por sí natural psicopatía.

El consumo de heroína en vena por parte de nuestro protagonista no sirve más que para acentuar lo ancho del profundo abismo que le separa de toda forma de vida común a los demás mortales, y la constante y pertinaz lucha contra el síndrome de abstinencia cada vez que decide tomar las riendas de su vida en algún sentido alejándose del consumo, para engranar más las piezas que dan velocidad y potencia a su capacidad (y diría que necesidad) de matar.

Partiendo de esta premisa, la de un asesino a sueldo que se gasta lo que gana en heroína, y que se mantiene por periodos sereno para trabajar y experimentar de nuevo la indiferencia que refleja hacia el mundo (para volver con más ganas al siguiente pico), es como el autor nos sumerge en esta historia repleta de personajes de mala vida, aparentemente bohemia y desbordante de una romántica melancolía si nos tragáramos algo de las letras de grupos de la época como Velvet Underground (o Lou Reed en solitario), o si dejáramos que toda la corriente cultural de la llamada Factory de Andy Warhol y sus homólogos nos deslumbrara con su fastuosa mediocridad (siendo generosos) artística y social.

Möhler Stark, a pesar de estar próximo a ese conocimiento por su interés en una chica perdida en el caótico y falso lustre de la vanguardia intelectual, no se deja engañar, ni por eso ni por toda la tendencia política o social de su tiempo, convirtiéndole en un hombre tan renegado de su momento como lo son en sus propias historias todos los demás Stark. Su análisis constante del mundo y de sus propios actos en él sirven para acercarnos adecuadamente a su visión como cómplices, como confidentes, mejor dicho, consiguiendo una afinidad suficiente pero no confusa con el personaje, es decir, pudiendo comprender y hasta predecir su forma de actuar, como con una persona real, pero sin llegar a engañarnos para creerle la injusta víctima de todos los demás (como hacía de forma tan sutil y acertada la película Joker, con cuyo protagonista se identifican los espectadores distraídos, poco reflexivos o con perfiles de cierto grado de psicopatía). No, Möhler es un personaje honesto, y por eso mismo genera empatía, incluso simpatía. No es que no lamente su situación de cuando en cuando, pero si lo hace es sabedor de que es dueño de su destino, de que si algo lo hace es porque no puede evitarlo, ya sea por seguir su propio código moral (hartamente laxo) o sus impulsos.

La narración está llena de descripciones breves pero concisas de cuanto existe en el mundo de la novela, como es habitual en el estilo de Alexis Brito Delgado, pero aquí se regodea en los sentimientos y reflexiones del protagonista. Era fácil convertir esta aventura en una historia densa, carente de interés por la dilatada información de la experiencia subjetiva, pero no para un autor como Alexis, que sabe ceñirse a lo crucial, describiendo con un instinto afilado los mecanismos del pensamiento de este psicópata funcional, acercándonos con habilidad a la realidad de sus desaforadas emociones, aquellas que difícilmente se trasladan al mundo real como no sea en la forma de un puñetazo o una salva de tiros.

Luz Blanca/Calor Blanco tiene la virtud de resultar, como Némesis, un libro con una estructura más cercana a la novela tradicional, con episodios que se unen unos a otros para trazar una historia de venganza con un principio y un fin. Cada episodio, respectivo a cada uno de los días de toda una semana, comienza parafraseando las letras de una canción de Velvet Underground o Lou Reed en inglés, sirviendo como preludio de lo que vendrá en la narración, haciendo más patente el contraste entre la visión bohemia de la vida en los barrios bajos de Nueva York y la realidad a la que nos enfrenta, como lectores, el protagonista y narrador. Si se quiere encontrar un punto débil a la historia, este sería lo abrupto de su final, que bien puede verse perfecto por ser tan incierto como es realmente cada puñetero día de Möhler Stark, o que dejara con ganas de saber más por su intención continuista (no debemos olvidar que, en principio, esta es la primera parte de una saga).

Desde Historias Pulp no podemos hacer menos que recomendar esta espectacular novela independiente de corte pulp, una de las pocas que podemos considerar realmente buenas de entre las contemporáneas a nosotros que hayamos podido experimentar. Una historia compuesta a base de maldad, violencia, sexo y cinismo, y que se despoja de cualquiera de los complejos de los que hoy en día debe invertirse cualquier artista o ciudadano para ser considerado un miembro útil.

«Sigue el modelo establecido. Haz lo que se espera de ti. Sé un ignorante, un mediocre, hasta el día de tu muerte. Lo único que deseaba era estar fuera de la sociedad». 

MÖHLER STARK (LUZ BLANCA/CALOR BLANCO)

 

Enlace original:

https://historiaspulp.com/luz-blanca-calor-blanco-de-alexis-brito-delgado-resena-de-elmer-ruddenskjrik/




miércoles, 26 de mayo de 2021

FRAGMENTO SIN TÍTULO (CHOCA CONTRA EL SOL)

Crown Heights, Noviembre, 1959.

En silencio, como un felino, crucé la Avenida Eastern Parkway. Mi objetivo terminaba de aparcar. El Chevrolet del 54, azul celeste y blanco, de carrocería cromada, amplios parachoques y tapacubos brillantes, me recordó que, después de la Segunda Guerra Mundial, la industria del motor yanqui experimentó un crecimiento sin límites. Era un carro ostentoso para dejarlo en la calle: cualquier chorizo del barrio no dudaría en mangarlo.      

Estudié al individuo que Jerry me había ordenado liquidar: calvo, tripón, metro sesenta de altura, cara de cerdo lisiado. Llevaba un traje color pastel, camisa blanca, corbata y zapatos de punta afilada; la indumentaria básica de los italianos que aspiraban a convertirse en hampones. Ridículo no, lo siguiente. Mientras cerraba el coche, neurótico, echó una mirada alrededor. Fijo que alguien le habría dado el chivatazo; la peña no toma tantas precauciones cuando llegaba a casa. Me oculté detrás de unos cubos de basura: era imposible que aquella bola de sebo hubiese advertido mi presencia.

A pesar de la distancia, descubrí que llevaba un cañón debajo de la americana. Por la forma en que le abultaba, debía de tratarse de una pipa de calibre superior: Magnum 44 sin lugar a dudas; los traficantes de armas las vendían por 350 pavos en el mercado negro. Había que tenerlos bien puestos para manejar un cacharro con aquel poder de parada, detalle que dudaba que el pringado pudiera hacer; el retroceso del arma le arrancaría los brazos. Lo ideal era un 38 para defenderse en distancias cortas; la artillería reglamentaria de la poli. Otro que había visto demasiadas películas.

El enano se dirigió hacia un bloque de apartamentos de protección oficial. La fachada de ladrillo, vetusta y sin encalar, anunciaba que el edificio había conocido tiempos mejores. Crown Heights era uno de los distritos más chungos de Nueva York: los medios no cesaban de anunciar que el nivel de delincuencia había aumentado de tal forma que recomendaban no salir a la calle por la noche. Pandilleros, camellos, atracadores, mendigos, ladrones, judíos, negros, asiáticos, rusos y latinos por doquier; la escoria campaba a sus anchas en Brooklyn. Me puse en marcha y atravesé la carretera con zancadas elásticas. El chute que circulaba por mis venas me hacía sentir tranquilo, impávido, ajeno a cualquier nerviosismo. Ya no se trataba de dar palizas a morosos para ajustar las cuentas pendientes que pudieran tener con el Irlandés. Había llegado el momento de borrar del mapa a los tipejos que significaran un problema.

Nieve, vehículos, farolas, árboles, escaparates cerrados, una sinagoga. Apreté la Walther 38 de fabricación alemana que llevaba en el interior del bolsillo de la chaqueta de cuero: ocho balas, cañón limado, culata y gatillo envueltos en cinta aislante para evitar huellas dactilares. Al escucharme, con un respingo, el calvo dio la vuelta. La muerte se reflejaba en mis facciones. Nuestros ojos se encontraron durante unos segundos. Pálido, abrió la boca en un mudo grito de miedo. Acto seguido, luchó por sacar el petardo. Demasiado lento. Le faltaba experiencia a la hora de disparar y el largo cañón entorpecía cualquier intento de desenfundar con rapidez. Fríamente, le metí un pildorazo en la cabeza. El disparo resonó en el bulevar desierto. El cráneo le estalló en pedazos, salpicando la acera de huesos y materia encefálica. Se desplomó de bruces sin emitir sonido, muerto. Vacié el tambor sobre el cadáver, tal como me habían encargado. Cuando la foto de su cuerpo apareciera en la sección de sucesos del New York Herald, aquellos que quisieran irse de la lengua lo pensarían mejor. La Mafia no perdona a los soplones que tienen tratos con la pasma.

«Du wolltest es so! Scheiss drauf, Hurensohn![1]», pensé. 

El trabajo estaba hecho. De inmediato, sorteé el fiambre, doblé la esquina y, sin mirar atrás, me dirigí al coche que había aparcado en la Avenida Howard. Metódico, arrojé los guantes y el arma en el interior de una alcantarilla. En el caso improbable que la bofia me detuviera, sin pruebas, no tendrían modo de empapelarme. No experimenté ningún remordimiento por haber dado pasaporte a un spaguetti. Aquel cretino había pagado las consecuencias de sus actos, ni más ni menos. Graham me esperaba en el Club Paradise: con quinientos machacantes tendría caballo de sobra para el resto de la semana…  

[1] Tú te lo has buscado, hijo de puta.



viernes, 7 de mayo de 2021

RESEÑA "LUZ BLANCA/CALOR BLANCO", CORTESÍA DE SOLO NOVELA NEGRA

Cuando cayó en mis manos el ejemplar de Luz Blanca/Calor Blanco, me quedé anonadado. Su calidad de maquetación, sus viñetas, su colorido, es un gran trabajo que te anima a adentrarte en sus páginas.

Pero hasta aquí se acabó el color, porque una vez te adentras en su interior, todo ese colorido desaparece para imbuirte en el negro más absoluto.

Mientras acompañamos al Alemán, un drogadicto de heroína en busca de su salvación, la novela te empuja a pasar páginas con la misma facilidad con la que una aguja traspasaría un trozo de mozzarella caliente.

Es una novela que va de menos a más, acelerando en su ritmo, sobre todo cuando llegamos al viernes, capítulo que me ha parecido espectacular. La novela se desplaza durante una semana como capítulos.

En esta novela, encontrarás numerosos datos de una América profunda, de aquella de negratas en el Bronx, asiáticos, pistoleros, drogas, pobrezas y miserias. Así como continuas referencias a personajes de aquella época, algún que otro hecho histórico bastante interesante y algo de la música, seguramente preferida por el autor.

El protagonista principal nos abre su interior en cada capítulo con sus profundas reflexiones. Unas reflexiones que le acompañan como una lucha interior entre lo que le gustaría ser y lo que realmente es. Sin dejar de huir de sus convicciones más absolutas, o sea, que es un asesino sueldo, atormentado por la vida, atormentado por el sexo y destrozado por las drogas.

A partir del viernes, como os he dicho todo se dispara, en el sábado, así como en algún capitulo anterior, podemos encontrar escenas cargadas de erotismo con todo tipo de pelos y señales. Estas escenas dejan poco a la imaginación por su crudeza.

En la historia en si, como veis, ni he entrado. Es la típica novela donde lo importante es el camino. Donde las reflexiones se mezclan con escenas violentas dignas de Tarantino, y a veces, con eso basta.

Novela bien planteada que en sus escasas doscientas páginas te lees en un santiamén. Una bocanada de aire fresco entre tanta parafernalia intentando hacer piruetas sobre el género.


Enlace original:

https://www.solonovelanegra.es/luz-blanca-calor-blanco-de-alexis-brito-delgado-por-beckett-hawk/?fbclid=IwAR0_-Ky12rz_q9V7FO0iNSkPS07vdVlW5U5cNlBs0CB7AWr4BcHGM0Tywz8






lunes, 26 de abril de 2021

ENTREVISTA, CORTESÍA DEL ESCRITOR.ES

Para quién no te conozca, ¿quién es Alexis Brito Delgado?

Nací en Tenerife en 1980. Fui un chaval soñador, fantasioso; imaginaba historias constantemente. Como es lógico, dadas mis credenciales, no encajaba en ninguna parte. Para llenar el vacío, me volqué en la literatura, la música y el cine. Siempre he pensado que los grandes artistas, aquellos que tienen algo que ofrecer al mundo, no pueden tener una vida convencional: Henry Miller, Charles Bukowski, William Burroughs, Hunter S. Thompson, Thomas Bernhard… Este es el tipo de escritor al que aspiro a convertirme: brillante, rebelde, transgresor y carente de ortodoxia. Básicamente llevo los últimos veinte años plantado delante de un ordenador. Siempre habrá una historia que contar, una página en blanco. Por cierto, David Bowie es Dios. 

Háblanos sobre tu obra.

El trabajo de toda mi carrera trata sobre la Familia Stark: una saga que abarca desde el Medievo, durante la caída de la Orden del Temple, hasta el futuro. Aparte de ello, también trabajo en la «Trilogía del Jinete de ácido eléctrico» —novelas de corte autobiográfico con sexo, drogas y rock and roll—, en las que hablo de la historia de la música británica desde finales de los ochenta hasta la actualidad. Aparte de mis libros, suelo participar como narrador, crítico musical y literario en diversas revistas y fanzines. Me encanta escribir, probar diferentes géneros, cambiar de estilo. Movimiento constante: me es esencial para mantenerme creativo.  

¿Cómo nace tu vena escritora?

Durante mi infancia descubrí que los libros siempre serían mis mejores amigos, puede que por ello decidiera hacer lo imposible por emular a mis novelistas favoritos. Tuve suerte de descubrir mi destino a una edad tan temprana. Por suerte nada ha cambiado: continúo escribiendo en el presente. Si algo funciona… (Risas)

¿Cuántos libros has publicados ya?

Seis. Aunque el único sobre el que tengo control es mi última obra «Luz Blanca/Calor Blanco» (Romeo Ediciones, 2020), la cual, ha recibido críticas muy positivas. El resto se encuentran descatalogadas en estos momentos. Se puede decir que empiezo de cero como escritor. Ahora que trabajo por mi cuenta, el plan es volver a reeditarlas durante los próximos años. 

¿Qué es lo que más destacarías de «Luz Blanca/Calor Blanco»?

En estos tiempos “políticamente correctos”, en los que la mayoría de los escritores se esfuerzan por agradar al público, mi novela es cruda, sucia, violenta, sin concesiones. El protagonista es un antihéroe, carroña heroinómana, un individuo que mata por dinero. Cínico, inmoral, sin conciencia, poco le importa a quien se lleve por delante. Espero haber conseguido aportar un soplo de aire fresco al género negro. 

¿Alguna anécdota que puedas contarnos?

El 23 de diciembre (2020), cuando recibí los ejemplares de mi novela, me escribió la enésima editorial para comunicarme que el comité de lectura de turno, después de ¡año y medio! de recibir el manuscrito, había decidido no publicar «Luz Blanca/Calor Blanco». En total, fue rechazado por 37 editoriales; una cifra nada desdeñable. Debo confesar que fue un alivio tener el libro en mis manos y saber que aquella experiencia no volvería a repetirse. Poco faltó para que les enviara un vídeo abriendo el paquete y un emoticono con un corte de mangas. Sin acritud, por supuesto. (Risas)

¿Qué opinas del papel del escritor en las redes sociales?

Las redes sociales son la única manera que tienen los escritores para dar a conocer su obra en la actualidad. Ya no es necesaria la labor de una editorial: el propio autor puede encargarse de la prensa, marketing y promoción. Si te soy sincero estoy chapado a la antigua: si por mí fuera no tendría ni Instagram. Lo ideal, en mi cabeza, sería limitarme a escribir, publicar, vender y punto. Aunque no esté en consonancia con esta era, entiendo que me permiten llegar a más lectores. Un mal necesario, por decirlo de alguna forma. Continúo trabajando en ello para mejorar mis carencias en este sentido.   

¿Qué consejo te gustaría darle como escritor a tu yo de hace unos años?

Nunca trabajes con editoriales; es una pérdida de tiempo. Y, ya puestos, no escribas tu primera novela. Fue horrenda. (Risas)   

¿Qué autores te han inspirado más a la hora de escribir?

Como estoy inmerso en la novela negra en estos momentos, nombraré a mis favoritos del género: Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Jim Thompson, Mario Puzo, James Ellroy, Ted Lewis, Richard Stark, Elmore Leonard, George C. Higgins y James Lee Burke. Pata negra, señores; talento a raudales y obras maravillosas.   

¿Dónde se pueden conseguir tus libros?

Por ahora en Amazon, tanto en físico como en papel. Si todo sale como tengo planeado, dentro de un año, cuando publique la secuela de «Luz Blanco/Calor Blanco», empezaré a trabajar con una distribuidora para moverlos por librerías. Cruzaré los dedos.  

Para terminar, ¿nos recomiendas algún libro?

Mi lectura actual: «La ciudad de la noche», de John Rechy. Trata sobre las andanzas de un chapero durante los setenta. Me encanta cómo describe la prostitución, la crudeza de las calles, los garitos de ambiente y el mundillo homosexual: clientes, compañeros de oficio, reinonas y demás criaturas nocturnas de toda condición y pelaje. Fantástico. Hoy en día, a no ser que seas un tertuliano televisivo, necesitarías un milagro para sacar a la venta una novela de este estilo con una editorial española… (Risas)


Enlace original:

https://elescritor.es/entrevista/alexis-brito-delgado-luz-blanca-calor-blanco/


martes, 20 de abril de 2021

RESEÑA "LUZ BLANCA/CALOR BLANCO", CORTESÍA DE SERGIBOOKS

Libro vertiginoso, duro y con una crudeza auténtica. Aquí el paisano @starkbrito ha bordado una trama ambientada en Nueva York y llena de sexo, violencia, drogas y alcohol.

Pura adrenalina en esta novela negra donde nos presenta a Stark, un asesino a sueldo sin ningún tipo de escrúpulos y donde todo le da absolutamente lo mismo. Da igual a quien se lleve por delante. Lo importante es cumplir con su trabajo.

Un antihéroe total, donde su mejor arma es la violencia y su alimento las drogas y el alcohol. Lo odias y lo amas a partes iguales porque su vida no deja de ser lamentable y penosa.

Narrada en primera persona vivirás de primera mano cómo se siente un toxicómano y como es su vida como asesino a sueldo. Entre amores y asesinatos la trama llega a un final abierto, a la espera de una nueva entrega. Larga vida a Stark.


Enlace original: 

https://www.instagram.com/p/CN0UV8Yl1lO/?igshid=11fux9hj40pmn



miércoles, 10 de marzo de 2021

RESEÑA "LUZ BLANCA/CALOR BLANCO", CORTESÍA DE ROCK THE BEST MUSIC

Hace un par de años asistíamos al descenso a los infiernos de Johannes Stark en Némesis, y si ahí seguíamos el viaje sin retorno de esas frías máquinas de matar en las que acababan convirtiéndose los que antaño fueran ciudadanos normales, aquí, en Luz Blanca/Calor Blanco, a lo largo de esta novela en la que Alexis se encarga de seguir todas las pautas reinantes en el género negro, vamos a asistir a otro viaje, un corto trayecto de siete días de la mano de otro Stark, en este caso Möhler, que sin que Alexis nos lo haya presentado, no hay ninguna duda de que el Alemán está  emparentado con el protagonista de Némesis.

Siete días en que la acción se desenvuelve en esa ciudad de ciudades en unos fríos días en donde el blanco de la nieve contrasta de manera magistral con la oscuridad de una Nueva York corroída en sus entrañas, y con una banda sonora que ya nos deja bien clara cuales han sido una de las referencias musicales de un autor nacido un par de décadas después de que un grupo de genios se encargaran de plasmar poesía de la decadencia reinante en un mundo son futuro. Esos Lou, Nico, Cale, Warhol, se nos presentan omnipresentes a lo largo de los siete días del viaje de nuestro protagonista.

Y si magnifico es el envoltorio con el que el autor envuelve las vivencias de Möhler, no menos lo es ese viaje a la autodestrucción que se inicia cada vez que esos caballos blancos desbocados galopan por el torrente sanguíneo, desembocando en un  falso océano incandescente capaz de desconectar cualquier atisbo de remordimiento para convertirse en el único refugio posible para nuestro protagonista. Alexis no escatima líneas para mostrarnos ese particular descenso a los infiernos de nuestro protagonista.

Un total de 196 páginas que sin duda harán las delicias de todo aquel lector que quiera sumergirse en una de esas historias de venganza tan características del género negro. Un viaje que tiene paradas en el Bronx, Brooklyn, Harlem, Chinatown y Little Italy, y en la que no falta un Mustang, un par de chicas, a cual más peligrosa, polis corruptos, camellos, mafiosos… del que tampoco hace falta dar demasiadas pistas para intuir cual puede ser el final, pero mejor que cada lector intente descifrar el final.


Enlace original: 

https://rockthebestmusic.com/2021/03/luz-blanca-calor-blanco-alexis-brito-delgado.html





viernes, 5 de marzo de 2021

RESEÑA "LUZ BLANCA/CALOR BLANCO", CORTESÍA DE ALGUNOS LIBROS BUENOS

Sinopsis

El protagonista indiscutible de esta novela negra es Möhler Stark, un sicario de origen alemán, adicto a la heroína, con mal genio y mucha determinación. La historia se cuenta en siete capítulos correspondientes a siete días.

Un amigo suyo de hace muchos años, Mozart, sufrirá un incidente que llevará al protagonista a una espiral de violencia, asesinatos y sexo, cuyo ritmo no decaerá hasta la última página. 

Camellos, putas, mafiosos, traficantes y policías corruptos serán los personajes con los que más interaccionará, pero siempre con una regla: nunca deja testigos.

Opinión

La obra es una novela negra de manual, tiene de todo: intriga, suspense, violencia, crimen, corrupción, asesinatos, etc. Pero además con un ritmo acelerado y trepidante que hará que el lector devore la novela como si no hubiera un mañana. Yo me la leí en una tarde.

Lo que más me gustó, a parte de la crudeza del protagonista y el ritmo, fue la lucha interna que sufre el propio personaje, no solo con la droga (su continua compañera, bien sea por sus efectos o por el mono al dejarla) sino además con la amistad, las relaciones, sus sentimientos con respecto a la policía e incluso su gusto por su oficio, por matar.

Su relación con Sandra y su evolución nos mostrará como es Möhler, sus dudas, sus deseos, como se relaciona y su naturaleza violenta.

Es un antihéroe que removerá cielo y tierra actuando de acuerdo a su sentido del deber, de la lealtad y, por supuesto, de la venganza. No le importará estar solo, ni ser buscado y perseguido, se ha fijado una meta y no parará hasta conseguirlo. No tiene moralidad, solo le importa el resultado.

La descripción tanto de los personajes, sus armas y como es el mundo en el que viven es minuciosa y detallista, exceptuando quizás cuando habla del tema de la heroína, sus efectos y sobre todo su precio.

Las escenas de sexo y los tiroteos son una auténtica obra de arte, en pocas novelas lo tratan de forma tan precisa y con un ritmo tan bien llevado.

Conclusión

Más que recomendable para cualquier amante de la novela negra, es de lectura rápida y amena. Su ritmo es trepidante y engancha al lector desde las primeras páginas. El autor sabe manejar la velocidad de la narración y no aflojar sin que la lectura se vuelva pesada.

La novela negra es uno de mis géneros preferidos y suelo ser bastante exigente con las novelas de este tipo, esta sin duda ha cumplido con las expectativas.

 

Enlace original:

https://algunoslibrosbuenos.com/luz-blanca-calor-blanco