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miércoles, agosto 05, 2026

RADAR SONORO: TIWAYO VUELVE A ESPAÑA CON UN DISCO QUE REIVINDICA EL SOUL MÁS AUTÉNTICO

El cantante y compositor francés Tiwayo volverá a España el próximo mes de noviembre para presentar Outsider, su tercer álbum de estudio, publicado el pasado mes de abril. Producido por Adrián Quesada (Black Pumas), el disco confirma la evolución de un artista que ha hecho del soul, el blues y el góspel las señas de identidad de su sonido.

Grabado en los Electric Deluxe Studios de Austin (Texas), Outsider reúne a varios músicos vinculados a Black Pumas, además del guitarrista Doyle Bramhall II y la cantante Kendra Morris. El resultado es un álbum de sonido cálido y orgánico, que apuesta por la esencia del soul sureño y las raíces del género, dejando a un lado las producciones más sofisticadas.

A lo largo del disco, Tiwayo explora temas como la libertad, la soledad o la pérdida en canciones como «I've Got to Travel Alone», «Dark Skies» o «Sunshine Lady», interpretadas con una voz cargada de emoción y autenticidad. Su talento también ha despertado el interés de artistas como Norah Jones, Marcus Miller o Tony Visconti, y le ha permitido compartir escenario con músicos de la talla de Curtis Harding y Cody Chesnutt.



martes, mayo 19, 2026

THE MAGIC IN THE AIR CLUB CELEBRA 30 AÑOS REVIVIENDO LA BARCELONA MOD MÁS LEGENDARIA

The Magic in The Air Club celebra este octubre sus 30 años de historia con dos citas especiales en Barcelona que recuperarán el espíritu mod, soul y sixties que convirtió aquellas fiestas en todo un referente de la escena underground barcelonesa de finales de los 90 y principios de los 2000. La celebración arrancará el día 16 con una warm-up party en Casa Sidral y culminará el 17 de octubre con una gran noche en la sala Upload.

La primera banda confirmada para el aniversario son Los Retrovisores, una de las formaciones más queridas y respetadas del panorama estatal gracias a su vibrante combinación de soul, beat, boogaloo, R&B y pop sesentero. Los barceloneses llegarán además presentando su último EP, Cambio y Corto, en un directo que apunta a ser uno de los grandes momentos de la celebración.

La cabina reunirá también a nombres históricos de la cultura mod y el acid jazz, encabezados por Eddie Piller, fundador de Acid Jazz Records y pieza clave en el descubrimiento de Jamiroquai. Junto a él estarán DJs como Roch “da Mod” Vidal, Miguel Velacoracho, Belle de Jour y Carles Armengol, además de los residentes habituales Marc Argenter, Eduardo Domingo y DJ Eneida Fever!, impulsora del club cuando apenas tenía 19 años.

The Magic in The Air Club nació en 1996 en la mítica sala Magic del Born y durante años fue uno de los pocos refugios barceloneses para los amantes de los sonidos sesenteros en plena explosión de la cultura electrónica. Por allí pasaron bandas como Sidonie, Elephant Band —el primer grupo de Xoel López—, Magic Bus, The Woggles o Bronco Bullfrog, además de DJs y músicos como Andy Lewis, Richard Searle (Corduroy) o miembros de Rinôçérôse y Brand New Heavies.

Este 30 aniversario servirá también para rendir homenaje a Javi “Maradona”, histórico director de la sala Magic y una figura esencial para que aquellas noches acabaran convirtiéndose en una auténtica escena alrededor de la psicodelia, el beat, el soul y el R&B en la Barcelona de aquella época.



domingo, marzo 15, 2026

ENTREVISTA A CLAUDIA TOMÀS: «YEARNINGS OF MODERN LIFE [EP]» (2025)

Claudia Tomàs Ricketts, cantante y compositora mallorquina, debuta con su primer EP Yearnings of Modern Life, una obra que fusiona pop, soul, folk y jazz. Tras años de formación y búsqueda personal, Claudia presenta un sonido íntimo y honesto que reflexiona sobre los anhelos y contradicciones de la vida moderna. Grabado en directo junto a destacados músicos en Alquimia Records, su trabajo marca el inicio de una prometedora etapa creativa.

¿Qué fue lo que finalmente te impulsó a dar el paso de dejar la timidez atrás y empezar a compartir tu música con el mundo?

Fue gracias a tener buenos amigos, que resultan ser también buenos músicos. Me animaron a hacer algo con esas ganas y, además, quisieron acompañarme en ello. Me lo pusieron súper fácil y coincidimos en gustos, ilusión y en querer dedicarnos tiempo para montar un proyecto.

De casualidad me escucharon cantar en una reunión de amigos durante las fiestas de Navidad del pueblo y, con la soltura de unas copas de más, fue como empezó todo :D

En tu biografía se menciona ese periodo de pausa, introspección y formación: ¿qué aprendiste de ti misma durante ese tiempo y cómo ha influido en tu música?

Llegó un punto en el que me sentí frustrada con el trabajo en equipo. Lo que empezó como un proyecto de versiones fue mutando hacia un proyecto de composiciones propias. Estuvimos durante varios años intentando construir juntos un álbum, pero había falta de compromiso y cada uno parecía remar en direcciones diferentes.

El sueño de poder escribir canciones de una manera más autónoma se me hizo de repente muy urgente, porque, aunque ya escribía, me limitaba a la letra y la melodía, sin acompañamiento instrumental. Así que empecé por fin estudios de manera más formal y estructurada: teoría musical, lenguaje, guitarra y canto.

Me enfrenté a sentirme más intrusa que nunca, a pensar que no iba a llegar o que, si llegaba, iba tarde… y, con cada pasito, de repente, como por arte de magia, mi enfoque cambió. Dejé de sentir esa prisa, aprendí a disfrutar del proceso sin presionarme y empecé a abrirme, compartiendo lo que componía sin miedo a las opiniones ajenas.

Fue un proceso realmente bonito, porque me permití por fin expresarme y disfrutarlo a la vez. Se fue disipando el miedo a que fuera o no suficientemente bueno, y también el apuro de compartir sentimientos o vivencias.

Además, coincidió con un cambio de residencia a otra comunidad autónoma y ya no estaba cerca de mis compañeros musicales, así que dejé de hacer bolos —o hacía muy poquitos—. Mis ingresos principales pasaron a venir de otro sitio, y mis momentos musicales se han limitado en los últimos años a estar de puertas para adentro, en mi rincón de casa, aprendiendo, tocando y disfrutando. Así es como han salido las canciones: con mimo y respeto hacia ellas y hacia mí como compositora. Creo que esa delicadeza y cautela al comunicar se refleja en la música, sin rebasar límites y con ese acompañamiento sutil que arropa.

El EP Yearnings of Modern Life mezcla pop, soul, folk y jazz: ¿cómo surgió esta fusión de estilos y qué te atrae de cada uno?

Del jazz vocal me encantan la sutileza y la elegancia; del pop, que se le permita ser muy sencillo y, aun así, transmitir muchísimo; del folk, la sensibilidad para contar historias; y del soul, la garra que sale de dentro.

Diría que la fusión de estos estilos surgió de manera orgánica, fruto de las influencias que me han acompañado desde que era niña y de la música que he escuchado a lo largo de mi vida. Mi padre es cantautor y, además, se ha ganado la vida tocando versiones. En casa escuchábamos muchísimos artistas de los años 70, como Crosby, Stills & Nash, Neil Young, David Gates, The Beatles, Simon & Garfunkel o Bob Dylan. Él, además, compone y canta en un estilo muy pop/rock y folk, incluso con canciones en catalán y de folklore local.

Por otro lado, mi abuelo, británico y melómano, escuchaba jazz a todas horas. Recuerdo especialmente las Navidades al son de Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, y también su devoción por Frank Sinatra. Siempre cantaba, y además lo hacía muy bien.

Durante la adolescencia y la primera etapa adulta tuve una época en la que me encantaban el reggae, el rap y el drum and bass; era lo que más escuchábamos con mis amistades en ese momento. Yo me obsesioné completamente con la manera soulera de cantar de Aniki, colaboradora de algunos de los artistas más conocidos del panorama hip hop nacional. Me di cuenta de que las canciones que más disfrutaba eran aquellas con colaboraciones de cantantes o las que incluían samples de temas más clásicos como, por ejemplo, «Cry Me a River» de Julie London, y así fui volviendo a estos estilos.

Con el tiempo descubrí también música de Brasil, boleros y artistas como Melody Gardot, Mayra Andrade, Lianne La Havas o Judit Neddermann. Así ha ido surgiendo esta mezcla de estilos como una manera de definir mi música, que al final no deja de ser pop, pero atravesada por todas estas influencias que me han acompañado. Y, por supuesto, cabe destacar el acompañamiento tan jazzístico de los increíbles músicos que forman parte del proyecto.

Grabaste en directo en estudio con músicos de gran nivel: ¿cómo fue esa experiencia y qué reto supuso para ti?

He tenido una suerte increíble porque, además de ser excelentes en su profesión, son personas bellísimas. Y, a pesar de que mi background no sea tan académico ni riguroso, me han acogido y acompañado siempre con extrema delicadeza, sintiendo además admiración y animándome con mi trabajo. Creo que la clave ha sido esa: sentirme tan cómoda y arropada.

Las canciones ya existían, y yo les llevé los acordes y la melodía, además de algunas indicaciones, pero ellos aportaron justo lo que necesitaban, entendiendo incluso mejor que yo lo que pedían. También me animaron a optar por este estilo de grabación: en directo y compartiendo espacio. Para mí fue algo súper mágico; se creó una atmósfera que todavía hoy me emociona.

Ver cómo las canciones cobraban vida y poder compartirlas de una manera tan cercana e íntima fue increíble. En el silencio del estudio de Jordi Tugores, sentados de forma que podíamos mirarnos y sentirnos directamente, se consiguió captar un momento que no habría sido posible en una grabación convencional por pistas. Esta tiene también sus ventajas, pero para este proyecto y estas canciones no era lo que buscaba.

Las letras de tu EP hablan de los “anhelos humanos de la vida contemporánea”: ¿hay experiencias personales que quieras compartir que inspiraron esas canciones?

En estos últimos años se me ha hecho muy evidente que el mundo en el que vivimos es como si ya no estuviera preparado para los seres humanos en su sentido más biológico, como especie. Estamos condicionados por un entorno que se ha alejado tanto de lo natural que ya no nos sentimos cómodos en él: los ritmos de la productividad, la exigencia de alcanzar metas y logros socialmente esperados, la globalización, vivir lejos de nuestros lugares de origen y de la gente querida, la soledad, y el hecho de estar cada vez más desconectados de la naturaleza y de nuestros ritmos biológicos —expuestos a luz artificial, sin ver el aire libre ni la luz del sol, sin pisar la tierra ni ver las montañas—.

Y aunque este disco se llama así, me doy cuenta de que probablemente todo lo que escriba tenga que ver con este contexto :D. Pero lo que quería transmitir con el título es que no siempre podemos responsabilizarnos de manera individual por no poder adaptarnos, por sentir esa incomodidad. Está bien expresarla y no culparnos, porque si no se genera aún más malestar.

Creo que lo justo, ante estas sensaciones, es responsabilizar a un entorno contemporáneo demasiado exigente, capitalista y deshumanizado, que no nos deja ser humanos, en lugar de responsabilizar a una persona que no consigue estar totalmente adaptada y en paz. Vivimos en un entorno para el que ya no estamos diseñados.

He tenido que atravesar un proceso personal muy largo para empoderarme y darme cuenta de que no tengo ningún problema emocional o mental, sino que, de hecho, es normal sentir incomodidad y malestar en el entorno actual.

En estas canciones también aparece mucho esa contradicción interna de dedicarte a un trabajo más convencional o corporativo cuando eres artista, y, en general, de vivir en un mundo tan contradictorio. Es imposible que todo sea blanco o negro: la vida está llena de matices, que a veces incluyen dos extremos muy opuestos de una misma cosa. Ser capaz de abrazar esa contradicción constante es súper valioso para habitar este contexto de vida moderna que nos envuelve.

¿Cómo fue para ti el proceso de componer en inglés siendo nativa en ese idioma y residente en un entorno como Mallorca? ¿Qué ventajas o desafíos encontraste?

Para mí fue algo que surgió de manera natural. Es verdad que, aunque hablo inglés de forma nativa y mi fonética suena completamente británica, tengo más soltura y vocabulario en catalán o castellano, porque mi vida fuera de casa siempre transcurrió en estos idiomas.

A medida que he ido avanzando en mi camino como artista y compositora, he tenido que reconocer que componer en inglés es una manera de sentirme menos expuesta en un entorno como Mallorca. Al final, mis canciones hablan de vivencias personales, y cantarlas en inglés hace que sienta una cierta sensación de cobijo.

Recuerdo que, cuando empecé a enseñar mis primeras canciones a mis compañeros, ya con el primer grupo que tuve, incluso vocalizaba mal para que no me entendieran :D. Así que, como ventaja, está la de sentirme más resguardada.

Y aunque hay mucha población extranjera en Mallorca, yo me dirijo en mis comunicaciones a un público local y me expreso normalmente en catalán. Por eso, al final sí se genera una pequeña barrera y quizá no se llegue tanto al público local.

¿Qué esperas que sienta o experimente el oyente al escucharte? ¿Cuál es el mensaje, o la emoción, que quisieras dejar?

Pienso que pueden emocionarse al sentir el dolor, la incomodidad o esos anhelos conmigo, pero que, a la vez, sientan paz. Porque se dan cuenta de que no están solos, de que todos habitamos este mismo mundo y de que lo que me está afectando a mí ahora seguramente también les ha afectado a ellos, o conocen a alguien a quien le está afectando.

Sobre todo, lo que quiero transmitir es paz y ese mensaje de que no están solos. Y, aunque pueda parecer un poco cliché, que se pueden tener conversaciones vulnerables que, en realidad, fortalecen. Que no hay tanto peso que debamos cargar solos.

Mirando hacia el futuro: ¿qué sigue para ti después de este EP? ¿Proyectos en marcha, colaboraciones deseadas o nuevos territorios artísticos que te gustaría?

Como parte de este proceso artístico que he ido transitando, me he soltado y he empezado a componer en catalán. Es como si ya estuviera preparada para que también me salieran canciones en este idioma. Y estas canciones ya las estamos incluyendo en el setlist del directo.

Así que lo que espero, sobre todo, es poder conectar con el público. Hay muchísimas ganas de conseguir oportunidades para compartir el EP y las nuevas canciones en vivo, de hacer rodar este setlist y de seguir dando forma al proyecto desde el directo. De hecho, arrancamos con el primer concierto de presentación el 29 de noviembre, en el Teatro Rafel Ramis de Bunyola (Mallorca), y fue una sesión de 60 minutos de disfrute total: de conectar y de, por fin, poder ver la forma de estos temas —y de nosotros como banda— fuera del estudio y sin pantallas de por medio.

Ya a medio plazo, me encantaría grabar y publicar un segundo EP con estas nuevas composiciones y, tal vez, alguna versión de música muy especial para mí. Y sacar un disco en formato físico, incluyendo tanto Yearnings of Modern Life (que, de momento, solo existe en formato digital) como los nuevos temas.

Y, a largo plazo, me encantaría poder crecer y llegar a públicos de más territorios: desde las Islas Baleares hacia Cataluña, Valencia, Madrid y el resto de España. Y, ¿quién sabe? ¿Tal vez Portugal, Francia, Reino Unido? Pasito a pasito, pero de verdad pienso que son territorios donde nuestra música funcionaría muy bien.


miércoles, diciembre 07, 2022

MICHAEL JACKSON: "THRILLER 40TH ANNIVERSARY (SONY MUSIC, 2022)

Off the Wall (Epic Records, 1979) significó la independencia artística de Michael Jackson. A pesar de contar solo con 21 años, fue un trabajo de gran madurez. El álbum arrasó en las listas, veinte millones de copias despachadas, superando las ventas con su familia, The Jackson Five, y cualquiera de sus discos previos en solitario.

Para Thriller (Epic Records, 1982), Jackson trabajaría con el mismo equipo: Quincy Jones (productor), Bruce Swedien (técnico de sonido) y Rod Temperton (letrista). Como músicos, una selección de primera categoría con antiguos miembros de Toto: Steve Lukather (guitarra), Jeff Porcaro (batería), Steve Pocaro, David Paich y Greg Phillinganes (teclados). Paul McCartney lo acompañaría en las voces de The Girl is Mine y Eddie Van Halen colaboraría con las guitarras en Beat It.

El elepé sería una mezcla de balada, soul, rock, pop, funk y R&B. Aunque Off the Wall obtuvo buenas críticas, Jackson consideraba que había sido ninguneado en la industria —los premios Grammy y la celebérrima revista Rolling Stone— por el hecho de ser negro. Hablamos de finales de los setenta. A diferencia del presente, la integración racial apenas tenía repercusión. Ambicioso, Michael dobló la apuesta para demostrar su valía como vocalista, compositor y bailarín. Thriller superó cualquier expectativa, incluidas las de su creador. Marcó una huella en el show business que perdura en la actualidad.

El trabajo de siete meses en el estudio fue tan arduo como perfeccionista. Jackson contaba con un presupuesto de casi un millón de dólares, lo que convierte a Thriller en una de las superproducciones más costosas de los ochenta. Cada tema fue cuidado con esmero, grabado una y otra vez, hasta que el cantante quedó satisfecho. Clásico y vanguardista al mismo tiempo, por una parte, recordaba a su obra anterior, por otra, se adentraba en territorios inexplorados en su discografía. 

Se compusieron unos treinta cortes, nueve de los cuales terminaron en el álbum. El tema estrella Thriller contó con un recitado de la leyenda de películas de terror de bajo presupuesto Vicent Price. Nadie imaginó la repercusión que tendría esa canción en el repertorio: un número 1 mundial instantáneo que sería imitado hasta la saciedad.

En el elepé encontramos los clásicos indiscutibles Billie Jean, Thriller, Beat It y Wanna Be Startin' Somethin'. Billie Jean cuenta con una intro de bajo memorable y una letra que trata sobre la obsesión de los fans hacia sus ídolos. La interpretación de Jackson en Motown 25: Yesterday, Today, Forever pasó a la historia gracias al célebre Moonwalk. 

Beat It es la más roquera del lote. Un homenaje a las peleas de bandas de West Side Story con un riff demoledor cortesía de Van Halen y guitarras de Steve Lukather.

Wanna Be Startin' Somethin' tiene influencia de la música disco y funk, en la que los teclados son los protagonistas.

El video de Thriller llevó el género a un nivel que pocos lograrían igualar. Las cifras hablan por sí mismas: 800.000 dólares de presupuesto y catorce minutos de duración, algo completamente inusual para la época. Todo es icónico en el cortometraje dirigido por John Landis: música, estética, voces, ambientación, maquillaje, efectos especiales, coreografía… Revolucionario, es una joya sin paliativos que se estrenó en los cines como película.

El primer sencillo que lanzó Epic fue The Girl is Mine, una canción de amor de temática interracial con McCartney como solista invitado, que alcanzó número 2 de las listas estadounidenses. Es evidente que la discográfica apostó por el dueto con el ex Beatle para llegar al mayor público posible. Al igual que sucedió con Beat It, la crítica acusó al cantante de «venderse al mercado blanco». Prejuicio absurdo: la música de Jackson nunca fue Black or White, estaba creada con la intención de sonar universal. 

Baby Be Mine es un tema menor dentro del conjunto, en el que destacan los arreglos y la voz de Jackson. La cálida Human Nature trata sobre la bondad inherente en los seres humanos. Sobresale su melodía, sintetizadores y canto susurrado de Michael. En P.Y.T. (Pretty Young Thing) suben las revoluciones con un tema destinado a las pistas de baile con su mezcla de pop, R&B y soul. The Lady in My Life cierra el elepé con una sensual balada de temática romántica.

Debido al éxito arrollador del álbum, se lanzaron siete singles para promocionarlo. Todos entraron en el Top Ten de Billboard. Thriller arrasó en los Grammy y American Music con ocho premios en cada gala, por consiguiente, Jackson fue el primer artista de color que apareció en la MTV. Las puertas estaban abiertas, el resto seguiría sus pasos. Cuarenta años después, continúa siendo el disco más vendido de la historia de la música. Se estiman unos setenta millones de copias… y subiendo. Demasiada fama, imposible de asimilar. No existe un manual para lidiar con ello. La sobreexposición mediática terminó pasando factura al cantante. Afectaría su personalidad de forma irrevocable y, con el paso de los años, fue uno de los motivos que arruinó su carrera.

Jackson fue un pionero. Creó su propia marca, única e intransferible, que lo convirtió en una superestrella a nivel masivo. Siempre se le conocerá como el Rey del Pop. Respecto a Thriller, es un álbum brillante, pero no perfecto. Clásicos como Billie Jean o Beat It se alternan con temas menos pulidos —Baby Be Mine, The Girl is Mine— que restan brillantez al conjunto. El estatus de obra maestra indiscutible que atesora es producto del impacto visual, sonoro y social que tuvo en su momento. Nadie puede negarle el mérito de haber cambiado las reglas para la posteridad. Aunque sea políticamente incorrecto decirlo, el cantante lo superaría en entregas posteriores. Dangerous (Epic Records, 1991) es un buen ejemplo. 

Material de Thriller 40Th Anniversary

Para esta tercera edición conmemorativa de Thriller, encontramos Can't Get Outta the Rain, She's Trouble (Demo), Starlight, la versión primeriza de Thriller, Got the Hots (Demo) y What a Lovely Way to Go. Carousel apareció como extra en el recopilatorio King of Pop (2008). Behind the Mask (Demo) y The Toy (Demo) fueron remodeladas para el álbum póstumo, Michael (2010). Sunset Driver es un outtake de Off the Wall y Who Do You Know de Thriller.

Aparte de lo anterior, en la edición digital del mismo, aparece un segundo disco de rarezas con demos, versiones para la radio, remixes y colaboraciones con Kayne West, Fergie, will.i.am y Akon que, más que aportar algo nuevo, suenan a relleno para alcanzar a una audiencia juvenil.  

Thriller es un clásico que creó escuela que continúa sin ser superado. Imprescindible para los seguidores de Michael Jackson.



lunes, noviembre 21, 2022

UN BOWIE NUNCA OÍDO — LOS ORIGINALES DE «THE GOUSTER» — «WHO CAN I BE NOW?» (1974-1976) (2016)



Durante 1974, en un descanso en Diamond Dogs Tour, David Bowie alquiló los estudios Sigma Sound de Filadelfia. Inspirado por el programa Soul Train, el funk, el Motown, la escena latina y el R&B, era hora de probar un estilo diferente que le permitiera ampliar sus horizontes musicales. Carlos Alomar —guitarrista portorriqueño criado en Nueva York que había trabajado con James Brown y Chuck Berry— lo puso en contacto con músicos del circuito local. La formación con la que grabaría su próxima obra sería la siguiente: Robin Clark, Ava Cherry y Luther Vandross como coristas, Mike Garson al piano, el saxofonista David Sanborn, el bajista Willie Weeks y Andy Newmark a la batería.

Bowie empezaba a tener problemas económicos con MainMan. Al sanear sus finanzas, había descubierto que no era más que el títere de una compañía que se había enriquecido a su costa. Vivía de créditos y anticipos y se sentía estafado por su mánager, Tony Defries. Por otra parte, la cocaína le estaba pasando factura; se encontraba deprimido, exhausto y emocionalmente inestable debido a su consumo. A pesar de ello, durante seis frenéticas semanas, impulsado por el afán de experimentar y una insultante seguridad en sí mismo, demostró que era capaz de abrazar un sonido ajeno para convertirlo en propio. Osado, incursionó el terreno en el que Jackie Wilson, Al Green, Marvin Gaye, Aretha Franklin, Barry White, Donna Summer o Isaac Hayes destacaban.    

Con Tony Visconti en la labor de productor, las sesiones fueron improvisadas, rápidas y fecundas. Un soul exuberante impregnaría canciones como Somebody Up There Likes Me, Right, It’s Gonna Be Me y las baladas Can You Hear Me y Who Can I Be NowJohn, I’m Only Dancing (Again) fue reinterpretada como un número funk y el futuro clásico Young Americans tuvo influencia del estilo compositivo de Bruce Springsteen. La forma de cantar de Bowie había madurado: ahora era sugerente, profunda y sensual, entre el vibrato, el gemido y el falsete, con ecos de Scott Walker, Brian Ferry y Frank Sinatra. Finalmente, en un alarde de generosidad, al terminar el álbum, invitaron a un grupo de fieles fans, Sigma Kids, para que disfrutaran del trabajo antes de que saliera a la venta. Su pasión por la música negra era auténtica, no fue una maniobra impostada para conquistar Estados Unidos.

The Gouster —título original del proyecto— rompía con todo su material previo; lejos quedaba la riqueza melódica de los discos glam con los que consiguió la fama. After Today, I’m a Laser —que se transformaría en Scream Like a Baby años después—, Shilling the Rubes y el cover It’s Hard to Be a Saint in the City del Boss no fueron incluidas en el disco.    

Bowie regresó a los escenarios para finalizar la segunda parte de la gira por tierras americanas. Alomar se sumó a Earl Slick como guitarra y añadieron Knock On Wood al repertorio. Fue una época de glamur, excesos, fiestas en Beverly Hills, amistades famosas —Elizabeth Taylor, Cher, Bing Crosby—, declaraciones controvertidas sobre ufología y estupefacientes. Conforme avanzaba el espectáculo, el teatral escenario de Hunger City —con edificios de nueve metros de altura, puente levadizo, grúa elevadora y números coreografiados— desapareció a favor de un sencillo espectáculo soul que sirvió para estrenar sus nuevas canciones. Gracias a ello, el británico ganó dinero por primera vez en directo. Entre bastidores, Freddy Sessler —acompañante habitual de Keith Richards— llevaba los bolsillos repletos de ampollas de Merck, la cocaína médica más pura que podía conseguirse en el mercado. Bowie cambió de imagen: sombreros fedora, trajes con chaquetas con hombreras, corbatas, camisas blancas, pantalones anchos estilo años cuarenta con tirantes y zapatos sin plataformas; poco tenía que ver con el dios alienígena Ziggy Stardust que había triunfado en Inglaterra. Aunque la gira fue un éxito, la crítica con Lester Bangs en cabeza, tomó su viraje estilístico, visual y sonoro como una farsa.

A finales de año, después de despachar Fascination y Win en Nueva York, Bowie se dispuso a grabar una versión de Across the Universe de The Beatles. En enero, junto a John Lennon, Carlos Alomar y Eddie Kramer al mando de los controles, improvisando sobre el riff de Foot Stompin, la magia invadió los estudios Electry Ladyland y Fame nació gracias a una base acústica de Lennon. Fame fue un ataque a MainMan, a la decadencia y falsedad del mundo del estrellato que llegaría al número uno de los charts de Estados Unidos.

Bowie se sintió en deuda con Lennon y, aunque Across the Universe era un tema poco inspirado, decidió incluirlo como homenaje a su amigo. The Gouster había mutado en Young Americans para consternación de Visconti, que no esperaba cambios de aquella envergadura. El álbum fue uno de los más exitosos de Bowie durante los años setenta y este repetiría la misma fórmula con el multiplatino Let’s Dance (EMI, 1984) y Black Tie White Noise (Arista, 1993). 

La tendencia estaba marcada: artistas como Bee Gees, Elton John, Roxy Music, Talking Heads, Queen, ABC, George Michael, Robert Palmer, Duran Duran, Spandau Ballet y Simply Red recogerían su legado. A velocidad de vértigo, 1976 alumbraría al Duque Blanco: otro golpe de timón que aproximaría a su creador a un sonido tan experimental como europeo.



jueves, noviembre 17, 2022

BRUCE SPRINGSTEEN: «ONLY THE STRONG SURVIVE» (COLUMBIA, 2022)

Bruce Springsteen siempre se ha caracterizado por su honestidad. Por consiguiente, Only the Strong Survive (Columbia, 2022) queda fuera de sospecha. Los más cínicos pueden alegar que es un álbum de relleno, que no aporta nada a su extensa discografía, que es un producto destinado a engrosar sus arcas de cara al mercado navideño… Si al Boss le apetece publicar un disco de covers, está en su perfecto derecho a hacerlo. A estas alturas de su carrera no tiene que rendirle explicaciones a nadie, menos a la prensa musical. De hecho, la mayoría de los críticos de rigor ni siquiera habían nacido cuando se convirtió en una estrella gracias a Born to Run (Columbia, 1975).

 

Me temo que la excelente acogida de Letter to You (Columbia, 2020) ha empañado la percepción de su trabajo reciente. Ello no es nada nuevo, cuando un artista/banda edita un disco notable, la continuación pagará las consecuencias. Puede que exijamos demasiado a nuestros ídolos musicales, que se mantengan al máximo nivel, que saquen al mercado una obra maestra detrás de otra en perpetuo estado de gracia y reinvención.

 

No es la primera vez que el de Nueva Jersey graba un disco con temas ajenos. We Shall Overcome: The Seeger Sessions (Columbia, 2006) —homenaje al compositor Pete Seeger que se centraba en sus raíces folk— fue aclamado por la crítica y consiguió un Grammy. Lo cierto es que sus incondicionales hubieran preferido mayor riesgo, versiones radicalmente remodeladas o, mejor aún, un álbum inédito. No les quedará más remedio que ser pacientes y esperar. Imagino que Springsteen también tiene derecho a disfrutar de su oficio, sin la presión de crear material que pase a la posteridad. ¿O me equivoco?

 

Producido por Ron Aniello (Shania Twain, Lifehouse) que lo ha acompañado durante sus últimos cinco elepés —este se encargar prácticamente de tocar todos los instrumentos— y grabado en su estudio Thrill Hill Recording en Nueva Jersey con The E Street Horns, Only the Strong Survive suena exuberante: arreglos fieles a las versiones originales, coros góspel, piano, duetos con la leyenda Sam Moore —Souls Days y I Forgot to Be Your Lover— cuerdas y metales y, sobre todo, un Springsteen relajado, eufórico, que continúa manteniendo su poderío vocal. Se nota que el cantante está disfrutando, pura diversión.

 

De todas las encarnaciones que he escuchado del Boss —políticamente comprometido, cronista de los suburbios de Asbury Park, poeta de los desheredados del sueño americano, defensor de los trabajadores, romántico incurable, trovador folk y un largo etcétera—, ahora da la impresión de ser un novato que se abre camino tocando en bares de carretera hasta el amanecer. Sorprende escuchar esta faceta en un setentón. El rock da vida, sin duda alguna.

 

En un ejercicio revisionista no exento de cierta nostalgia, Springsteen ha rendido un tributo sincero a sus raíces soul y R&B, a la música que lo influenció durante su juventud; su reivindicación a una serie de grandes artistas prácticamente olvidados: Aretha Franklin, The Temptations, Sam & Dave, The Supremes, Four Tops, Walker Brothers… Hablamos de un álbum que no marcará un antes y después en su trayectoria, sin embargo, es dinámico y entretenido. A diferencia de Rod Steward o Bryan Ferry —por poner ejemplos—, ha prescindido de grabar una colección de covers empalagosa y comercial. La dignidad, la poesía que lo caracteriza, continúa intacta.

 

También se agradece que el Boss tampoco haya optado por el hit popular. En los quince temas que bucean en los viejos tiempos —cuando la música era un producto honesto al margen de las casas discográficas que lo único que desean es despachar millones—, es un placer redescubrir glorias como The Sun Ain't Gonna Shine Anymore de Frankie Vali, I Wish It Would Rain de The Temptations o What Becomes of the Brokenhearted de Jimmy Rufin. Su actuación el pasado catorce de noviembre en The Tonight Show de Jimmy Fallon —trajeado y carismático— ha convencido hasta a sus detractores. Cuando se tiene clase…

 

Only the Strong Survive es un disco perfecto para la carretera, el imaginario de una interminable autopista americana bañada por el resplandor del crepúsculo.