Con
Escóndete hasta que todos hayan muerto, esta banda presenta su nuevo
trabajo, un disco en el que conviven la energía del punk, el pop y unas letras
cargadas de ironía. Hablamos con ellos para conocer mejor el álbum, sus
influencias y su forma de entender la música.
Con
Escóndete hasta que todos hayan muerto, esta banda presenta su nuevo
trabajo, un disco en el que conviven la energía del punk, el pop y unas letras
cargadas de ironía. Hablamos con ellos para conocer mejor el álbum, sus
influencias y su forma de entender la música.
El
título Escóndete hasta que todos hayan muerto llama la atención desde el
primer momento. ¿Qué os llevó a elegir ese verso de Yoko Ono y qué representa
para vosotros dentro del disco?
Es
el demoledor verso que cierra un poemita de la grandísima Yoko Ono, una mujer
que sufrió todos los prejuicios del mundo y, aun así, no buscó vengarse. Nosotros
lo llevamos hacia el miedo, que, sin darnos cuenta, terminó convirtiéndose en
el concepto que vertebra todo el disco. Es un poco aquello de «el infierno son
los otros», pero en una versión todavía más extrema y, creemos, también más
graciosa.
En
vuestra presentación citáis influencias que van de The Pastels a Manolo
Kabezabolo, pasando por Los Punsetes o Television Personalities. ¿Sentís que
esas referencias aparecen de forma consciente al componer o simplemente acaban
saliendo porque forman parte de vuestro ADN musical?
Acaban
saliendo de forma natural. Nos gusta música muy variada, pero, al final, solo
nos salen melodías excelsas cantadas con voz de payaso de la tele.
Hay
una mezcla curiosa entre urgencia punk y un punto de fragilidad o melancolía en
las canciones. ¿Buscáis ese equilibrio o surge de manera natural cuando os
ponéis a escribir?
Surge
de manera natural, otra vez. Debajo de la velocidad de un descapotable por
Montecarlo y de las frases altisonantes hay una bomba lapa de pánico a una vida
ridícula y otras mil mierdas más.
Habéis
contado con Estrella Fugaz en la grabación y Bernardo Calvo en el máster. ¿Qué
creéis que aportaron ellos al resultado final que quizá el disco no habría
tenido de otra forma?
Estrella
Fugaz es el Sufjan Stevens español y sus canciones nos han hecho llorar. Así
que era la persona perfecta para elevar la emoción y, además, meter algún
arreglo del recopetín. No sé si terminó hasta el moño de nosotros por pesados,
pero fue increíble contar con su finura, su creatividad y su dominio de las
emociones del sonido. Y luego Bernardo le dio el grado exacto de fuerza y
equilibrio que ni siquiera concebíamos que existiera para sacar lo mejor de
nuestro horror.
Para
quien todavía no os conozca: si solo pudiera escuchar una canción del álbum
para entender quiénes sois como banda, ¿cuál le recomendaríais y por qué?
La
mejor es «Ernesto», pero, si lo que quiere es un reflejo más exacto de quiénes
somos como banda, que escuche «Los Sadhus», que en Spotify se subió por error
como «Los Shadus» (Risas).






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