Sunday,June
es una banda hispano-suiza formada en Ginebra en 2024. Tras debutar con Sun
Glitter and Other Reflections, regresan con Cinema, un segundo disco
con el que siguen dando forma a ese pop psicodélico que ellos mismos llaman
solar psych: melodías cálidas, guitarras luminosas, distorsión y canciones que
prefieren el recorrido a la inmediatez.
Sunday,June nace a partir de las primeras canciones de Mario y poco a poco acaba convirtiéndose en una banda de cinco músicos. ¿Cuándo os disteis cuenta de que aquello ya era realmente un grupo?
La
consolidación como banda fue progresiva, hasta que el grupo empezó a tocar en
directo. En un principio, los miembros de la banda se reunieron en torno a un
disco prácticamente acabado y escrito enteramente por Mario, por lo que,
durante los primeros meses, todos formaban parte de otros proyectos y se
sumaban a Sunday,June con una mezcla de curiosidad y cautela.
Cuando
la banda sacó su primer disco, Sun Glitter and Other Reflections, los
tres primeros conciertos, en Ginebra (Bongo Joe), Lausana (Prémices Festival) y
París (Supersonic), agotaron las entradas. La increíble acogida del público nos
dio el empujón y la confianza necesarios para que todos los miembros de la
banda creyeran al máximo en el proyecto e invirtieran toda su energía en él.
Posiblemente, ese fue el momento en que nos dimos cuenta de que este proyecto
conjunto despegaba.
Definís
vuestra música como solar psych. ¿De dónde salió el término y qué significa
para vosotros?
En
realidad, el mérito es de alguna persona anónima. Para los primeros conciertos
siempre nos preguntaban cómo nos definíamos, algo que siempre se nos ha dado
bastante mal, y solíamos dar infinitas referencias o explicaciones demasiado
largas. Dos definiciones de aquellos primeros pasos nos gustaron especialmente:
«when Tame Impala meets Beach House» y «solar psych». «Solar psych» resonó más
entre los promotores y añadía algo intrigante a la mezcla, por lo que al final
se quedó. Seguramente, el hecho de que el primer sencillo del primer disco,
«Summer Without You», saliera acompañado de imágenes veraniegas inspiró a quien
nos bautizó así.
Para
nosotros, el solar psych es quizás una forma de describir una manera de hacer
música psicodélica —que entendemos como algo más mental y que invita al trance—
sin dejar de transmitir una fuerte carga emocional en nuestras canciones.
Siempre intentamos que las melodías muevan algo por dentro de quien nos
escucha. En el primer disco, esa carga emocional es predominantemente
nostálgica.
En
vuestras canciones hay psicodelia, melodías luminosas y cierta nostalgia, pero
también ruido y distorsión. ¿Os gusta moveros entre esos dos extremos?
Sí,
mucho. Nos gusta y nos cuesta. Sobre todo a la hora de cerrar un disco, siempre
surge cierta duda: ¿estamos siendo coherentes? ¿Suenan los temas demasiado
diferentes entre sí?
Posiblemente,
estamos acostumbrados a álbumes más lineales o con un sonido más constante, y
por eso nos asaltan las dudas a la hora de cerrar la selección de canciones
para nuestros discos, que, como indicas, pueden resultar muy diferentes entre
sí.
Pero,
al final, no sentimos una sola emoción a lo largo del día. Nuestro estado de
ánimo y lo que sentimos van cambiando, y vemos esos extremos en las canciones
como una riqueza en la paleta de emociones que intentamos expresar. Nos mola
pensar que cada canción del disco puede acompañar una situación o un momento
diferente, y encontrar la cohesión entre ellas a través de otros elementos
(instrumentación, arreglos, etc.).
Gran
parte de Sun Glitter and Other Reflections nació en un estudio casero.
Para Cinema os fuisteis a Inglaterra a grabar en Chapel Studios. ¿Qué
cambió al entrar en un estudio como ese?
¡Estos
también son dos extremos! Pero en cuanto a la metodología de grabación y
producción. Lo que mola de Sun Glitter and Other Reflections es que
suena casero, pero muy cercano. Poder hacer infinitas tomas y disponer de
tiempo para desarrollarlo hizo que la atmósfera del disco fuera muy particular.
Hay una dicotomía interesante entre ese sonido casero y una producción muy
elaborada en cuanto a arreglos y capas.
Grabar
en un estudio del calibre de Chapel Studios nos tenía un poco nerviosos, pero
fue una experiencia increíble. El estudio se encuentra dentro de una antigua capilla,
of course, conectada con una casa donde vivíamos y dormíamos. La sala de
grabación es brutal, con techos súper altos que aportan la reverberación justa
para que las baterías suenen geniales. Incluso pusimos un micrófono a tres
metros del suelo, al otro lado de la sala, para captar la batería desde lejos.
Pero lo que cambia principalmente es la forma en que se construye la pieza artística. Mientras que con el primer disco todo fue evolucionando poco a poco, parte a parte, durante mucho tiempo, aquí todo se concentró en dos semanas. Tiene una huella temporal y representa lo que hicimos en aquel momento, algo que nos parece muy bonito. Hay una especie de culminación del trabajo de muchos meses en un momento determinado, compartido por la banda, que se ha quedado grabado en nuestra memoria.
Para
este disco habéis trabajado con Andy Savours en la producción. ¿Por qué
queríais trabajar con él? ¿Qué aportó a las canciones?
Queríamos
trabajar con un productor para ver adónde nos llevaba la experiencia. Mario
había producido enteramente el primer disco, y nos interesaba experimentar y
descubrir qué sonido podía surgir al dejar nuestras canciones en manos de un
productor.
Andy
ha trabajado con bandas increíbles (Sigur Rós, The Horrors, Arctic Monkeys, The
Killers) y tuvimos una charla con él. Nos gustó su reacción a las maquetas.
Prácticamente no quiso cambiar nada de las canciones (acordes, líneas, partes),
pero tenía algo claro: les faltaba vida. Teníamos que sonar como una banda,
aumentar la dinámica, pensar menos en pulir detalles y ocultar errores, y más
en transmitir la energía de cinco músicos tocando a la vez. Tanto es así que
acabamos grabando el disco en directo y sin claqueta. Nunca hubiéramos pensado
que lo haríamos así. El disco contiene pequeños errores propios del directo y
mínimas variaciones de tempo, pero eso es precisamente lo que Andy buscaba, y
creemos que fue un acierto. En un mundo donde la IA le quita cada vez más
terreno a los artistas, apostar por la forma más natural y cruda de grabar el
disco era revolucionario y cool. Quizás esa sea la mayor impronta de
Andy en el disco.
Da
la sensación de que la química entre los cinco tiene mucho peso dentro de
Sunday,June. ¿Cómo trabajáis las canciones? ¿Mario llega con una idea bastante
cerrada o todo va cambiando cuando empezáis a tocar juntos?
¡Sí,
la verdad, nos dicen mucho eso! Y parece que se nota sobre todo en directo.
Hemos tenido la increíble suerte de establecer una relación brutal entre
nosotros. Somos como una familia y estamos muy, muy felices de disfrutar tanto
de estar juntos, porque no siempre ocurre así en las bandas.
Normalmente,
Mario lanza las primeras ideas, sí. A veces llega con temas bastante masticados
y con las cosas claras; otras, con partes sueltas que necesitan desarrollarse
conjuntamente. En el segundo disco, las canciones se trabajaron y completaron
entre todos, pero, en cualquier caso, nos damos tiempo para tocarlas juntos,
porque todo cambia cuando tocamos los cinco. Ninguna idea creada en solitario
va a sonar igual cuando la interpretan cinco músicos, cada uno con su propia
forma de entenderla. Normalmente, ese proceso resulta muy enriquecedor para el
resultado final.
Con
el primer disco habéis pasado por escenarios como Montreux Jazz Festival,
Festival Antigel, Supersonic Paris o Ypsigrock. ¿Qué ha cambiado en Sunday,June
después de todo ese rodaje en directo?
Hemos
tenido la suerte de tocar en sitios muy chulos con el primer disco y de
progresar mucho como banda. Cada concierto y cada error en el escenario crean
una especie de pegamento que nos une, hace que nos entendamos mejor y nos
apoyemos durante el directo. Hemos aprendido a pasárnoslo bien tocando, que de
eso se trata, y a creer en lo que hacemos. Aunque algunos conciertos salgan
peor que otros, hemos ganado mucha confianza.
Por
ejemplo, este pasado verano tocamos en dos festivales el mismo fin de semana:
uno en Suiza y otro, Ypsigrock, en Sicilia. En ambos casos —y por primera vez
en nuestras vidas— se fue la electricidad durante el concierto, durante más de
cinco minutos. ¿Qué posibilidades hay de que te pase eso dos veces en el mismo
fin de semana? ¿Y en festivales bien organizados y de renombre? En cualquier
caso, la primera vez que nos ocurrió (el viernes), el incidente nos sacó
bastante del concierto y, cuando pudimos terminarlo tras recuperar la electricidad,
sentimos que quizás no lo habíamos dado todo. En Ypsigrock (el domingo) nos
pasó lo mismo, pero esta vez llevábamos la lección aprendida de solo dos días
antes: cuando volviera la electricidad, teníamos que regresar con absolutamente
toda nuestra energía. Tanto fue así que, a pesar del incidente, ganamos el
concurso de bandas emergentes de Ypsigrock 2026, y eso nos llevará de gira por
Italia en 2027. ¿La lección? ¡Cree en lo que haces y demuéstralo!
Ahora
llega Cinema. ¿Qué tiene este disco que todavía faltaba en Sun
Glitter and Other Reflections?
Cinema
tiene
la energía de una banda tocando en vivo y transmite la ilusión de cinco
personas cumpliendo el sueño de grabar un disco en el Reino Unido. Fue un viaje
muy bonito y creemos que eso queda reflejado en el disco. Cinema captura
muchos buenos momentos y emociones que vivimos juntos como banda y los traduce
en diez canciones. ¡Esperamos haber conseguido transmitir todo esto y que el
disco logre mover algo por dentro de cada oyente!














