miércoles, marzo 18, 2026

RELATO: EL ÁNGEL CAÍDO

¿Qué importa si la batalla está perdida?

No está perdido todo: la voluntad inquebrantable,

la preparación de la venganza, el odio inmortal

y el valor para no someterse nunca ni ceder.

¿Qué más hace falta para no ser vencido?

 

John Milton

 

Mi condena es eterna. Mi dolor, insoportable.

Pero ¿qué es el dolor sino la conciencia de lo que se ha perdido? ¿Y qué es la eternidad sino la imposibilidad de olvidar?

Apenas recuerdo el pasado, cuando formaba parte del Paraíso, antes de que el Señor me desterrara a la Tierra. Tal vez el recuerdo mismo sea ya un castigo: una forma de persistencia del bien en quien ha sido condenado al mal.

Desde entonces, he vigilado los actos del Hombre. He sido testigo de sus tragedias, de sus pequeñas mezquindades, de sus tormentos y sus pecados. Pero cuanto más observo, más dudo: ¿son ellos realmente culpables… o meros instrumentos de una voluntad que los supera?

Todo ha quedado bajo mi mando; ningún mortal escapa a mi presencia. Fui creado para dar sentido al mal… pero ¿puede el mal tener sentido sin el bien que lo define? ¿Soy, entonces, una negación… o una necesidad?

Durante milenios he contemplado el ascenso y la caída de los imperios: Mesopotamia, Babilonia, Egipto, Grecia, Roma… Todos se creyeron eternos, y todos desaparecieron. En su ruina hay una lección que ni siquiera ellos comprendieron: el tiempo no destruye, revela.

Llevo tanto tiempo imbuido en mi sufrimiento que ya no sé si lo padezco… o si me he convertido en él. Mi único consuelo ha sido corromper a los hombres. Les he ofrecido poder, riquezas y sueños de conquista, y ellos han aceptado sin vacilar.

Y, sin embargo, siempre me ha inquietado una pregunta: si necesitan tan poco para caer… ¿hasta qué punto soy yo responsable de su caída?

Ya no experimento placer. Las sedas han perdido su brillo, el vino su sabor, los manjares su exquisitez. Tal vez el castigo no sea el dolor, sino la imposibilidad del goce. Tal vez el infierno no sea un lugar, sino una condición del espíritu.

Intenté emular a Dios con mis creaciones, demostrarle mi valía. Creí que la grandeza justificaba la desobediencia, que la voluntad bastaba para legitimar el acto. Pero ahora comprendo que no hay creación sin límite… ni libertad sin responsabilidad.

Lo único que deseo —mi mayor anhelo— es su perdón. Pero ¿puede el perdón concederse sin arrepentimiento verdadero? ¿Y puede haber arrepentimiento cuando aún subsiste el orgullo?

Lloro a solas mientras vago por el mundo. Día tras día, siglo tras siglo, elevo mis ojos al cielo… y el silencio es mi única respuesta.

He llegado a pensar que ese silencio no es indiferencia, sino juicio. Que Dios no responde porque ya ha respondido.

¿Fue mi arrogancia tan grave? No fui consciente de mis palabras: era joven, ignorante de la medida de lo eterno. Pero ¿es la ignorancia excusa… o simplemente otra forma de culpa?

Si pudiera retroceder, cambiaría mis actos. Me arrodillaría, renunciaría a mi soberbia… Pero incluso ese deseo está manchado: ¿busco su perdón… o mi alivio?

Nunca he comprendido por qué no me perdona. He cumplido mi función con celo, castigando a aquellos que lo merecen. Pero quizá ahí reside mi error: creer que el castigo es justicia, que el dolor equilibra el mundo.

El Todopoderoso es clemente. Yo, en cambio, soy necesario.

Porque donde hay libertad, hay caída. Y donde hay caída… alguien debe nombrarla.

Ese alguien soy yo.

Espero que, algún día, reconozca mis virtudes y me permita regresar al Cielo. Pero a veces sospecho que mi esperanza no es más que otra forma de condena.

Porque esperar eternamente… es no ser jamás redimido.

Y, aun así, sigo esperando.



ENTREVISTA A BANANI: «EL ARTE DE TERCIOPELO» (MAGIC IN THE AIR, 2026) — BARES, EGOS Y CANCIONES SIN FILTROS

BANANI es el proyecto de un músico barcelonés que se mueve entre el garage, la psicodelia y el indie con personalidad propia y cero artificios. En El Arte del Terciopelo, su segundo álbum, transforma lo cotidiano —las relaciones, las noches de ciudad, esos pequeños momentos de felicidad inesperada— en canciones sinceras, con ironía y sin rodeos.

En el disco conviven el garage, la psicodelia sesentera, el indie de los 2000 y el rock alternativo de los 90. ¿Cómo consigues que todas esas referencias dialoguen entre sí sin que se diluya tu propia voz?

La fórmula está en los discos que me inspiran, aunque no suelo pensar en estilos o referencias cuando compongo; aun así, es inevitable que la música que consumo se plasme. Mi tono de voz puede incluso desentonar con el estilo. La gracia está en mezclar todo eso, pero sin demasiadas pretensiones.

Has dicho que este álbum es, ante todo, un espacio de juego. ¿En qué punto sentiste que podías soltarte del todo y hacer un disco sin filtros, sin esa “vergüenza” que a veces frena?

Justo cuando empecé a escribir la letra de «El Peinado de Dios». Esa canción tiene la letra más descarada que he escrito nunca. También hay otras letras con esa misma falta de vergüenza. En algunas canciones camuflo mensajes que a muy poca gente he explicado.

Aunque es un trabajo muy personal, muchas canciones miran más hacia fuera que hacia dentro. ¿Te resulta más natural contar lo que observas en los demás que hablar abiertamente de ti?

Sí, me cuesta plasmar lo que me pasa, aunque reconozco que en este disco me he abierto un poco más que en los anteriores. En los próximos no descarto abrirme aún más. Y cuando lleve cuatro o cinco discos, quizá ya nadie escuche a Banani porque pensarán que necesito ayuda. Así que igual sigo contando lo que observo.

En temas como «Ego» o «Písame» aparecen relaciones marcadas por el poder, la admiración o incluso la sumisión. ¿Dirías que esas tensiones forman parte del ADN de nuestra generación?

Somos una generación que va un poco a rebufo de la de nuestros padres. Admiras al resto y, cuando ya lo has admirado suficiente, a veces esa misma persona termina pisándote. ¿No os pasa?

Aunque, bueno, tampoco es tan grave: en realidad, vale la pena observar cómo la gente narcisista no vale tanto como cree. Tuve una época en la que me quemaba el pecho cuando salía de fiesta. No recuerdo por qué lo hacía.

Canciones como «Los mejores días del año» o «No dejes de jugar» invitan a vivir con más ligereza y conciencia. ¿Esa mirada nace de una convicción profunda o de lo que has aprendido a base de tropiezos?

Me he caído muchas veces, aunque me considero un afortunado. Así que la gran mayoría son caídas sutiles que te ponen en tu sitio. Creo que ambas canciones me hacen reflexionar y decir: «Qué bien estamos cuando estamos bien».

«No dejes de jugar» es mi canción preferida del disco, y aprovecho esta entrevista para deciros que me habría encantado que saliera como tercer single. Eso no ha pasado. Ahora me siento un poco mejor. Gracias.

También hay espacio para el humor afilado y la crítica, como en «Peinado de Dios» o «Equipo ganador». ¿Qué lugar ocupa el sarcasmo en tu manera de mirar el mundo y de hacer canciones?

Es un de los motivos principales en este disco. Jugar con la ironía y la metáfora. En «Equipo Ganador» hay varios mensajes ocultos. «En Peinado de Dios» no hay ningún mensaje oculto.

En «Del Apolo al Psycho» asoma cierta nostalgia por la noche barcelonesa. Los viejos y buenos tiempos… Cuando piensas en eso, ¿crees que lo que ha cambiado es la ciudad… o somos nosotros?

La ciudad cambia constantemente. Si vais del Apolo al Psycho, veréis que hay un agujero de diez metros en la calle Vila i Vilà, que espero que pronto cierren, porque, si no, igual acaban montando más bares para expats en ese socavón.

Nosotros nos adaptamos a las épocas. Ir del Apolo al Psycho es un acto de costumbrismo que cualquier amante del rock debe vivir, y espero que eso nunca cambie.

Este es tu primer trabajo junto a Magic in the Air. ¿Qué ha supuesto esa colaboración en el proceso y en el sonido final del disco? Y cuando alguien le dé al play por primera vez, ¿qué te gustaría que se llevara de esa escucha?

Magic in the Air es uno de los grandes aciertos de este disco. Los considero familia. Me siento muy apoyado por este sello, y eso se refleja en la forma de trabajar el disco.

En cuanto le deis al play, espero que lo disfrutéis tanto como yo he disfrutado grabándolo. Pero, sobre todo, dejad de beber agua del grifo.



RELATO: «UNICORNIO», PUBLICADO EN REVISTA BLASTER

…sintió el roce de un frío tan suave

como una pluma y tan agudo

como una hoja de acero deslizarse

directamente a través del centro de su abdomen…

 

Stephen R. Donaldson

 

1

 

Estaba harto de luchar; apenas conseguía mantenerse despierto. El peso del pasado aplastaba sus movimientos confusos. Preso del cansancio, avanzó por el pasillo, adormecido por el efecto secundario de los somníferos, mientras los embates de su corazón le golpeaban el pecho.

Con delicadeza, pasó la mano sobre la pared, notando la rugosidad de la piedra. Tenía mucho frío y su piel blanquecina brillaba bajo las sombras del atardecer. El clima invernal que asolaba la ciudad era terrible; desde su infancia no había contemplado una nevada tan copiosa.

Aunque fuera un producto de su imaginación, sabía que cuando el sol se escondiera detrás de los rascacielos encontraría las respuestas que buscaba. El contacto del picaporte serenó sus nervios a flor de piel.

Al abrir la puerta de madera, una estancia a oscuras llenó sus sentidos. Reconocía los confines volumétricos de la habitación; le eran tan familiares como su carne, huesos, nervios o tendones. Cerró al entrar, asimilando la vacuidad que lo rodeaba, embotado por las pesadillas que lo habían despertado.

El cuarto era pequeño. Un hermoso espejo de dos metros de alto estaba situado en el centro, circundado por una sábana de terciopelo negro que formaba un arabesco a los pies del marco. Con ternura, acarició la moldura de roble artísticamente cincelada, deleitándose en la suave curva del cristal, fascinado por la superficie de mercurio que reflejaba la pared situada a su espalda.

 

2

 

Hacía años que entraba en aquella habitación en tinieblas, anhelando encontrar las respuestas que se le escapaban a borbotones. Se contemplaba durante largas horas, sin atrapar el porcentaje de humanidad que había perdido.

El marco vacío asimiló su presencia. Su doppelgänger era una copia perfecta de su persona. No sabía dónde estaba la diferencia, porque apenas se consideraba real.

El reflejo le devolvió la imagen de un individuo de cuarenta años: cabello rubio albino, ojos grises, pómulos marcados, mentón afilado. Las pupilas brillaron en el rostro fantasmal, llenas de pesar, diluidas en un pozo de contradicciones.

Su cuerpo parecía tallado en un bloque de mármol; los músculos lánguidos se marcaban sobre la piel aterida. Hebras de plata ponían de manifiesto su sangre aria.

Desconsolado, contempló a su doble, esperando que le ofreciera las promesas que necesitaba.

—¿Quién eres? —preguntó—. ¿Por qué me atormentas?

—¿Aún no lo has averiguado? —respondió una voz siniestra.

—No. ¿Quieres que me vuelva loco?

—No es necesario —rio con malicia—. Tú mismo te has encargado de ello.

Las cuestiones flotaban en el aire; ilusiones muertas de antemano remolineaban a su alrededor, tomando consistencia por momentos. Tuvo la impresión de perder el sentido de la orientación. Su espíritu retenía la memoria y no era capaz de enfrentarse a la realidad. Detestaba admitir que la soledad lo enloquecía.

—Te odio.

—Lo sé, amigo.

—Eres despreciable.

El doppelgänger sonrió.

—Gracias.

—No mereces vivir.

El gesto se extendió como una cicatriz.

—Gracias.

—¿Por qué no te suicidas?

Su imagen lanzó una carcajada cínica.

—Tú primero.

 

3

 

Tenía miedo. El aislamiento se intensificó: una pausa entre dos mundos donde reinaba el vacío de la impotencia, estrujando sus pulmones. El ambiente se volvió más tenue, impreciso, recorriendo sus venas como una enfermedad que le arrancaba el alma.

A veces creía comprender las visiones que le ofrecía el espejo: desiertos barridos por tormentas de arena, salas de operaciones rodeadas por cirujanos crueles, océanos cubiertos de estática, ruinas bañadas por tormentas de nieve, campos en guerra llenos de cadáveres…

Sueños inconclusos de diversas vidas. Imágenes de distintas encarnaciones. Instantes que vivió en el pasado, intervalos que experimentaría en el futuro, manifestándose eternamente a través del mercurio.

Poco a poco, introdujo su diestra en el marco, penetrando en aquel reino de ensueños, mientras el cromo derretido cubría su antebrazo. No deseaba aceptar la realidad que lo torturaba; era preferible deslizarse dentro del espejo, perderse en los ámbitos delineados detrás del cristal plateado.

Cerró los párpados y el olvido nutrió sus fibras, transformando sus pensamientos en líneas borrosas.

—Eres un cobarde —escupió su doble—. No tienes agallas para enfrentarte a la verdad.

—No me importa.

El tacto del vidrio no tenía explicación. Los latidos pulsantes lo ayudaron a desvanecerse en el espectro que oscilaba en el presente, arrastrándolo al abismo que llevaba años intentando averiguar.

—¿Soy real?

—No.

—¡Mientes!

—No.

—¡Intentas engañarme!

—¡No!

 

4

 

Bruscamente abrió los ojos. La temperatura descendía; su epidermis se resintió. Se abrazó, como si volviera a ser un feto en la matriz de su madre, pero no se encontraba protegido: la vida lo había aniquilado con su miseria.

En la calle, la noche cubría la mansión, propagando una madrugada insensible, veteada por estrellas ausentes, dolorosa hasta el punto de no lograr resistirla.

¿Quién era el auténtico yo?

Con una sonrisa melancólica, se acercó al espejo mientras su doble desaparecía, evaporándose en algún lugar indeterminado. El doppelgänger era una ilusión incompatible, un pedazo de irrealidad en el límite de su alucinación. La belleza de su condena no era auténtica: sólo un anagrama inútil, vacío de esperanza.

 

La pasividad de su existencia se mezcló con el metal líquido. Recordaba miles de noches insomnes, perdiendo el tiempo, abarcando la luz del crepúsculo, esperando encontrar la verdad.

Intentó llorar, desesperado, pero el llanto no afloró; estaba emocionalmente en blanco.

El marco comenzó a calentarse. El cristal ardía. Relámpagos cruzaron la superficie enrojecida, presagiando malas nuevas. Su imagen reía en el fondo del espejo, despreciándolo, fundiéndose con el mercurio en suspensión.

—¡Has metido la pata, bastardo!

—¡Púdrete!

—¡Nos veremos en el infierno!

 

5

 

Una última proyección inundó el vidrio: las copas de los árboles se mostraron entre la bruma que cubría el bosque. El tiempo se suspendió en su balanza, paralizando los troncos retorcidos durante unos segundos.

Antes de desvanecerse en el espejo, escuchó el sonido de los cascos sobre la hierba. Un hermoso unicornio inundó su campo visual, volviendo la cabeza en su dirección, ofreciéndole las crines plateadas como consuelo.

Un sueño de verde para aliviar sus pesares…




domingo, marzo 15, 2026

ENTREVISTA A CLAUDIA TOMÀS: «YEARNINGS OF MODERN LIFE [EP]» (2025)

Claudia Tomàs Ricketts, cantante y compositora mallorquina, debuta con su primer EP Yearnings of Modern Life, una obra que fusiona pop, soul, folk y jazz. Tras años de formación y búsqueda personal, Claudia presenta un sonido íntimo y honesto que reflexiona sobre los anhelos y contradicciones de la vida moderna. Grabado en directo junto a destacados músicos en Alquimia Records, su trabajo marca el inicio de una prometedora etapa creativa.

¿Qué fue lo que finalmente te impulsó a dar el paso de dejar la timidez atrás y empezar a compartir tu música con el mundo?

Fue gracias a tener buenos amigos, que resultan ser también buenos músicos. Me animaron a hacer algo con esas ganas y, además, quisieron acompañarme en ello. Me lo pusieron súper fácil y coincidimos en gustos, ilusión y en querer dedicarnos tiempo para montar un proyecto.

De casualidad me escucharon cantar en una reunión de amigos durante las fiestas de Navidad del pueblo y, con la soltura de unas copas de más, fue como empezó todo :D

En tu biografía se menciona ese periodo de pausa, introspección y formación: ¿qué aprendiste de ti misma durante ese tiempo y cómo ha influido en tu música?

Llegó un punto en el que me sentí frustrada con el trabajo en equipo. Lo que empezó como un proyecto de versiones fue mutando hacia un proyecto de composiciones propias. Estuvimos durante varios años intentando construir juntos un álbum, pero había falta de compromiso y cada uno parecía remar en direcciones diferentes.

El sueño de poder escribir canciones de una manera más autónoma se me hizo de repente muy urgente, porque, aunque ya escribía, me limitaba a la letra y la melodía, sin acompañamiento instrumental. Así que empecé por fin estudios de manera más formal y estructurada: teoría musical, lenguaje, guitarra y canto.

Me enfrenté a sentirme más intrusa que nunca, a pensar que no iba a llegar o que, si llegaba, iba tarde… y, con cada pasito, de repente, como por arte de magia, mi enfoque cambió. Dejé de sentir esa prisa, aprendí a disfrutar del proceso sin presionarme y empecé a abrirme, compartiendo lo que componía sin miedo a las opiniones ajenas.

Fue un proceso realmente bonito, porque me permití por fin expresarme y disfrutarlo a la vez. Se fue disipando el miedo a que fuera o no suficientemente bueno, y también el apuro de compartir sentimientos o vivencias.

Además, coincidió con un cambio de residencia a otra comunidad autónoma y ya no estaba cerca de mis compañeros musicales, así que dejé de hacer bolos —o hacía muy poquitos—. Mis ingresos principales pasaron a venir de otro sitio, y mis momentos musicales se han limitado en los últimos años a estar de puertas para adentro, en mi rincón de casa, aprendiendo, tocando y disfrutando. Así es como han salido las canciones: con mimo y respeto hacia ellas y hacia mí como compositora. Creo que esa delicadeza y cautela al comunicar se refleja en la música, sin rebasar límites y con ese acompañamiento sutil que arropa.

El EP Yearnings of Modern Life mezcla pop, soul, folk y jazz: ¿cómo surgió esta fusión de estilos y qué te atrae de cada uno?

Del jazz vocal me encantan la sutileza y la elegancia; del pop, que se le permita ser muy sencillo y, aun así, transmitir muchísimo; del folk, la sensibilidad para contar historias; y del soul, la garra que sale de dentro.

Diría que la fusión de estos estilos surgió de manera orgánica, fruto de las influencias que me han acompañado desde que era niña y de la música que he escuchado a lo largo de mi vida. Mi padre es cantautor y, además, se ha ganado la vida tocando versiones. En casa escuchábamos muchísimos artistas de los años 70, como Crosby, Stills & Nash, Neil Young, David Gates, The Beatles, Simon & Garfunkel o Bob Dylan. Él, además, compone y canta en un estilo muy pop/rock y folk, incluso con canciones en catalán y de folklore local.

Por otro lado, mi abuelo, británico y melómano, escuchaba jazz a todas horas. Recuerdo especialmente las Navidades al son de Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, y también su devoción por Frank Sinatra. Siempre cantaba, y además lo hacía muy bien.

Durante la adolescencia y la primera etapa adulta tuve una época en la que me encantaban el reggae, el rap y el drum and bass; era lo que más escuchábamos con mis amistades en ese momento. Yo me obsesioné completamente con la manera soulera de cantar de Aniki, colaboradora de algunos de los artistas más conocidos del panorama hip hop nacional. Me di cuenta de que las canciones que más disfrutaba eran aquellas con colaboraciones de cantantes o las que incluían samples de temas más clásicos como, por ejemplo, «Cry Me a River» de Julie London, y así fui volviendo a estos estilos.

Con el tiempo descubrí también música de Brasil, boleros y artistas como Melody Gardot, Mayra Andrade, Lianne La Havas o Judit Neddermann. Así ha ido surgiendo esta mezcla de estilos como una manera de definir mi música, que al final no deja de ser pop, pero atravesada por todas estas influencias que me han acompañado. Y, por supuesto, cabe destacar el acompañamiento tan jazzístico de los increíbles músicos que forman parte del proyecto.

Grabaste en directo en estudio con músicos de gran nivel: ¿cómo fue esa experiencia y qué reto supuso para ti?

He tenido una suerte increíble porque, además de ser excelentes en su profesión, son personas bellísimas. Y, a pesar de que mi background no sea tan académico ni riguroso, me han acogido y acompañado siempre con extrema delicadeza, sintiendo además admiración y animándome con mi trabajo. Creo que la clave ha sido esa: sentirme tan cómoda y arropada.

Las canciones ya existían, y yo les llevé los acordes y la melodía, además de algunas indicaciones, pero ellos aportaron justo lo que necesitaban, entendiendo incluso mejor que yo lo que pedían. También me animaron a optar por este estilo de grabación: en directo y compartiendo espacio. Para mí fue algo súper mágico; se creó una atmósfera que todavía hoy me emociona.

Ver cómo las canciones cobraban vida y poder compartirlas de una manera tan cercana e íntima fue increíble. En el silencio del estudio de Jordi Tugores, sentados de forma que podíamos mirarnos y sentirnos directamente, se consiguió captar un momento que no habría sido posible en una grabación convencional por pistas. Esta tiene también sus ventajas, pero para este proyecto y estas canciones no era lo que buscaba.

Las letras de tu EP hablan de los “anhelos humanos de la vida contemporánea”: ¿hay experiencias personales que quieras compartir que inspiraron esas canciones?

En estos últimos años se me ha hecho muy evidente que el mundo en el que vivimos es como si ya no estuviera preparado para los seres humanos en su sentido más biológico, como especie. Estamos condicionados por un entorno que se ha alejado tanto de lo natural que ya no nos sentimos cómodos en él: los ritmos de la productividad, la exigencia de alcanzar metas y logros socialmente esperados, la globalización, vivir lejos de nuestros lugares de origen y de la gente querida, la soledad, y el hecho de estar cada vez más desconectados de la naturaleza y de nuestros ritmos biológicos —expuestos a luz artificial, sin ver el aire libre ni la luz del sol, sin pisar la tierra ni ver las montañas—.

Y aunque este disco se llama así, me doy cuenta de que probablemente todo lo que escriba tenga que ver con este contexto :D. Pero lo que quería transmitir con el título es que no siempre podemos responsabilizarnos de manera individual por no poder adaptarnos, por sentir esa incomodidad. Está bien expresarla y no culparnos, porque si no se genera aún más malestar.

Creo que lo justo, ante estas sensaciones, es responsabilizar a un entorno contemporáneo demasiado exigente, capitalista y deshumanizado, que no nos deja ser humanos, en lugar de responsabilizar a una persona que no consigue estar totalmente adaptada y en paz. Vivimos en un entorno para el que ya no estamos diseñados.

He tenido que atravesar un proceso personal muy largo para empoderarme y darme cuenta de que no tengo ningún problema emocional o mental, sino que, de hecho, es normal sentir incomodidad y malestar en el entorno actual.

En estas canciones también aparece mucho esa contradicción interna de dedicarte a un trabajo más convencional o corporativo cuando eres artista, y, en general, de vivir en un mundo tan contradictorio. Es imposible que todo sea blanco o negro: la vida está llena de matices, que a veces incluyen dos extremos muy opuestos de una misma cosa. Ser capaz de abrazar esa contradicción constante es súper valioso para habitar este contexto de vida moderna que nos envuelve.

¿Cómo fue para ti el proceso de componer en inglés siendo nativa en ese idioma y residente en un entorno como Mallorca? ¿Qué ventajas o desafíos encontraste?

Para mí fue algo que surgió de manera natural. Es verdad que, aunque hablo inglés de forma nativa y mi fonética suena completamente británica, tengo más soltura y vocabulario en catalán o castellano, porque mi vida fuera de casa siempre transcurrió en estos idiomas.

A medida que he ido avanzando en mi camino como artista y compositora, he tenido que reconocer que componer en inglés es una manera de sentirme menos expuesta en un entorno como Mallorca. Al final, mis canciones hablan de vivencias personales, y cantarlas en inglés hace que sienta una cierta sensación de cobijo.

Recuerdo que, cuando empecé a enseñar mis primeras canciones a mis compañeros, ya con el primer grupo que tuve, incluso vocalizaba mal para que no me entendieran :D. Así que, como ventaja, está la de sentirme más resguardada.

Y aunque hay mucha población extranjera en Mallorca, yo me dirijo en mis comunicaciones a un público local y me expreso normalmente en catalán. Por eso, al final sí se genera una pequeña barrera y quizá no se llegue tanto al público local.

¿Qué esperas que sienta o experimente el oyente al escucharte? ¿Cuál es el mensaje, o la emoción, que quisieras dejar?

Pienso que pueden emocionarse al sentir el dolor, la incomodidad o esos anhelos conmigo, pero que, a la vez, sientan paz. Porque se dan cuenta de que no están solos, de que todos habitamos este mismo mundo y de que lo que me está afectando a mí ahora seguramente también les ha afectado a ellos, o conocen a alguien a quien le está afectando.

Sobre todo, lo que quiero transmitir es paz y ese mensaje de que no están solos. Y, aunque pueda parecer un poco cliché, que se pueden tener conversaciones vulnerables que, en realidad, fortalecen. Que no hay tanto peso que debamos cargar solos.

Mirando hacia el futuro: ¿qué sigue para ti después de este EP? ¿Proyectos en marcha, colaboraciones deseadas o nuevos territorios artísticos que te gustaría?

Como parte de este proceso artístico que he ido transitando, me he soltado y he empezado a componer en catalán. Es como si ya estuviera preparada para que también me salieran canciones en este idioma. Y estas canciones ya las estamos incluyendo en el setlist del directo.

Así que lo que espero, sobre todo, es poder conectar con el público. Hay muchísimas ganas de conseguir oportunidades para compartir el EP y las nuevas canciones en vivo, de hacer rodar este setlist y de seguir dando forma al proyecto desde el directo. De hecho, arrancamos con el primer concierto de presentación el 29 de noviembre, en el Teatro Rafel Ramis de Bunyola (Mallorca), y fue una sesión de 60 minutos de disfrute total: de conectar y de, por fin, poder ver la forma de estos temas —y de nosotros como banda— fuera del estudio y sin pantallas de por medio.

Ya a medio plazo, me encantaría grabar y publicar un segundo EP con estas nuevas composiciones y, tal vez, alguna versión de música muy especial para mí. Y sacar un disco en formato físico, incluyendo tanto Yearnings of Modern Life (que, de momento, solo existe en formato digital) como los nuevos temas.

Y, a largo plazo, me encantaría poder crecer y llegar a públicos de más territorios: desde las Islas Baleares hacia Cataluña, Valencia, Madrid y el resto de España. Y, ¿quién sabe? ¿Tal vez Portugal, Francia, Reino Unido? Pasito a pasito, pero de verdad pienso que son territorios donde nuestra música funcionaría muy bien.


sábado, marzo 14, 2026

ENTREVISTA A SERCH.: DIEZ AÑOS MIRANDO HACIA DENTRO

Charlamos con Sergio, voz de SERCH., sobre Introspectiva, el disco con el que la banda revisita una década de trayectoria mientras abre una nueva etapa sonora.

Introspectiva marca diez años de camino para la banda. Cuando miráis atrás y volvéis a estas canciones para darles una nueva vida, ¿qué sensaciones os despierta?

Introspectiva es un recopilatorio, sí, pero uno atípico. Más que mirar al pasado, funciona como un disco nuevo: celebra nuestros diez años de carrera mientras marca un punto de inflexión. Cambiamos al castellano y apostamos por una producción más orgánica que en nuestros inicios. Para nosotros ha sido como saborear un álbum completamente nuevo.

Todo se ha grabado de nuevo y hemos añadido cuatro temas inéditos. Además, nos ha permitido llegar a mucha gente nueva y que descubran canciones que habían quedado atrás, algunas escondidas ya hace tres discos.

En el disco habéis reinterpretado varios temas y los habéis grabado de nuevo en castellano. A nivel emocional, ¿qué cambia cuando una canción pasa a cantarse en otro idioma? 

Es una pregunta que nos hacen a menudo. Curiosamente, quien más miedo tenía al cambio era yo, como cantante. Temía que, al cambiar de idioma, perdiéramos el sonido propio de la banda. Pero ha ocurrido justo lo contrario: seguimos sonando a nosotros y creo que incluso hemos sumado nuevos matices a nuestra personalidad.

No te voy a negar que expresarlo todo en tu propia lengua lo hace más natural y menos forzado. Y eso, definitivamente, se nota.

El propio título del álbum invita a mirar hacia dentro. Durante este proceso, ¿qué habéis descubierto sobre vosotros mismos como grupo?
Que queríamos seguir haciendo música. Todo sonaba tan nuevo y, a la vez, tan inspirador otra vez.

Vuestro sonido se mueve entre el post-punk, la electrónica y una atmósfera bastante oscura. ¿Qué es lo que más os atrae de ese universo sonoro?

Supongo que la etiqueta post-punk es la más destacable de nuestro estilo, aunque no te voy a negar que nos sumergimos en muchos otros sonidos. Creo que hay mil bandas que suenan más post-punk en estado puro que nosotros.

Nuestros referentes son muchos y somos una banda muy abierta a ellos. Quizá cuando la música se pone un poco seria o sobria es cuando más nos atrae. En ese sentido también bebemos de cosas más alternativas: new wave, electrónica o indie, entre otras; aunque casi siempre en su variante más dramática.

No somos un grupo como los Beatles, nadie lo niega. Resumiendo… la música que más nos une a los cuatro creo que tiene que ver con el post-punk, y se nota.

Canciones como «La rabia» hablan de esas cosas que sabemos que deberíamos hacer, pero que muchas veces dejamos pasar. ¿Sentís que vuestras letras funcionan como una especie de espejo emocional?  

Creo que, en concreto, has descrito muy bien el significado de esa canción. También es bonito cuando nuestro público interpreta algo diferente de lo que tú compusiste; es una manera muy libre de hacerla suya.

Me gustaría pensar que para mucha gente nuestras canciones sirven como válvula de escape o evasión a sus problemas. Respondiendo a tu pregunta… sí, siento que pueden funcionar como un espejo emocional.

En estos diez años habéis atravesado distintas etapas y publicado varios trabajos. ¿En qué momento creativo sentís que se encuentra ahora SERCH.?

En el mejor momento. En los últimos dos discos nunca hemos tenido una reunión para decidir cómo sonar; ha sido una evolución natural hasta llegar al sonido actual. Cada componente intenta crecer musicalmente dentro de la banda y aportar lo suyo. Sinceramente, es perfecto. Eso es SERCH.

Un amigo mío me decía: “Es que sonáis a todos, pero no os parecéis a nadie”. Me encantó.

Muchas bandas cambian con el tiempo, pero siempre hay algo que permanece. ¿Qué elementos diríais que siguen siendo el corazón de vuestro sonido desde el principio?

No quiero sonar pedante, pero quizá mi voz muchas veces es el hilo conductor entre tema y tema, y también entre muchos de los discos.

La producción de Miquel es muy característica. Últimamente, las guitarras y el bajo están siendo muy interesantes y están adquiriendo una personalidad muy grande dentro de la banda. Pero si me preguntas por lo que permanece desde el principio, te diría que la voz y la producción.

Después de Introspectiva, ¿os veis profundizando aún más en esa mirada interior o pensáis que el siguiente paso será abrir una nueva etapa sonora para vosotros?

El próximo disco va a tener un sonido enorme, fruto de haber pasado por POST e INTROSPECTIVA; hemos disfrutado de ese peaje. Pero lo que te puedo decir es que creo que va a sorprender a más de uno, porque los temas suenan a nosotros más que nunca, aunque no creo que sean las típicas canciones que esperan que hagamos… y eso me encanta.

Estamos trabajando en este disco con un equipo muy profesional. Creemos que el nuevo material es muy bueno, probablemente el mejor de nuestra carrera, y se merece sonar como nunca.



viernes, marzo 13, 2026

COMIC SANS DAN UN PASO ADELANTE CON «TODAS LAS COSAS QUE NOS SALIERON MAL»

El cuarteto donostiarra Comic Sans vuelve con Todas las cosas que nos salieron mal, su tercer disco con el sello BCore. Un trabajo que marca un paso adelante para la banda y que los consolida como una de las propuestas más interesantes del midwest emo en nuestro país.

En el álbum hablan de desamor, de la incertidumbre laboral y de la precariedad dentro de la propia industria musical, siempre con un tono directo, sincero y ese punto de humor tan característico en sus letras.

A nivel musical, el disco mantiene la energía que define su sonido: una mezcla de midwest emo, pop-punk y math rock con riffs rápidos, baterías intensas, líneas de bajo contundentes y estribillos pensados para corear en directo.

Comic Sans presentarán el álbum en directo en una gira que comenzará esta primavera con paradas en Málaga (16 de abril), Granada (17 de abril), Murcia (18 de abril), Donosti (23 de abril), Pamplona (24 de abril), Barcelona (2 de mayo), León (15 de mayo), Madrid (16 de mayo), Copenhague (29 de mayo), Bilbao (6 de junio) y Vigo (19 de junio), entre otras fechas por anunciar.



«PELIGROS»: AMOR, CAOS Y ROCK SEGÚN LIMA NEGRA

Lima Negra es una banda de Granada que mezcla rock con ritmos latinos y una clara atmósfera nocturna. El proyecto surge después de que sus integrantes pasaran por otros grupos y sintieran la necesidad de empezar una nueva etapa: cantar en español y buscar un sonido más personal, más libre.

Su primer disco, Peligros, publicado a través de Montgrí reúne canciones con guitarras crudas, ritmos que invitan a moverse y letras que hablan de amor, caos y de esas historias que suelen aparecer de madrugada. Un debut que combina la energía del rock con un imaginario urbano y algo oscuro muy propio.

Venís de otros proyectos musicales. ¿En qué momento sentisteis que era el momento de arrancar algo nuevo y darle forma a Lima Negra?

Vivíamos en Londres, en Kentish Town, en una casa donde reinaba el caos, siempre había singulares personajes rondando por la casa y aquello parecía un bar más que una vivienda. En esas fiestas que se organizaban en casa poco a poco fuimos poniendo música que era totalmente ajena a nuestro radar. Comenzaron a sonar artistas como Daniel Magal, Chavela Vargas, bandas como Triana o Mano Negra. Así de forma natural al día siguiente con el bajón físico y emocional comenzamos a escribir las canciones de Peligros.

En vuestro primer disco, Peligros, se mezclan el rock con ritmos latinos y una atmósfera bastante nocturna. ¿Cómo fue tomando forma ese sonido?

Nosotros trabajamos en bastante detalle las maquetas, como un trabajo previo al estudio, y una vez en Producciones Peligrosas con José al mando, se empeñó en bajar al sonido de raíz y hacerlo sonar actual. En cada canción quizá tardábamos una semana en encontrar el enfoque que deseábamos y luego lo desarrollábamos, fue un proceso muy largo pero también muy gratificante. Creo que el rock y el punk son nuestra esencia, quienes somos, y en Peligros demostramos el juego que puede dar eso, saludando a otros géneros como el flamenco, la música urbana, y habernos sumergido en todo eso proceso nos influye muy positivamente en nuestro desarrollo personal como artistas.

En muchas de vuestras canciones aparecen noches largas, amor, caos o personajes un poco al límite. ¿De dónde nacen esas historias: de vivencias propias, de la imaginación o de mirar lo que pasa alrededor?

De la imaginación desde luego que no. Por suerte o por desgracia hablamos de lo que nos pasa, de cómo perdemos gente a la que amamos por idiotas, de diferentes escenarios en los cuales no queremos estar pero siempre nos encontramos, como si forma maquiavélica allí el destino nos colocase. Nos quejamos pero sin eso no seríamos nada. Cuando no pasa nada, en seguida nos las apañamos para provocarlo. Somos nuestras vivencias. Por ejemplo en María Isabel contamos la historia autodestructiva de una amiga que reinaba las noches de Camden. Son letras agridulces, crudas, pero bellas, humanas, reales.

Cambiar al español también cambia la forma de escribir. ¿Cómo ha influido el idioma en la manera en que os expresáis como banda?

Ha sido un descubrimiento maravilloso. Dominamos el inglés bastante bien pero no deja de ser algo prestado. Escribir en nuestro idioma nos permite expresar con mayor lucidez ciertos rincones oscuros de nuestra alma. Dependiendo de que tipo de canción estés escribiendo no hay problema con el idioma, pero el perfil de canción que tenemos en Peligros no hubiese sido posible hacerlo en inglés.

El disco tiene algo muy cinematográfico. Si Peligros fuera una película, ¿qué historia contaría?

Pepi, Luci, Bom, y otras chicas del montón.

Granada tiene una escena musical muy potente desde hace años. ¿De qué manera os ha marcado la ciudad en vuestro sonido o en vuestra forma de trabajar?

Yo creo que en mucho. Juan y yo solos no hubiésemos podido sacar este álbum tal y como está plasmado, hubiese salido otra cosa, no sé si mejor o peor, probablemente peor, pero no lo que tenemos. Nos hemos rodeado de un equipo artístico indescriptible que han aportado la esencia musical de lo que se escucha en este álbum, todo ello comandando por José que ha sabido en todo momento que es lo que quería y como conseguirlo. Los músicos que han participado en la grabación nos dejaban con la boca abierta cada vez que pasaban con el estudio. Ahora son todos colegas y muchos de ellos tocan en directo con nosotros.

¿Cómo está respondiendo el público cuando tocáis las canciones de Peligros en directo? ¿Hay algún tema que se haya convertido ya en favorito?

Hasta ahora, Pena y dolor y Día de muertos, básicamente porque ya estaban ahí como singles antes de la salida del álbum, todavía no hemos tocado después del lanzamiento, pero estamos seguros que la gente que se anime a venir será porque se ha escuchado el álbum y se saben los temas. Los próximos conciertos son el 24 de abril en Madrid en Hangar 48 para Sound Isidro y en Barcelona el 28 de mayo en Sala Vol, así que desde aquí hacemos un llamamiento a que se apunte todo el mundo al universo Lima, garantizamos una tremenda resaca.

Ahora que el primer disco ya está en la calle, ¿qué viene para Lima Negra? ¿Nuevos sonidos, colaboraciones o más kilómetros de carretera?

¡Pues viene todo eso! Lima Negra es un proyecto abierto, sin especificar géneros, el primer álbum suena así, veremos por dónde van los tiros en el segundo. Ya tenemos grabada una colaboración con una artista que nos super flipa y también nos flipó cuando quiso hacerla, aunque todavía nos guardamos el secreto de quien es… y horas de carretera (y manta), tiene pinta de que nos quedan bastantes, pero eso mola, en UK somos expertos en atracar las áreas de servicio cuando estamos de gira, hambre no pasamos.