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miércoles, agosto 05, 2026

ENTREVISTA A SARA ZOZAYA: CANCIONES PARA DETENERSE, RESPIRAR Y MIRAR HACIA DENTRO

Sara Zozaya lleva tiempo construyendo un universo propio dentro de la escena independiente, con canciones que encuentran la belleza en lo cotidiano y la emoción en los pequeños detalles. Hablamos con ella sobre attä, un EP que nace de la introspección, la incertidumbre y la necesidad de seguir su propio camino.

En varias canciones parece que hay una conversación constante entre lo que dejas atrás y lo que decides conservar. ¿Qué cosas has aprendido a soltar durante el proceso de creación de este EP?

Creo que he soltado el miedo a la incertidumbre. Este EP ha sido el trabajo que más claro he tenido musicalmente y, al mismo tiempo, el que más dudas me ha generado en torno a las expectativas externas y al juicio de los demás. He aprendido a confiar mucho más en mi instinto, aunque al principio hubo muchas resistencias. Ahora veo cada vez más claro que lo que tiene que ser, será. Y muchas veces aquello que acaba sucediendo no es lo que pensábamos que queríamos, pero termina siendo incluso mejor.

Hay una sensación de reflexión muy presente en estas canciones. En una época en la que todo parece exigir atención inmediata, ¿qué papel tiene el silencio en tu vida?

El silencio es una necesidad muy grande para mí desde pequeña. De hecho, casi no hablaba, y eso era algo que mi entorno vivía con cierta preocupación. A veces pienso que por eso canto. La soledad me alivia y el silencio me equilibra. Aunque últimamente me cuesta más enfrentarme a él y, siendo sincera, creo que es una señal bastante clara de que hay algo de lo que intento escapar.

Tus canciones suelen transmitir mucha intimidad sin necesidad de explicarlo todo. ¿Hay emociones que te resulta más fácil cantar que contar en una conversación?

Sí. Y no solo con las canciones. Cuando tengo que decirle algo importante a alguien, primero necesito escribirlo. Desde las palabras reposadas puedo crear realmente un puente hacia la comprensión del otro. Lo bonito de la música es que transmite desde lo sutil y, muchas veces, ni siquiera necesita un idioma para hacer llegar el mensaje. Hay algo que escapa de lo terrenal y, en las nubes, me siento súper a gusto, la verdad.

La naturaleza aparece como un espacio de refugio y de conexión. Cuando necesitas volver a ti misma, ¿dónde encuentras hoy ese lugar seguro?

Nací en Donosti y siempre he tenido el mar como punto de apoyo cuando necesito respirar. Creo que la naturaleza nos devuelve precisamente eso: la posibilidad de respirar y de observar lo insignificante que, muchas veces, resulta aquello que sentimos que nos asfixia.

Escuchando el EP da la impresión de que no busca respuestas cerradas, sino convivir con ciertas preguntas. ¿Hay alguna incertidumbre que hayas aprendido a aceptar en los últimos años?

Ahora mismo estoy muy abierta a la improvisación. A no seguir siempre una estructura, a jugar con el momento y a crear universos pasajeros. Creo que en el siguiente trabajo buscaré algo más definido porque empiezo a sentir esa necesidad. Pero attä ha sido justo lo contrario y está siendo muy divertido llevarlo al directo.

En tus canciones conviven la delicadeza y una cierta oscuridad. ¿Qué has descubierto sobre ti misma en esos momentos menos luminosos que no habrías encontrado de otra manera?

Siempre digo que la gente que más me atrapa es la que también muestra su sombra. Creo que es inevitable sostenerla y mirarla de frente para poder vivir desde una mayor consciencia y dejar que entre una luz más verdadera, menos impostada. Me cuestan los días malos, pero también son los que me llevan a lugares más profundos.

Si pudieras volver a encontrarte con la Sara que empezó a escribir estas canciones, ¿qué le dirías ahora que el EP ya está fuera y pertenece también a quienes lo escuchan?

Le diría que todas las decisiones difíciles que ha tomado para llegar hasta aquí han merecido la pena. Y que estoy orgullosa de haber apostado por un camino propio, aunque no fuera el que parecía estar marcado.

Muchas veces hablamos de la música como una forma de expresión, pero pocas veces como una forma de escucha. ¿Qué te está enseñando la gente que conecta con tus canciones sobre ti misma?

Creo que, en el fondo, somos todos lo mismo. Pertenecemos a este juego que es la vida y poco más sabemos. Hay algo muy bonito en descubrir que lo más íntimo acaba siendo también lo más comprendido. Muchas veces sentimos que estamos viviendo algo único y, sin embargo, la vida tiene una manera muy curiosa de repetirse cíclicamente.



jueves, julio 30, 2026

ENTREVISTA A MINIÑO: PASITO A PASITO

MINIÑO es una banda de Castilla y León que ha encontrado una voz propia mezclando indie, post-rock, punk y pop. Con su álbum de debut, LA MITAD, ha logrado conectar con el público y despertar el interés de la crítica gracias a unas canciones honestas y cargadas de emoción. Después de recorrer buena parte del país con más de veinte conciertos y dejar una gran impresión en FÀCYL, el grupo ya trabaja en su próximo disco.

Han pasado unas semanas desde vuestro concierto en FÀCYL. Ahora que habéis tenido tiempo para asimilarlo, ¿sentís que ese día marcó un punto de inflexión para MINIÑO?

Sentimos que aquel día se nos valoró en nuestra ciudad. Sentimos cariño por las piedras contra las que rebotó el sonido y por la gente que cantó y bailó con nosotros. No sabemos si lo llamaríamos un punto de inflexión, pero sí estamos seguros de que será un concierto que recordaremos durante mucho tiempo y siempre con una sonrisa.

Actuasteis en el Patio Chico de Salamanca, un lugar muy especial y, además, jugando en casa. ¿Qué se siente al subir a un escenario así y encontrarse con un público que conoce las canciones y las canta con vosotros?

Nos hemos criado viendo cómo artistas que para nosotros eran desconocidos, o a los que considerábamos referentes, se subían a los escenarios repartidos por la ciudad durante FÀCYL. Algunos de nuestros mejores recuerdos como público están ligados a esas plazas.

Así que puedes imaginar lo que supone descolgar el teléfono y que te pregunten si quieres tocar con la catedral de Salamanca a tus espaldas. Fue una auténtica pasada.

LA MITAD nació de una forma muy artesanal, grabado y autoproducido en una bodega. ¿Imaginabais que iba a conectar tan bien tanto con el público como con la crítica?

Hicimos canciones que nos salían de dentro. No teníamos ni idea de cómo conectarían con la gente, pero sí queríamos que quienes las escucharan pudieran hacerlas suyas.

Creemos que muchas personas han conectado con estos temas porque encuentran en ellos experiencias que también han vivido. Verte reflejado en los sentimientos de otra persona genera esa conexión. Queremos que siga siendo así siempre.

En poco más de un año habéis ofrecido más de veinte conciertos por toda España. Mirando atrás, ¿qué os ha enseñado esta gira sobre vuestra música y sobre vosotros como banda?

Sobre nuestra música, hemos aprendido que estamos orgullosos de lo que hacemos. Venimos del barro y queríamos crear algo que, sin ser pretencioso, pudiéramos llevar a cualquier lugar, ya hubiera cuatro personas o mil delante del escenario.

Sentir que es algo nuestro, que se valoran todas las horas de esfuerzo, que la gente escucha las canciones y que cada vez se suma más gente a esta locura significa muchísimo para nosotros.

Sobre la banda, hemos aprendido que, pase lo que pase, lo importante es que seguimos teniéndonos los unos a los otros y que los cuatro remamos en la misma dirección. Surgen momentos de tensión, como es normal cuando pasas tantas horas fuera de casa o cuando algo no sale como estaba planeado.

Pero, cuando llegamos a casa y nos bajamos de la furgoneta, seguimos siendo lo que llevamos siendo más de media vida: amigos.

En vuestras canciones conviven el indie, el post-rock, el punk e incluso algunos momentos más cercanos al pop. ¿Sentís que ya habéis encontrado vuestra identidad o seguís descubriéndola disco a disco?

Creemos que ya existe una identidad en todo lo que hacemos, pero también seguimos descubriéndonos disco a disco. Intentamos crecer y mejorar con cada cosa que publicamos.

La música que escuchamos también cambia y nos influye, así que todo nace de la convivencia entre nuestra propia identidad, el descubrimiento y las ganas de probar cosas nuevas.

Quienes os han visto en directo suelen destacar la intensidad de vuestros conciertos. ¿Es sobre el escenario donde las canciones cobran todo su sentido o seguís disfrutando igual del trabajo en el estudio?

Sobre el escenario es donde sentimos que conectamos de verdad con nuestra música. Cantas, gritas, saltas, sacudes el cuerpo y te dejas llevar por el momento, el sudor y las luces. También está esa conexión visual entre nosotros y la reacción del público. Todo eso puede ponerte la piel de gallina o emocionarte.

Aun así, probablemente seguiremos siendo quienes más escuchan nuestros propios discos. También disfrutamos de nuestra música en casa, con auriculares o altavoces, sentados en el sofá, porque esa parte de nosotros es tan importante como lo que sucede sobre el escenario.

Habéis adelantado que este verano empezaréis a grabar vuestro próximo álbum. Sin desvelar demasiado, ¿qué os gustaría explorar en esta nueva etapa que no estaba presente en LA MITAD?

Ahora queremos explorar lo cotidiano, las historias que le pueden suceder a cualquier persona: el miedo a equivocarse, el cariño que sentimos al recordar quiénes éramos de pequeños o el intento de aceptar que no somos perfectos.

La vida también consiste en equivocarse y aprender a quererse, aunque a veces seamos un desastre.

Hace apenas un año erais una banda emergente y ahora vuestro nombre aparece cada vez más entre los grupos destacados de la escena alternativa nacional. ¿Cómo vivís ese crecimiento y qué metas os marcáis para los próximos meses?

Seguimos sin prestarle demasiada atención y todavía no terminamos de creérnoslo del todo, jajaja. Nos gusta dejar que las cosas nos sorprendan.

Ahora mismo nuestra principal meta es disfrutar del proceso, de las canciones y de toda la gente que se acerca al proyecto y cree en él. También queremos agradecer y valorar a quienes nos han apoyado desde el principio y continúan acompañándonos en este viaje.

Nuestro sueño sería poder vivir de esto junto a nuestra gente.


miércoles, julio 22, 2026

ENTREVISTA EXPRÉS A LA PERFECTA MOMENT

Con Escóndete hasta que todos hayan muerto, esta banda presenta su nuevo trabajo, un disco en el que conviven la energía del punk, el pop y unas letras cargadas de ironía. Hablamos con ellos para conocer mejor el álbum, sus influencias y su forma de entender la música.

Con Escóndete hasta que todos hayan muerto, esta banda presenta su nuevo trabajo, un disco en el que conviven la energía del punk, el pop y unas letras cargadas de ironía. Hablamos con ellos para conocer mejor el álbum, sus influencias y su forma de entender la música.

El título Escóndete hasta que todos hayan muerto llama la atención desde el primer momento. ¿Qué os llevó a elegir ese verso de Yoko Ono y qué representa para vosotros dentro del disco?

Es el demoledor verso que cierra un poemita de la grandísima Yoko Ono, una mujer que sufrió todos los prejuicios del mundo y, aun así, no buscó vengarse. Nosotros lo llevamos hacia el miedo, que, sin darnos cuenta, terminó convirtiéndose en el concepto que vertebra todo el disco. Es un poco aquello de «el infierno son los otros», pero en una versión todavía más extrema y, creemos, también más graciosa.

En vuestra presentación citáis influencias que van de The Pastels a Manolo Kabezabolo, pasando por Los Punsetes o Television Personalities. ¿Sentís que esas referencias aparecen de forma consciente al componer o simplemente acaban saliendo porque forman parte de vuestro ADN musical?

Acaban saliendo de forma natural. Nos gusta música muy variada, pero, al final, solo nos salen melodías excelsas cantadas con voz de payaso de la tele.

Hay una mezcla curiosa entre urgencia punk y un punto de fragilidad o melancolía en las canciones. ¿Buscáis ese equilibrio o surge de manera natural cuando os ponéis a escribir?

Surge de manera natural, otra vez. Debajo de la velocidad de un descapotable por Montecarlo y de las frases altisonantes hay una bomba lapa de pánico a una vida ridícula y otras mil mierdas más.

Habéis contado con Estrella Fugaz en la grabación y Bernardo Calvo en el máster. ¿Qué creéis que aportaron ellos al resultado final que quizá el disco no habría tenido de otra forma?

Estrella Fugaz es el Sufjan Stevens español y sus canciones nos han hecho llorar. Así que era la persona perfecta para elevar la emoción y, además, meter algún arreglo del recopetín. No sé si terminó hasta el moño de nosotros por pesados, pero fue increíble contar con su finura, su creatividad y su dominio de las emociones del sonido. Y luego Bernardo le dio el grado exacto de fuerza y equilibrio que ni siquiera concebíamos que existiera para sacar lo mejor de nuestro horror.

Para quien todavía no os conozca: si solo pudiera escuchar una canción del álbum para entender quiénes sois como banda, ¿cuál le recomendaríais y por qué?

La mejor es «Ernesto», pero, si lo que quiere es un reflejo más exacto de quiénes somos como banda, que escuche «Los Sadhus», que en Spotify se subió por error como «Los Shadus» (Risas).



martes, julio 21, 2026

ENTREVISTA EXPRÉS A SALERNO

Salerno es una banda de Quilmes (Buenos Aires, Argentina) formada por cinco jóvenes de 19 años. Acaban de publicar SALERNOS 1878, un primer trabajo con el que empiezan a mostrar su identidad musical y sus ganas de hacerse un hueco en la escena.

Estas son sus respuestas a nuestra entrevista exprés:

Tenéis 19 años y acabáis de publicar vuestras primeras canciones. ¿Qué se siente al pasar de tocar y ensayar a ver SALERNOS 1878 ya fuera, al alcance de cualquiera?

Para nosotros es un orgullo haber podido grabar nuestras primeras canciones y que ya estén en la calle para que la gente pueda escucharlas. Nos hace muy felices que hayan tenido una buena acogida y que gusten, porque la música es de todos, no solo nuestra.

¿Cómo nació Salerno? ¿Fue el típico grupo de amigos que un día decidió montar una banda o había una idea más clara desde el principio?

Somos una banda de Quilmes, Buenos Aires (Argentina), y Salerno nació en el colegio secundario. Al principio no había una idea demasiado clara: simplemente nos juntábamos a hacer ruido. En 2025, todavía sin un nombre, empezamos a componer nuestras propias canciones. En la búsqueda de una identidad apareció «Salernos», un nombre que nos representaba, que sentíamos propio, porque nos incluía a todos. Es un homenaje a un profesor que nos marcó durante nuestra etapa en el colegio y simboliza la hermandad y la unión: cualquiera es bienvenido y puede formar parte.

En estas primeras canciones ya se intuye una personalidad. ¿Qué bandas os han influenciado a la hora de encontrar vuestro sonido?

Aunque estas tres canciones nos encantan, todavía no terminan de definirnos; son solo una pequeña muestra de lo que hacemos. No queremos encasillarnos en un único género y esperamos publicar nueva música muy pronto para seguir construyendo nuestra personalidad y que la gente pueda sentirse identificada con ella.

Al ser cinco integrantes, las influencias son muy variadas, y eso nos ayuda muchísimo a la hora de componer, porque cada uno aporta su parte. Hay influencias que van desde The Beatles, The Rolling Stones y Charly García hasta Wos. Cada uno pone algo de sí mismo para que Salernos sea, precisamente, Salernos.

Si alguien nunca os ha escuchado y solo le pudierais poner un tema de SALERNOS 1878, ¿cuál elegiríais para convencerle?

Como hay bastante variedad entre los temas, invitamos a que escuchen los tres. SALERNOS 1878 es nuestra carta de presentación y permite que cada uno encuentre algo con lo que identificarse a través de tres propuestas completamente distintas: «Parte de mí», «Nada sale mal» y «Altibajos». Todo depende del momento y del contexto que esté atravesando cada persona, pero creemos que «Parte de mí» tiene la fuerza suficiente para conectar con cualquiera.

Este es solo el primer paso. ¿Qué os gustaría que estuviera pasando con Salerno dentro de un año?

Llevamos menos de un año como banda y haber podido grabar nuestras primeras canciones es un privilegio que nos hemos ganado gracias al trabajo, al esfuerzo y al apoyo de toda la gente que viene a vernos en nuestros conciertos.

Nuestro objetivo es seguir creciendo para poder grabar más temas y ofrecer a la gente algo a lo que aferrarse en estos tiempos difíciles. No hacemos solo canciones: transmitimos mensajes e invitamos a todo el mundo a formar parte de esta familia que es Salernos.


ENTREVISTA A GALA NELL: VIVA EL POP BLANDITO

Con pop blandito, Gala Nell abre las puertas de su habitación y de su mundo más personal.

Cuando hablas de pop blandito, ¿a qué te refieres exactamente? ¿Cómo empezó a tomar forma este EP?

Me preguntaban mucho en las entrevistas y, en general, en la industria qué género de música hacía, y siempre decía lo mismo: pop blandito. Creo que no hay mejor manera de describir mi música. Mi género musical favorito siempre ha sido el pop y creo que, cuando junto mis producciones tan suaves y mis letras cursis, hago el pop más blando y cálido que existe. Cuando empecé a crear este EP, me di cuenta de que todas las canciones tenían en común este sonido tan cursi y redondo. Es por eso que decidí llamarlo así. Creo que este EP es una recopilación de todo lo que he ido aprendiendo como compositora y productora durante todo este tiempo.

En varias ocasiones has dicho que estas canciones nacen de enamorarte mientras aún estabas rota. ¿Qué aprendiste de ese proceso?

Aprendí que el amor, el buen amor, es capaz de abrazar el dolor y acompañarte en el proceso de curación. Cuando empecé a escribir estas canciones estaba en un momento complejo de mi vida, con muchos cambios y un poco perdida (bastante) y, de repente, sin quererlo ni pedirlo, me enamoré de una chica increíble que decidió acompañarme en este proceso y decidimos encontrar la manera de estar juntas. Y, mirándolo ahora con más perspectiva, fue la mejor decisión que pudimos tomar. Hay mucho estigma con eso de "aprender a quererse primero" antes de estar con alguien, etc., pero creo que ambas cosas pueden existir al mismo tiempo, siempre que la relación no tape el proceso que estés haciendo. A todo esto, aprovecho este espacio para recomendar ir a terapia, porque creo que no hubiera podido sanar del todo bien sin un profesional acompañándome en este proceso. Al final, tu pareja puede estar a tu lado y acompañarte en el proceso, pero el trabajo debes hacerlo tú, ya sea solo o acompañado de un profesional.

Todo el EP lo has creado desde la intimidad de tu habitación. ¿De qué manera ha marcado el sonido y la temática de las letras?

Hacer estas canciones sola en mi habitación me ha permitido explorar libremente y sin prejuicios, y eso ha facilitado expresar esa intimidad y ese cariño, y traducirlos en canciones. Siempre digo que hacer este proceso sola me da una libertad absoluta para hacer lo que me apetece y cuando me apetece, y creo que eso acaba notándose en el resultado final, pues mis canciones van directamente de mi habitación a tus auriculares, y eso hace que la gente pueda escuchar la Gala Nell más pura que existe.

Si alguien está pasando por una ruptura amorosa en estos momentos, ¿qué canción del EP le dirías que escuche primero y por qué?

Sin duda debería ser «Fue un placer». Este tema relata el momento exacto en el que aceptas que esa relación ha acabado, pero agradeces que haya sucedido. Es una carta de nostalgia y agradecimiento para una persona y una relación que te han aportado muchísimo y te han llenado inmensamente, y probablemente no serías la persona que eres hoy si no hubiera existido esa historia.

¿Con qué sensación te gustaría que se quedara alguien que escucha pop blandito por primera vez?

Me gustaría que este EP se recibiera como un abrazo al corazón. Me encantaría que se escuchara en un momento tranquilo, cerrando los ojos, y que se disfrutara mucho de la sensación de calma y paz que creo que transmite. Ojalá el público conecte tanto con mis historias como yo lo he hecho, y ojalá se perciba el amor que le he puesto a cada nota y a cada sílaba.



lunes, julio 13, 2026

ENTREVISTA A ACEREDA – UNA MIRADA ÍNTIMA AL INTERIOR A TRAVÉS DE LA MÚSICA

Con Te lo juro, amor, Acereda presenta un disco con canciones sobre amor y desamor de corte intimista. Un trabajo que mantiene su esencia, pero que también refleja su evolución tanto a nivel personal como musical, consolidando un sonido cada vez más maduro y cercano.

Si echas la vista atrás y piensas en aquel chico que empezó a subir sus primeras canciones a redes sociales, ¿qué le dirías desde el momento en el que estás ahora?

Si echo la vista atrás, me gustaría poder darle las gracias al niño que un día empezó a trastear con la música. Gracias a él, descubrí mi verdadera pasión y la misión de mi vida: expresarme y conectar con miles de personas a través de mis canciones. Le diría que siga confiando en su instinto, que se deje llevar por la música, que nunca deje de escucharse a sí mismo y que se rodee siempre de personas que sumen en su camino.

Tus canciones suelen partir de experiencias muy personales. ¿Hay alguna historia o emoción que todavía tengas pendiente de llevar a una letra?

Afortunadamente, todavía tengo mil historias que me gustaría inmortalizar a través de mis canciones: historias de amor, de desamor, aprendizajes y nuevas etapas de la vida. Pienso que siempre existirán nuevas emociones y vivencias que merezcan convertirse en música, porque cada día trae consigo algo nuevo que inspira. Ojalá nunca llegue el momento en el que sienta que ya lo he cantado todo, o que me ha quedado algo importante por cantar.

Las redes sociales fueron clave en tus primeros pasos. ¿Crees que hoy siguen siendo una buena oportunidad para los artistas que empiezan o ahora es mucho más difícil destacar?

Definitivamente, las redes sociales han cambiado no solo la forma en la que compartimos la música, sino también la manera en la que la entendemos y conectamos con ella. Los tiempos cambian, y los artistas debemos saber adaptarnos a los nuevos medios y a la forma en la que el público descubre la música. Aun así, siempre defenderé que el talento, la constancia y el esfuerzo son los verdaderos factores que marcan la diferencia, independientemente del momento o de la plataforma.

Con todo lo que has vivido en estos años, ¿en qué dirías que más ha evolucionado tu música y qué parte de tu esencia no estás dispuesto a cambiar?

Han sido años muy intensos para mí. He tenido que afrontar muchos cambios en muy poco tiempo, y eso me ha llevado a conectar de una forma mucho más profunda conmigo mismo, tanto a nivel personal como musical. Hoy siento un enorme respeto por la música en su sentido más auténtico, algo que quizá antes contemplaba desde la inocencia o simplemente desconocía. Lo que nunca estaré dispuesto a perder es el hambre, mi visión artística y la intención de aportar una identidad propia a mi música, porque es esa, al final, la verdadera esencia de quien soy.

Si dentro de cinco años nos volvemos a encontrar para otra entrevista, ¿qué te gustaría poder responder cuando te pregunte qué sueño has conseguido cumplir?

Siempre diré que mi mayor sueño es conseguir que mi trabajo trascienda, sea cual sea la forma que adopte, aportando algo positivo a las personas que me escuchen o conecten conmigo. Me gustaría ser recordado como alguien que dejó una huella bonita en la vida de los demás, aunque fuera sólo en la de unas pocas personas, y poder mirar atrás con la tranquilidad de saber que siempre traté de hacer el bien, tanto con mi música como con la forma en la que viví.



lunes, junio 15, 2026

ENTREVISTA A BESTIA BEBÉ: EL ARTE DE IR RÁPIDO A NINGÚN LUGAR

Bestia Bebé son una banda clave del rock independiente argentino que, a lo largo de los años, construyó una identidad propia con temas directos y cercanos. Ahora vuelven a nuestro país para presentar Yendo rápido a ningún lugar, su nuevo disco. Tenemos la excusa perfecta para hablar sobre esta nueva etapa, las canciones y todo lo que viene para la banda. Tom Quintans, vocalista del grupo, se encarga de dar respuesta a nuestras inquietudes.

 

Yendo rápido a ningún lugar tiene un título potente. ¿Qué significa para ustedes el concepto de “ir rápido a ningún lugar”? ¿Es una crítica, una sensación generacional o algo más personal?

Creo que es un título que engloba bastante la temática general del álbum. No es que sea un disco conceptual ni nada, pero se ve en estos 2 años que estuve escribiendo tenía esas ideas en la cabeza. Me gusta que se pueda interpretar de varias formas. Yo no lo pensé como una crítica a la sociedad actual, va más por el lado de disfrutar las cosas que nos pasan hoy, sin pensar tanto en llegar a algo. También siento que tiene una buena relación con la temática del paso del tiempo, el crecer en este planeta y como las relaciones se van modificando con los años.

En “El Atrevido” aparece la idea de crecer sin seguir ciertos mandatos. ¿Cómo cambió Bestia Bebé con los años y qué cosas siguen intactas desde los comienzos?

Siguen intactas las ganas de hacer música nueva, grabar discos, girar por el mundo. Sigue estando en el centro de la escena la diversión, que al fin y al cabo es el motor de esto. Creo que cuando ya no sea del todo divertido no va a existir más. Siento que hoy día tocamos mucho mejor, no salimos tan borrachos como al principio y tratamos de siempre dar un buen show y que la gente se vaya contenta. Tenemos mucha más gente que nos ayuda.

Este disco parece mirar mucho hacia el paso del tiempo y las consecuencias de las decisiones. ¿Sienten que hoy escriben desde un lugar distinto al de hace diez años?

Sí, claro. Cuando compuse las primeras canciones tenía menos de 20 años y ahora tengo 37. Si escribiera lo mismo sería un imbécil, más que nada porque mis letras son en su mayoría vivencias, sentimientos y pensamientos personales. Siempre intento no repetirme o mejorar disco a disco.

En “Si me voy no significa que te quiera menos” trabajan sobre los errores y las caídas. ¿Les resulta más difícil escribir desde la vulnerabilidad o desde la energía del rock?

No creo que sean dos cosas separadas. Se puede hacer una canción muy rockera y que la letra sea más vulnerable o sentimental. Es más, siempre me gustó el contraste en nuestras canciones. Si la música es medio blanda a veces me gusta que la letra sea lo opuesto y al revés también.

En este álbum también aparecen nuevas búsquedas sonoras. ¿Cómo fue encontrar ese equilibrio entre probar cosas nuevas y mantener la esencia de Bestia Bebé?

Me compré una computadora nueva y empecé a probar cosas con samples de batería, teclados, baterías electrónicas programadas, etc. Todo esto a la hora de hacer las maquetas de las canciones. Después me gustó mucho cómo quedaba y sentí que le daba algo distinto a lo que veníamos haciendo. No dejan de ser canciones que agarras una guitarra y las podés tocar perfectamente.

Han construido una identidad muy ligada a lo cotidiano, la amistad y la vida de la calle. ¿Por qué creen que esas historias siguen conectando tanto con la gente?

Escribo en su mayoría cosas que me pasan o pensamientos que tengo. Supongo que la gente también los tiene y encuentra ahí una identificación. Hablo de mi barrio porque es donde vivo, de mis relaciones, errores, pequeñas victorias, etc. Son cosas muy humanas con las que cierta gente conecta al parecer.

Después de tantos años tocando juntos, ¿qué los sigue emocionando más: grabar discos, tocar en vivo o descubrir que una canción acompaña momentos importantes de otras personas?

Creo que es un poco de todo. Cada cosa tiene su encanto y su parte aburrida. Me gusta que haya un balance equitativo que permita disfrutarlas todas.

Si alguien nunca escuchó a Bestia Bebé y tiene que entrar a Yendo rápido a ningún lugar por una sola canción, ¿cuál elegirían y por qué?

“El atrevido” sin duda es la canción que mejor refleja la temática reinante del disco. Y musicalmente también tiene un poco de todo.



lunes, junio 08, 2026

ENTREVISTA A NATIALIA DOCO: BAILAR SOBRE LAS GRIETAS

La música de Natalia Doco nace de la experiencia, la intuición y una permanente búsqueda personal. Influida por las culturas y lugares que han formado parte de su vida, la artista construye canciones donde conviven la sensibilidad, la fuerza y el deseo de transformación.

 

Tu nuevo disco, HACHA, se describe como una “oda a la emancipación”. ¿Cómo conectas tú con esa idea hoy, tanto en lo personal como en lo artístico?

Lo personal y lo artístico son lo mismo para mí, porque expreso lo que siento y pienso a partir de lo que vivo. Conecto porque hago un trabajo importante de autoobservación y trabajo personal para poder liberarme de todos los mandatos sociales y religiosos que me estén trabando de alguna manera, con el objetivo de vivir esta vida de una manera realmente elegida por mí, tanto como la música que quiero hacer y los conceptos que voy creando.

En tu trabajo anterior, La Sagrada, lo femenino tenía un papel muy central. ¿Cómo se transforma esa visión en HACHA?

Yo siento que es otra faceta de la Sagrada, más instintiva, más salvaje; la que mira a la muerte a los ojos y permite que haga su trabajo; la lúcida, la que corta, la que arranca de cuajo lo que estanca, lo que envenena, lo que se ha terminado. Para mí, Hacha es una faceta también curativa de la Sagrada, pero tiene otro color y abarca otros aprendizajes, quizás más crudos, de la vida misma.

En «Cha Cha Trap» mezclas un ritmo tan clásico como el cha-cha-chá con sonidos urbanos actuales. ¿Cómo surgió esa combinación y qué te motiva a cruzar estilos tan distintos?

Jugando surgió. Mezclando las apariencias. Quería representar que aquella que se veía alegre siempre y nunca ponía límites, ahora había desarrollado una Diosa Kali en su interior. Me gusta mezclarlo todo porque siento que, en mi propia percepción, la naturaleza mezcla todo. Todo parece algo que no es, todo comparte patrones y geometrías, todo es un flash, y me apasiona tanto que también me siento libre de mezclar todo lo que me gusta e imagino.

En un momento decidiste crear tu propio sello, Casa del Árbol. ¿Cómo ha influido esa decisión en ti como artista? ¿Te ha aportado mayor libertad y crecimiento personal?

Porque en mi primer disco con una discográfica fue difícil para mí tener que andar negociando mis decisiones artísticas. Me vienen ideas demasiado personales como para tener que discutirlas con otra persona y, sobre todo, por razones que en general nada tienen que ver con el arte. Nunca quisiera volver a sentirme atrapada en una situación así. Necesito una libertad absoluta en las cosas que hago y no quiero negociar nada con nadie en términos creativos.

Tu vida está entre Argentina y París. ¿De qué manera conviven esas dos culturas dentro de tu música?

De manera bastante natural, creo. Y también metí a México en el cóctel, porque he vivido allí durante todos mis veintitantos y mi música tiene muchísimo de toda esa experiencia. Tener mis propias mezclas de cosas es natural para mí: en mis creencias, en la cultura, en la música, en las costumbres, en las etapas y en los conceptos.

Tus canciones tocan temas como el autocuidado emocional o las relaciones de poder. ¿De dónde nace esa inspiración: vivencias propias, lo que observas, imaginación o un poco de todo?

Sí, vivencias propias, pero también todo lo que me rodea. Siempre estoy observando todo, analizando e intentando entender y filosofar sobre lo que me rodea y sobre lo que me constituye. No sé por qué, siempre he sido así. Siempre lo he expresado también escribiendo.

Has trabajado con artistas muy diversos. Cuando colaboras, ¿qué es lo que más valoras y qué te llevas de esos encuentros?

Cuando colaboro, en general, es porque amo lo que se me propone. Lo que necesito para colaborar es conectar con el otro artista. Si no, me resulta casi imposible.

Se viene una nueva gira con varias fechas en España. Sobre el escenario, ¿qué tipo de experiencia quieres compartir con el público en esta etapa?

Quiero que sea como una purga, una limpieza de toda limitación, y que salgamos nuevas, renovadas, listas para plantar una vez más, pero en un jardín limpio. Quiero que salgamos sintiéndonos más ligeras, más dueñas de nosotras mismas y de nuestras vidas.




miércoles, junio 03, 2026

ENTREVISTA: LA PACIENCIA INFINITA DE SANDRÉ

Sandré presenta Paciencia Infinita, un disco con el que la banda da un paso hacia canciones más directas y emocionales sin perder la tensión y la rareza que siempre han marcado su sonido. A través de temas como «GÉMINIS MAL» o «EMPATÍA NO», el grupo explora el desgaste, las relaciones personales y la frustración desde un lugar más visceral y cercano, abriendo una nueva etapa para la banda barcelonesa.


Paciencia Infinita da la sensación de ser un disco mucho más directo que los anteriores. ¿Sentís que esta vez os habéis mostrado más al escribir las canciones?

Sí, en algunos temas nos ha apetecida hablar de temáticas más personales, como las relaciones sentimentales y los conflictos interpersonales.

Habéis comentado que «GÉMINIS MAL» fue de las primeras canciones que aparecieron durante el proceso. ¿Creéis que de alguna manera terminó marcando el tono del disco?

«Géminis» nos ha dado una pauta para hacer temas más compactos. En cuanto a sonido, temas como Empatía No,  sí que han marcado más la esencia creativa.

Aunque las canciones nuevas son más directas, sigue habiendo momentos incómodos, caóticos o un poco tensos dentro de ellas. ¿Os interesa mantener siempre ese punto de desequilibrio?

Sí, los temas son desequilibrados y caóticos como nosotros.

Paciencia Infinita quizá sea vuestro disco más accesible hasta ahora, pero también transmite bastante intensidad. ¿Qué podéis contarnos al respecto?

Tú mismo lo has dicho, aunque Paciencia Infinita puede que quizás sea nuestro disco más accesible, nunca vamos a dejar de lado la intensidad.

¿Qué cambió esta vez en vuestra forma de componer? ¿Hubo más intuición, menos vueltas a las canciones o simplemente estabais en otro momento como banda?

Nos hemos dado más tiempo a la hora de componerlas, y por lo tanto a entender lo que estábamos haciendo.

En «EMPATÍA NO» habláis del desgaste y los conflictos personales de forma directa. ¿Os resultó difícil llevar algo tan personal al universo del grupo?

No, ese tipo de letras vienen de las frustraciones en relaciones interpersonales y lo difícil que es entendernos; nuestras canciones son un espacio donde llevar estas emociones, por lo tanto es normal traer estos temas al estudio.

El título Paciencia Infinita tiene algo entre resignado y esperanzador. ¿Qué significado tiene para vosotros dentro del contexto del disco?

Es un título irónico que define lo que ha costado llegar a este punto.

Después de este álbum, ¿sentís que abre una etapa nueva para el grupo o que es una evolución natural de vuestro sonido?

Ambas cosas. En cualquier caso estamos muy contentxs con el resultado.


martes, mayo 19, 2026

ENTREVISTA A IÑAKI LÓPEZ DE KOKOSHCA: «DIVINO TESORO» MUESTRA LO QUE FUIMOS Y LO QUE SOMOS.

Hablamos por Zoom con Iñaki López, cantante y compositor de Kokoshca, sobre Divino Tesoro, el nuevo disco de la banda. Durante la conversación charlamos sobre la evolución del grupo, el paso del tiempo, el rock, las nuevas generaciones y la forma en la que Kokoshca ha conseguido mantenerse como una de las bandas más personales de la escena indie nacional.

Teniendo en cuenta que acabáis de publicar un nuevo álbum. ¿Cómo ha sido vuestro proceso creativo, como nacieron las canciones, cómo fueron creciendo? ¿Y cómo han envejecido con el tiempo?

Bueno, era un ejercicio extraño que no habíamos hecho nunca, que era básicamente revisitar canciones de hace 15 o 18 años. Llevábamos tiempo dándole vueltas a hacer una especie de recopilatorio, pero veíamos que no tenía mucho sentido a nivel técnico, porque mezclar canciones más recientes, que están bien grabadas y suenan bien, con otras más antiguas que, por falta de medios, sonaban peor, era complicado.

Entonces dijimos: “Joder, hay una época inicial de nuestra vida que quizá tuvo menos visibilidad porque era todo más underground”. Editábamos con un sello, Birra y Perdiz, que hacía tiradas de 150 CDs grabados en discos vírgenes. Era un circuito muy pequeño, pero también muy estimulante. Ahí conocimos a gente como Antonia, de Los Punsetes, o Germán Carrascosa y Alegría del Barrio.

Pensamos que era guay recuperar esas canciones porque muchas nos seguían gustando. Es verdad que también hemos ido creciendo, tanto como personas como artistas, pero seguimos reconociéndonos en ellas. No sé si estoy respondiendo o me estoy pasando, pero bueno, como está grabado, esto es lo que queda.

Todo perfecto, Iñaki. La nueva versión de «El Búho», como primer adelanto, tiene un rollo bastante ochentero; recuerda un poco a The Cure o Décima Víctima. ¿Teníais ese sonido en mente o surgió de forma natural?

¿Ah, sí? Pues la verdad es que no lo habíamos pensado así. Ya entiendo lo que dices: hay un sintetizador que hace un sonido muy betacam y que puede recordar a cierta música ochentera que nos gusta mucho. Pero, en realidad, siempre hemos pensado que es un rock and roll muy sincero. Cuando la compusimos, hacia 2013 o así, teníamos más en mente a New York Dolls.

Un gran grupo. Más punk.

Sí, más punk. Siempre hemos tirado más hacia el punk, aunque al final muchas de esas bandas también tenían mucho de pop. De hecho, Robert Smith decía que les llamaban góticos por la estética de sus videoclips, que tenían un punto oscuro o de terror, cuando en realidad sus canciones eran súper pop.

Los vídeos de The Cure eran increíbles. «Close to Me», por ejemplo, con ellos metidos en un armario cayendo por un precipicio, me parece una auténtica maravilla. Divino Tesoro no es solo un recopilatorio, también aporta una nueva perspectiva sobre vuestra trayectoria. ¿Qué os hizo volver atrás en vez de hacer un álbum nuevo?

Bueno, un poco lo que te estaba diciendo. Habíamos acabado hacía poco La juventud y teníamos en mente, por el juego de palabras, hacer un EP que se llamase Divino Tesoro. Pero esta idea llevaba tiempo rondándonos.

Nos costó saber cómo darle forma: si teníamos que regrabar las canciones o dejar las originales, cuáles meter y cuáles no. Pero cuando finalmente lo hicimos, entendimos que también era guay volver a esas canciones con la libertad de cambiar una estructura si hacía falta, o dejarla igual si estaba bien. Un poco la libertad de hacer lo que quisiéramos.

Coincidió también con un momento en el que quizá tenemos más visibilidad y pensamos que había canciones que molaban mucho y que conocía la gente que estaba desde el principio, pero que otra gente igual no había escuchado nunca. Y nos apetecía darles un poco de salida otra vez.

Siempre habéis tenido ese punto entre lo social, la vida cotidiana, los sentimientos y el humor. Canciones como «El Mal» (que es muy cachonda pero también muy política) por ejemplo. ¿Cuáles son las preocupaciones de Kokoshca en este momento?

Bueno, están los temas universales, que serían la vida, el humanismo, el amor y esas cosas. Y luego está el momento actual, el del tecnofeudalismo y todo este rollo, este cambio geopolítico en el que tienen mucha importancia estos nuevos ricos de Silicon Valley, que están cambiando nuestra manera de relacionarnos y también nuestra manera de sentir a través de los dispositivos y del poder.

Con los años os habéis convertido en una banda influyente dentro de la escena indie patria. El año pasado os vi en las fiestas de la Mercè, en Barcelona, y me llamó la atención la cantidad de chavales que había entre el público. ¿Cómo os sienta seguir conectando con nuevas generaciones y ver que sigue asistiendo gente joven a vuestros conciertos?

Pues muy guay, la verdad. Sí que existe ese temor de que tú vas creciendo y que sea el público de tu edad el que te siga acompañando. Pero también me sorprende y me agrada mucho que venga gente joven, que cante las canciones y que conecte con ellas. Es muy agradecido.

Yo siempre he pensado que la clave para que un grupo tenga una carrera larga es encontrar una nueva generación de oyentes con cada disco. Está el público fiel que os sigue desde hace años, pero también hace falta sangre nueva constantemente. Y vosotros lo habéis conseguido: en cada etapa habéis sumado nuevo público, y eso es lo que mantiene viva a una banda durante tanto tiempo. Al final, incluso grupos como The Rolling Stones siguen sacando discos después de décadas de carrera porque han sabido mantenerse conectados con distintas generaciones.

Sí, sí. La verdad es que no lo había analizado tanto. Lo de encontrar nuevas generaciones con los discos sí, pero aplicado a nosotros no lo había pensado así. Y sí, es verdad que pasa.

También es guay porque, al final, cualquier persona, aunque tenga su propia personalidad o su propia visión del mundo, comparte muchas de las mismas preocupaciones. Entonces está bien encontrar gente nueva que se acerque a las canciones y conecte con ellas.

Y también creo que todo el sonido más guitarrero, con grupos jóvenes que han seguido un poco esa estela y que además son fans declarados de Kokoshca y de otros grupos, ha ayudado a visibilizar ese entorno. Y eso está guay.

Es magnífico. El disco salió en el Record Store Day. Resulta curioso que el formato físico haya vuelto con fuerza en plena era del streaming. ¿Qué lugar ocupan hoy el vinilo y las tiendas de discos para vosotros?

Yo creo que es una contestación natural, no solo hacia lo físico. La gente quiere tener objetos. Hay gente que se compra un disco y ni siquiera tiene tocadiscos. Pero creo que hay algo contestatario en eso, o simplemente algo natural.

Quiero decir, cuando inventen una pastilla para que los hombres no pierdan pelo —que seguramente será pronto—, igual lo diferente acaba siendo ser calvo. Pues esto es un poco lo mismo: cuando el mainstream es el streaming, seguir teniendo un objeto como un vinilo le otorga otro valor al oyente. Me refiero a toda la relación de comprarlo, tenerlo, ir a una tienda de discos o a una firma. Es un tejido más orgánico y más de comunidad que quizá el aislamiento del streaming.

Las tiendas de discos ya no tienen la importancia como prescriptoras que tenían en los 80 o los 90, donde nosotros ni siquiera estábamos. Pero han sido capitales para las escenas musicales. Cuando no había internet, la gente iba a la tienda de discos de no sé quién porque había traído discos de Londres o cosas difíciles de encontrar. Es una generación anterior a la mía, pero siempre han sido lugares importantes para construir comunidad.

Y eso también nos molaba por una parte: otorgarle valor al disco como objeto. Divino Tesoro tiene una edición un poco más cuidada que otras, con una carpeta que se abre así, con dos puertas, dos portadas… Queríamos darle valor también al recorrido histórico y a toda esa gente que lleva tanto tiempo ahí, ganándose la vida con mucho esfuerzo, porque las tiendas de vinilos tampoco es que den precisamente mucho dinero.

Durante muchos años me dejé seducir por el streaming, pero con el tiempo he vuelto al vinilo y al formato físico. Poco a poco he ido recuperando una colección y la verdad es que disfruto mucho más de la experiencia de escuchar música en casa así. Hay algo especial en tener los discos físicamente y también en el componente de coleccionismo, que había olvidado durante más de una década. Al final, volver a comprar música en formato físico ha sido, de alguna manera, volver a los orígenes.

Quiero decir que todo eso puede coexistir perfectamente con el streaming, que también puede ser maravilloso. De repente quieres escuchar un disco de Fela Kuti o cualquier otra cosa, lo buscas y lo tienes ahí, y eso está muy bien. No estoy en contra de eso.

Pero, como dices, el ritual de poner un disco, levantarte a mitad para cambiar la cara… todo eso le otorga otro valor a la experiencia. Más allá de las tendencias actuales o de plataformas como Tik-Tok, donde todo parece reducido a 30 segundos para destacar una canción. Es otra cosa completamente distinta.

¿Después de una carrera tan larga, la necesidad de crear música sigue siendo tan importante como el primer día para vosotros?

A ver, buena pregunta. La necesidad, yo diría que sí sigue estando. La manera de hacerlo quizá cambia, porque cuando empiezas todo puede ser más puro, más inocente o más fresco, como quieras llamarlo. No tienes más expectativas que aceptar esa necesidad de hacer cosas.

Como dice Amaia, nosotros empezamos un poco por aburrimiento. Yo intento romantizarlo y pensar que había una necesidad interior muy fuerte, pero la realidad es que tampoco teníamos expectativas. Éramos de la época de MySpace: subíamos un par de canciones, a alguien le gustaban y no sé muy bien cómo acabaron llegando a Madrid y al sello del que te hablaba antes.

Quizá ahora hay más oficio y también es verdad que entras más en los tiempos y en el ritmo de la industria. Pero la necesidad de expresar algo sigue ahí. No es tanto “tengo que explicar esto o me muero”, sino que es una manera de mirar el mundo que está contigo las 24 horas.

La diferencia es que ahora quizá todo es más pautado y antes era más libre. Pero sí, yo creo que sigue siendo una forma de vida. No es exactamente igual ni permanece intacta, pero sigue estando ahí.

Como músicos, evidentemente no sois los mismos que al principio. Con los años llegan la experiencia, los conciertos, el rodaje y el trabajo con distintos productores, y eso hace que una banda evolucione y madure. Nadie nace aprendido.

También pasa mucho que parte de la crítica o del público idealiza los primeros discos de ciertos grupos y se queda anclada ahí para siempre. Ha ocurrido con bandas como The Strokes, donde mucha gente sigue señalando el debut como la cima absoluta de su carrera, independientemente de todo lo que hayan hecho después.

En vuestro caso, habéis tenido la suerte —o quizá el mérito— de escapar un poco de esa visión tan reduccionista. Vuestra carrera no se ha quedado atrapada en una sola etapa, sino que habéis sabido evolucionar sin perder identidad, y eso es algo que no todas las bandas consiguen.

Son masivos, claro. La cosa es que, bueno, también entiendo que, como The Strokes fueron tan exitosos, todo eso se magnifica mucho más.

Nosotros, como hemos sido un grupo más desconocido, quizá no pasa tanto. Y luego también está la crítica, que al final era la de un fan inicial al que quizá no le gustó tanto esta revisitación. Pero bueno, es una cosa extraña, porque realmente no estaba criticando canciones nuevas, sino esta nueva visión de las canciones.

Hablando de envejecer... En vuestro anterior trabajo había muchas referencias al paso del tiempo («Cuando callen estos viejos...»). ¿Sentís que poco a poco vais acercándoos a esos “viejos” de los que hablabais?

Sí, bueno, hay cierta ironía en esa canción, «La juventud». Intentábamos ser una especie de médium o de contenedor desde nuestra madurez, por decirlo así, desde nuestra edad actual, que son ya 40 o 42 años, y proyectar esa idea más teenager de la juventud, pero también riéndonos un poco de ella.

Porque en ese disco también hablamos de que existe una edad biológica y una edad mental. Y de que la mirada de cada persona, como decía Kenji Mizoguchi, sigue intacta aunque pasen los años.

Sí, claro que ya somos esos viejos. Pero no los viejos que no dejan hablar a los jóvenes o que viven anclados en otra época. No somos esos.

Somos viejos molones, que es muy diferente. Está el viejo tradicional y luego está el viejo molón. Vosotros sois viejos molones y yo también.

Pero también existe el joven viejo, el típico chaval de 20 años que ya parece un señor. El viejo joven, el viejo chiste.

El viejoven (risas). Siempre habéis sido un grupo bastante comprometido, con un trasfondo político y social en vuestras letras. ¿Sentís que esto sigue siendo una parte central de la banda hoy en día?

A ver, yo creo que nunca hemos sido un grupo panfletario o especialmente político, como sí pueden ser otras bandas. Pero sí que hemos tenido una mirada crítica y bastante atenta hacia todo lo que pasa alrededor.

Bandas como The Clash siempre me han parecido increíbles, pero las letras de Joe Strummer eran mucho más directas, casi como un panfleto político o anarquista. El punk, al final, tenía mucho de eso: un mensaje frontal, sin demasiados rodeos.

Vosotros, en cambio, sois más sutiles en vuestra manera de abordar ciertos temas. Hay una intención y una mirada crítica, pero nunca desde un discurso tan explícito o tan directo sobre lo que el oyente tiene que pensar.

Sí, yo creo que somos un grupo político, aunque no al uso. Quizá más humanista, más atento a todas esas visiones políticas que tienen que ver con la vida de la gente.

Entonces, si veo que nuestras ciudades están llenas de obras y que están echando a la gente de sus barrios y todo este rollo, pues claro que eso me afecta. Y sí, yo qué sé, vamos a manifestaciones y todo eso. Así que sí, sí somos políticos.

Y en general, ¿creéis que el rock sigue siendo una voz de la calle? ¿O ese papel lo están ocupando ahora otros géneros, como el reggaetón?

Bueno, yo creo que el reguetón sí lo fue en su momento. Ahora ya no sé si lo es tanto, quizá porque ya se ha convertido en mainstream. Creo que ahora mismo la voz de la calle está más en el reguetón, el rap y toda la música urbana, el drill y todo ese rollo.

Pero el rock and roll también sigue teniendo algo de eso. Al final cualquiera puede hacer rock and roll: son tres acordes, algo popular, algo del pueblo. Y yo creo que eso sigue vigente.

De hecho, me parecen géneros que, tanto el rock and roll como el rap, tienen esa cosa muy simple y a la vez muy popular, muy directa y muy guay, que consigue llegar a mucha gente. Esa es mi visión. Igual estoy equivocado y sí está muerto, no lo sé. Pero yo creo que no.

Yo todavía conservo la esperanza de que el rock and roll vuelva a tener el peso que tuvo en los años noventa, cuando las bandas de guitarras dominaban las listas y marcaban el pulso de la industria musical. Ojalá en algún momento vuelva a suceder algo así, porque sería una gran noticia para quienes seguimos creyendo en ese espíritu del rock.

Yo no sé si volverá como en los noventa, pero sí creo que es algo cíclico. También, hablando con Luis, de Sonido Muchacho, me decía que las guitarras vuelven. Y si te fijas, ahora mismo hay mucha gente tocando con guitarras otra vez.

No sé si eso va a significar volver a ver a Nirvana o algo así siendo número uno, obviamente. Pero sí, creo que hay espacio para todo.

Y ya para terminar, tengo una última pregunta. En realidad me la sugirió mi amigo David, que fue quien me llevó a vuestro concierto y que además es muy fan de la banda. Me dijo: “Hazles esta pregunta”. Así que voy a apropiármela un poco. Para alguien que os descubra hoy por primera vez a través de Divino Tesoro, ¿qué creéis que va a encontrar en el disco?

Bueno, a ver, buena pregunta, David. Yo diría que quien nos descubra por primera vez con Divino Tesoro va a encontrar lo que fuimos y lo que somos. O sea, nuestra esencia.

Son canciones de nuestras primeras etapas que ahora hemos cambiado un poco o revisitado, pero que siguen mostrando muy bien quiénes somos. Igual algunas son más ingenuas o distintas a las que hacemos ahora, pero son parte de nosotros totalmente.