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sábado, octubre 10, 2026

ENTREVISTA A SUNDAY, JUNE: QUÍMICA ANTE TODO

Sunday,June es una banda hispano-suiza formada en Ginebra en 2024. Tras debutar con Sun Glitter and Other Reflections, regresan con Cinema, un segundo disco con el que siguen dando forma a ese pop psicodélico que ellos mismos llaman solar psych: melodías cálidas, guitarras luminosas, distorsión y canciones que prefieren el recorrido a la inmediatez.

Sunday,June nace a partir de las primeras canciones de Mario y poco a poco acaba convirtiéndose en una banda de cinco músicos. ¿Cuándo os disteis cuenta de que aquello ya era realmente un grupo?

La consolidación como banda fue progresiva, hasta que el grupo empezó a tocar en directo. En un principio, los miembros de la banda se reunieron en torno a un disco prácticamente acabado y escrito enteramente por Mario, por lo que, durante los primeros meses, todos formaban parte de otros proyectos y se sumaban a Sunday,June con una mezcla de curiosidad y cautela.

Cuando la banda sacó su primer disco, Sun Glitter and Other Reflections, los tres primeros conciertos, en Ginebra (Bongo Joe), Lausana (Prémices Festival) y París (Supersonic), agotaron las entradas. La increíble acogida del público nos dio el empujón y la confianza necesarios para que todos los miembros de la banda creyeran al máximo en el proyecto e invirtieran toda su energía en él. Posiblemente, ese fue el momento en que nos dimos cuenta de que este proyecto conjunto despegaba.

Definís vuestra música como solar psych. ¿De dónde salió el término y qué significa para vosotros?

En realidad, el mérito es de alguna persona anónima. Para los primeros conciertos siempre nos preguntaban cómo nos definíamos, algo que siempre se nos ha dado bastante mal, y solíamos dar infinitas referencias o explicaciones demasiado largas. Dos definiciones de aquellos primeros pasos nos gustaron especialmente: «when Tame Impala meets Beach House» y «solar psych». «Solar psych» resonó más entre los promotores y añadía algo intrigante a la mezcla, por lo que al final se quedó. Seguramente, el hecho de que el primer sencillo del primer disco, «Summer Without You», saliera acompañado de imágenes veraniegas inspiró a quien nos bautizó así.

Para nosotros, el solar psych es quizás una forma de describir una manera de hacer música psicodélica —que entendemos como algo más mental y que invita al trance— sin dejar de transmitir una fuerte carga emocional en nuestras canciones. Siempre intentamos que las melodías muevan algo por dentro de quien nos escucha. En el primer disco, esa carga emocional es predominantemente nostálgica.

En vuestras canciones hay psicodelia, melodías luminosas y cierta nostalgia, pero también ruido y distorsión. ¿Os gusta moveros entre esos dos extremos?

Sí, mucho. Nos gusta y nos cuesta. Sobre todo a la hora de cerrar un disco, siempre surge cierta duda: ¿estamos siendo coherentes? ¿Suenan los temas demasiado diferentes entre sí?

Posiblemente, estamos acostumbrados a álbumes más lineales o con un sonido más constante, y por eso nos asaltan las dudas a la hora de cerrar la selección de canciones para nuestros discos, que, como indicas, pueden resultar muy diferentes entre sí.

Pero, al final, no sentimos una sola emoción a lo largo del día. Nuestro estado de ánimo y lo que sentimos van cambiando, y vemos esos extremos en las canciones como una riqueza en la paleta de emociones que intentamos expresar. Nos mola pensar que cada canción del disco puede acompañar una situación o un momento diferente, y encontrar la cohesión entre ellas a través de otros elementos (instrumentación, arreglos, etc.).

Gran parte de Sun Glitter and Other Reflections nació en un estudio casero. Para Cinema os fuisteis a Inglaterra a grabar en Chapel Studios. ¿Qué cambió al entrar en un estudio como ese?

¡Estos también son dos extremos! Pero en cuanto a la metodología de grabación y producción. Lo que mola de Sun Glitter and Other Reflections es que suena casero, pero muy cercano. Poder hacer infinitas tomas y disponer de tiempo para desarrollarlo hizo que la atmósfera del disco fuera muy particular. Hay una dicotomía interesante entre ese sonido casero y una producción muy elaborada en cuanto a arreglos y capas.

Grabar en un estudio del calibre de Chapel Studios nos tenía un poco nerviosos, pero fue una experiencia increíble. El estudio se encuentra dentro de una antigua capilla, of course, conectada con una casa donde vivíamos y dormíamos. La sala de grabación es brutal, con techos súper altos que aportan la reverberación justa para que las baterías suenen geniales. Incluso pusimos un micrófono a tres metros del suelo, al otro lado de la sala, para captar la batería desde lejos.

Pero lo que cambia principalmente es la forma en que se construye la pieza artística. Mientras que con el primer disco todo fue evolucionando poco a poco, parte a parte, durante mucho tiempo, aquí todo se concentró en dos semanas. Tiene una huella temporal y representa lo que hicimos en aquel momento, algo que nos parece muy bonito. Hay una especie de culminación del trabajo de muchos meses en un momento determinado, compartido por la banda, que se ha quedado grabado en nuestra memoria.

Para este disco habéis trabajado con Andy Savours en la producción. ¿Por qué queríais trabajar con él? ¿Qué aportó a las canciones?

Queríamos trabajar con un productor para ver adónde nos llevaba la experiencia. Mario había producido enteramente el primer disco, y nos interesaba experimentar y descubrir qué sonido podía surgir al dejar nuestras canciones en manos de un productor.

Andy ha trabajado con bandas increíbles (Sigur Rós, The Horrors, Arctic Monkeys, The Killers) y tuvimos una charla con él. Nos gustó su reacción a las maquetas. Prácticamente no quiso cambiar nada de las canciones (acordes, líneas, partes), pero tenía algo claro: les faltaba vida. Teníamos que sonar como una banda, aumentar la dinámica, pensar menos en pulir detalles y ocultar errores, y más en transmitir la energía de cinco músicos tocando a la vez. Tanto es así que acabamos grabando el disco en directo y sin claqueta. Nunca hubiéramos pensado que lo haríamos así. El disco contiene pequeños errores propios del directo y mínimas variaciones de tempo, pero eso es precisamente lo que Andy buscaba, y creemos que fue un acierto. En un mundo donde la IA le quita cada vez más terreno a los artistas, apostar por la forma más natural y cruda de grabar el disco era revolucionario y cool. Quizás esa sea la mayor impronta de Andy en el disco.

Da la sensación de que la química entre los cinco tiene mucho peso dentro de Sunday,June. ¿Cómo trabajáis las canciones? ¿Mario llega con una idea bastante cerrada o todo va cambiando cuando empezáis a tocar juntos?

¡Sí, la verdad, nos dicen mucho eso! Y parece que se nota sobre todo en directo. Hemos tenido la increíble suerte de establecer una relación brutal entre nosotros. Somos como una familia y estamos muy, muy felices de disfrutar tanto de estar juntos, porque no siempre ocurre así en las bandas.

Normalmente, Mario lanza las primeras ideas, sí. A veces llega con temas bastante masticados y con las cosas claras; otras, con partes sueltas que necesitan desarrollarse conjuntamente. En el segundo disco, las canciones se trabajaron y completaron entre todos, pero, en cualquier caso, nos damos tiempo para tocarlas juntos, porque todo cambia cuando tocamos los cinco. Ninguna idea creada en solitario va a sonar igual cuando la interpretan cinco músicos, cada uno con su propia forma de entenderla. Normalmente, ese proceso resulta muy enriquecedor para el resultado final.

Con el primer disco habéis pasado por escenarios como Montreux Jazz Festival, Festival Antigel, Supersonic Paris o Ypsigrock. ¿Qué ha cambiado en Sunday,June después de todo ese rodaje en directo?

Hemos tenido la suerte de tocar en sitios muy chulos con el primer disco y de progresar mucho como banda. Cada concierto y cada error en el escenario crean una especie de pegamento que nos une, hace que nos entendamos mejor y nos apoyemos durante el directo. Hemos aprendido a pasárnoslo bien tocando, que de eso se trata, y a creer en lo que hacemos. Aunque algunos conciertos salgan peor que otros, hemos ganado mucha confianza.

Por ejemplo, este pasado verano tocamos en dos festivales el mismo fin de semana: uno en Suiza y otro, Ypsigrock, en Sicilia. En ambos casos —y por primera vez en nuestras vidas— se fue la electricidad durante el concierto, durante más de cinco minutos. ¿Qué posibilidades hay de que te pase eso dos veces en el mismo fin de semana? ¿Y en festivales bien organizados y de renombre? En cualquier caso, la primera vez que nos ocurrió (el viernes), el incidente nos sacó bastante del concierto y, cuando pudimos terminarlo tras recuperar la electricidad, sentimos que quizás no lo habíamos dado todo. En Ypsigrock (el domingo) nos pasó lo mismo, pero esta vez llevábamos la lección aprendida de solo dos días antes: cuando volviera la electricidad, teníamos que regresar con absolutamente toda nuestra energía. Tanto fue así que, a pesar del incidente, ganamos el concurso de bandas emergentes de Ypsigrock 2026, y eso nos llevará de gira por Italia en 2027. ¿La lección? ¡Cree en lo que haces y demuéstralo!

Ahora llega Cinema. ¿Qué tiene este disco que todavía faltaba en Sun Glitter and Other Reflections?

Cinema tiene la energía de una banda tocando en vivo y transmite la ilusión de cinco personas cumpliendo el sueño de grabar un disco en el Reino Unido. Fue un viaje muy bonito y creemos que eso queda reflejado en el disco. Cinema captura muchos buenos momentos y emociones que vivimos juntos como banda y los traduce en diez canciones. ¡Esperamos haber conseguido transmitir todo esto y que el disco logre mover algo por dentro de cada oyente!



viernes, octubre 09, 2026

R.E.M. : AUTOMATIC FOR THE PEOPLE (25 ANNIVERSARY EDITION) (UNIVERSAL MUSIC, 2017)

R.E.M. fue uno de los grupos clave de los noventa. Con la publicación de Out of Time (Warner, 1991), y gracias al éxito multiplatino de «Losing My Religion», alcanzaron el estatus de superestrellas por el que habían trabajado durante toda su carrera. La banda, en vez de realizar una gira mundial para promocionar el álbum, decidió tomarse un descanso. El disco había despachado la friolera de diez millones de copias; tenían dinero de sobra y podían permitirse el lujo de quedarse en casa.

Out of Time sonaba constantemente en la radio y la MTV los adoptó como hijos predilectos. Su ascenso hasta lo más alto de las listas estadounidenses fue cuestión de tiempo. La irrupción de Nirvana, Alice in Chains, Pearl Jam, Soundgarden y Red Hot Chili Peppers hizo que R.E.M. cedieran la posición de líderes del rock alternativo que habían ocupado hasta aquel momento. Ahora tenían la oportunidad de grabar nuevos temas, libres de la presión de las giras extenuantes, y ampliar la paleta musical explorada en sus últimos elepés. Fue una época de gran creatividad: querían demostrar al mundo que eran capaces de publicar un trabajo que superara al anterior en el menor tiempo posible.

Grabado en diferentes estudios repartidos por Estados Unidos (Athens, Nueva Orleans, Bearsville, Florida, Atlanta y Seattle), con diversos técnicos de sonido, Automatic for the People (Warner, 1992) destaca por su cohesión, la calidad de sus canciones y los arreglos orquestales cortesía de John Paul Jones, exbajista de Led Zeppelin. El grunge dominaba el planeta con sus guitarras ensordecedoras y canciones rabiosas, llenas de amargura y decepción, bajo la sombra de la heroína. R.E.M. se desmarcaron de la corriente imperante con un disco predominantemente acústico, tenebroso y melancólico que hablaba del dolor, el sufrimiento, la muerte, el miedo y la pérdida de la inocencia. Los medios sensacionalistas, ávidos de titulares, llegaron a especular con que Michael Stipe había contraído el VIH.

«Drive», una pieza hipnótica, oscura y ominosa, fue elegida como primer sencillo. Su letra, con referencias a las drogas y al rock and roll como válvula de escape de una generación tan conformista como impotente, encerraba una crítica al gobierno republicano. El fabuloso solo de guitarra de Peter Buck es el mejor de todo el álbum. La discográfica intentó convencerlos de que publicaran un tema más atractivo para todos los públicos, como «Man on the Moon» (con sabor a los años cincuenta e inspirada en el cómico Andy Kaufman) o «The Sidewinder Sleeps Tonite» (en la que destacan una melodía saltarina y el canto jovial de Stipe), los momentos más asequibles entre tanta desolación. Pero la banda se mantuvo firme. Su independencia artística seguía intacta y aquellos tiempos de himnos de consumo fácil como «Pop Song 89» o «Shiny Happy People» habían quedado atrás.

«Ignoreland» recuperaba el tono político y la abrasión sonora de Document (I.R.S., 1987) al arremeter contra la administración de George H. W. Bush; «Star Me Kitten», con su extraña y anticomercial melodía de órgano, trataba sobre el sexo por placer, libre de compromisos y emociones. Impagable la versión del escritor William S. Burroughs, que lleva el tema a las profundidades de la perversión. «New Orleans Instrumental No. 1» transmite bourbon, noches calurosas y soledad; «Monty Got a Raw Deal» era una elegía al malogrado Montgomery Clift, con la discriminación de los homosexuales como telón de fondo.

La conmovedora «Everybody Hurts», el tema más popular del disco, se convirtió en un himno de superación frente a la desesperación y el suicidio. La muerte también aparecía en «Try Not to Breathe», donde recuperaban su papel de trovadores del sur con un corte folk sobre una anciana que decide poner fin a su vida, y en «Find the River», otra hermosa balada sobre dejarse llevar por el destino. «Sweetness Follows», pura distorsión acústica, abordaba la pérdida de los padres y el dolor de una reconciliación pendiente; «Nightswimming», con su bella melodía de piano cortesía de Mike Mills, evocaba imágenes de jóvenes desnudos nadando bajo la luna llena. Ambas hacían hincapié en la añoranza, en la belleza del pasado antes de que todo cambiara a peor. Las letras de Stipe, misteriosas, ambiguas y lúgubres, estaban abiertas a toda clase de interpretaciones.

Irónicamente, aunque sus ventas quedaron por debajo de las de Out of Time, el álbum fue un éxito arrollador. Cimentó la reputación de la banda y está considerado uno de sus mejores trabajos, tanto por el público como por la crítica. La producción de Scott Litt es de primera categoría. Cuenta con un sonido que bebe del rock, el folk, el country y el pop, y una instrumentación atípica: arreglos orquestales, violines, violas, violonchelos, oboe, mandolina, piano, armónica y clarinete. Anton Corbijn fue el encargado de fotografiar al grupo en una serie de instantáneas en blanco y negro. El libreto interior realzaba la atmósfera de nocturnidad que emanaba del elepé.

Aparte del disco remasterizado, en esta edición especial encontramos el único concierto que R.E.M. ofreció en 1992. La cita tuvo lugar en Athens, su ciudad natal, en el 40 Watt Club. La actuación repasa los mejores temas de Automatic for the People y Out of Time, con el añadido de clásicos de sus trabajos de los ochenta como «Radio Free Europe», «Fall on Me», «Begin the Begin» o «Finest Worksong». Material digno de coleccionistas. La actuación es tan enérgica como soberbia. Una lástima que renunciaran a salir de gira en el punto álgido de su carrera.

Por último, un cedé con maquetas, rarezas y tomas alternativas que permanecían inéditas hasta la publicación de esta edición. La mejor manera de conocer la génesis del elepé, junto al exhaustivo libreto de Tom Doyle y las entrevistas exclusivas para esta antología a los cuatro miembros de la formación, incluido el batería Bill Berry, que abandonó el mundo del espectáculo en 1997.

Automatic for the People conserva toda su vigencia. Un viaje sin retorno a través de una autopista bordeada por el desierto que se extiende en todas direcciones. Un retrato de la vida y la muerte, del recuerdo y la nostalgia, de las inevitables despedidas al perder a los seres amados. Las estrellas brillan en el cielo oscuro; todavía queda esperanza.



jueves, octubre 08, 2026

ENTREVISTA A ANABEL LEE: TODAS LAS VIDAS

Anabel Lee vuelven con Todas las vidas, su tercer disco y quizá el que mejor recoge lo que son ahora mismo: canciones viscerales, guitarras al frente y esa mezcla de mala leche y emoción que siempre les ha acompañado.

Todas las vidas es vuestro tercer disco. ¿Qué hay aquí que todavía no habíamos escuchado en los dos anteriores?

Hay muchas cosas. Creo que lo más importante es que nos hemos permitido jugar mucho más con nuestras propias influencias y con sonidos que, hasta ahora, no habíamos llevado a Anabel Lee. «Ven a jugar» es un buen ejemplo de ello. Marcó un antes y un después en nuestra manera de concebir la música: cogimos esa parte más agresiva que ya estaba en nosotros y la llevamos a un sitio mucho más elegante, incluso nos atrevimos a meter trompetas.

También hay canciones como «Wilson», donde mezclamos ska, indie y punk de una manera que nunca habíamos hecho, o «Donde nadie quiere ser el bueno», con la que exploramos otros derroteros musicales. Creo que en este disco hay una Anabel Lee mucho más libre.

El título, Todas las vidas, puede tener muchas lecturas. ¿De dónde sale y qué significa para vosotros?

Todas las que nos dé tiempo a vivir. El título habla de todas las versiones que somos y hemos sido, no solo como músicos. Somos cuatro personas con vidas muy diferentes: somos músicos, pero también deportistas, profesores de música, familiares, amigos… Todo eso nos construye y, aunque no queramos, acaba entrando en lo que hacemos. Y musicalmente nos pasa lo mismo. Anabel Lee puede ser muy oscura, muy luminosa, muy punk, muy pop, electrónica o guitarrera. Todas las vidas es un poco aceptar que no tenemos que elegir una sola. Todo lo que somos fuera de la música también forma parte de nuestra música, y creemos que precisamente esa mezcla es lo que nos hace brillar.

En «Estado mental» aparece Sidonie y en «Me cago en el amor», Magüi de Ginebras. ¿Cómo surgieron estas colaboraciones? ¿Qué acabaron aportando a las canciones?

La de Sidonie nace de una historia que viene de hace años. En «Drama en el Sonorama» tenemos ese verso de «nos conocimos criticando a Sidonie», que en realidad viene de una anécdota de un Sonorama. Nunca fue una crítica a Sidonie, todo lo contrario: nos parecen una banda increíble y muy auténtica. A partir de ahí, surgió la idea de que algún día estaría guay hacer algo juntos y acabó pasando en este disco. Desde el primer momento estuvieron súper abiertos y fueron muy propositivos.

Con Ginebras era algo que llevábamos tiempo queriendo hacer. Compartimos sello, tenemos una relación de amistad y compañerismo muy bonita y, cuando apareció «Me Cago en el Amor», pensamos que la voz de Magüi podía llevar la canción a otro sitio.

Y luego está Despistaos, que fue quizá la colaboración más inesperada. Cuando compusimos «Eterno Parque Galván», nos imaginábamos la canción como la cabecera de una serie de principios de los 2000 y pensamos: «¿Quién sabe más de esto que Despistaos?». Nos sorprendió muchísimo que aceptaran, pero todavía más todo lo que se volcaron con nosotros, tanto en el videoclip como aportando ideas a nivel compositivo.

Al final, eso es lo que buscamos en una colaboración: que no sea simplemente poner otra voz encima, sino que la persona que entra consiga que la canción tenga algo que nosotros solos no habríamos conseguido.

Os habéis atrevido con «Si Antes Te Hubiera Conocido» de Karol G y la habéis llevado completamente a vuestro terreno. ¿A quién se le ocurrió la idea y qué os atrajo de la canción?

La idea surgió de camino a Cascante, al festival Estaciones Sonoras. Íbamos en la furgo y nos planteamos volver a hacer una cover al más puro estilo Anabel Lee, como ya habíamos hecho con «Enchochado de Ti» de Don Patricio. Nos apetecía coger un hit muy reconocible y llevarlo completamente a nuestro terreno. Y Vio propuso «Si Antes Te Hubiera Conocido», nos pareció perfecta para jugar con ella. Nos divierte mucho hacer ese ejercicio: coger algo que todo el mundo conoce y conseguir que durante unos minutos parezca una canción de Anabel Lee.

«Wilson» entra a la primera, pero parece esconder bastante detrás. ¿Cómo nació la canción y quién es Wilson?

«Wilson» nació de una idea musical que nos propuso nuestro productor, Pau Paredes. Desde el principio nos hizo hacernos muchas preguntas porque mezclaba ska, indie y punk de una manera que nunca habíamos planteado dentro de Anabel Lee. Además, es una canción muy personal para Víctor. Él estuvo dándole muchas vueltas a la letra y a todo lo que quería contar, y Perdi trabajó con él en el estribillo y en la parte musical. De hecho, Perdi estaba con 40 de fiebre mientras terminábamos de componer el estribillo. Fue un poco surrealista, pero le dimos muchas vueltas hasta encontrar el punto que buscábamos.

Lo bonito es que, aunque entra muy fácil y tiene ese punto casi divertido, detrás hay bastante más de lo que parece.

Después de tres discos, ¿ha cambiado mucho vuestra manera de componer o seguís funcionando con el mismo impulso de los primeros tiempos?

Ha cambiado bastante, aunque seguimos teniendo el mismo impulso de juntarnos y hacer canciones porque nos apetece. Creo que ahora tenemos menos miedo a equivocarnos. Antes quizá una canción que no sonaba inmediatamente a Anabel Lee podía quedarse fuera. Ahora nos permitimos probar, equivocarnos y ver hasta dónde podemos llevar una idea. Y al final somos nosotros cuatro los que seguimos componiendo, así que, hagamos lo que hagamos, siempre acaba apareciendo algo de Anabel Lee. Tenemos nuestras propias reglas, muchas veces ni siquiera somos conscientes de ellas, pero las aplicamos sin querer.

Anabel Lee siempre ha mezclado melodía, guitarras, ironía y cierta mala leche. Ahora que llegáis a más gente, ¿resulta más difícil mantener esa libertad y seguir haciendo lo que os da la gana?

Intentamos que no. Evidentemente, cuando empiezas a llegar a más gente eres más consciente de que hay personas que esperan determinadas cosas de ti, pero nosotros no queremos hacer música pensando en qué espera la gente. Si empezamos a pensar demasiado en eso, perderíamos precisamente lo que nos ha llevado hasta aquí. Preferimos equivocarnos haciendo lo que nos apetece que acertar haciendo lo que se supone que deberíamos hacer.

Dentro de unos años, cuando volváis a Todas las vidas, ¿cómo os gustaría recordar este disco y este momento de Anabel Lee?

Nos gustaría recordar que estábamos intentando vivirlo todo. Que teníamos ganas de hacer cosas, de equivocarnos, de probar, de tocar, de conocer gente y de seguir descubriendo qué coño era Anabel Lee. También que nos rompimos. Acabamos llorando, estuvimos tristes y tuvimos momentos bastante jodidos, pero conseguimos levantarnos y hacer este discazo. Y creemos que todo eso también está dentro de las canciones.

Al final un disco también es una fotografía de quién eres cuando lo haces. Nos gustaría que dentro de veinte años escucháramos Todas las vidas y pudiéramos reconocer a esas cuatro personas que éramos entonces, con todo lo bueno y todo lo malo. Que se note que no tuvimos miedo de dejar ese momento de nuestras vidas grabado ahí.

Gira Todas las vidas de Anabel Lee

24 de octubre: A Coruña (Sala Mardi Gras)

7 de noviembre: Segovia (Winter Indie City)

13 de noviembre: Oviedo (Gong Galaxy Club)

14 de noviembre: Bilbao (Sala Azkena)

21 de noviembre: León (El Gran Café)

27 de noviembre: Valladolid (El Desierto Rojo)

4 de febrero: Madrid (Sala BUT)

12 de febrero Granada (RocknRolla Underground Club)

5 de marzo: Barcelona (Sidecar)

6 de marzo: Zaragoza (La Lata de Bombillas)

13 de marzo:  Murcia (La Yeseria)



miércoles, septiembre 30, 2026

SUEDE: «ANTIDEPRESSANTS» (BMG, 2025) — CRUDEZA EN BLANCO Y NEGRO

«Estaba convencido de que ninguna otra banda de nuestra generación continuaba publicando discos tan significativos como los que hacíamos nosotros.»

Brett Anderson 

Resulta inspirador que, en pleno siglo XXI, Suede atraviese una etapa de plena madurez creativa, firmando una serie de discos que amenazan con eclipsar incluso su legendaria época dorada.

Tras más de treinta años sobre los escenarios, la banda sigue en plena forma, ofreciendo espectáculos electrizantes. Suede rehúye de la nostalgia: su mirada está puesta en la excelencia, disfrutan lo que hacen y se niegan a ser un simple grupo de revival —las giras de Oasis y Radiohead serían un buen ejemplo— en contraste con tantos otros. Existencialismo, glamur, determinación y resiliencia. Si algo funciona...

La portada rinde homenaje a Francis Bacon: Brett Anderson, oculto en la penumbra y descamisado, con el rostro velado por la oscuridad. Al fondo, dos piezas de carne que se abren como alas. El mensaje es inequívoco: un nuevo renacimiento. Y ya son varios.

Antidepressants (BMG, 2025) prolonga el camino iniciado con «Turn off Your Brain and Yell», de Autofiction (2022), y expande su universo sonoro mirando hacia el pasado, en concreto al post-punk de finales de los setenta. El grupo suena honesto y carente de artificios, pero al mismo tiempo, épico y teatral.

La influencia de The Fall resulta innegable en «Desintegrate», donde Anderson ruge como un animal herido: «Come down and disintegrate with me, we're cut down like the daisies». La sombra de Mark E. Smith planea sobre la canción, un pildorazo punk demoledor.

La contagiosa «Dancing with the Europeans» tiene madera de clásico, en la estela de «Beautiful Ones» o «Life is Golden». Un estribillo infeccioso, marca inconfundible de la casa: «I got a European stain within me, and a European suffering, I want to be, dancing with the Europeans». Podría ser el tema que defina cómo será recordado este álbum.

«Antidepressants» es puro Public Image Ltd: la forma de cantar de Anderson evoca a John Lydon —roto y combativo a la vez—, mientras que las guitarras afiladas remiten a Keith Levene. «I’m on antidepressants I just lie awake, singing a song while I’m happy». Fue presentado como primer adelanto del álbum, acompañado por un vídeo en directo grabado durante un concierto en Alexandra Palace. Una auténtica declaración de principios. 

«Sweet Kid» y «Somewhere Between an Atom and a Star» reverberan con ecos glam que navegan por océanos góticos. Material que remite a su debut con Suede (Nude, 1993), filtrado ahora por la experiencia acumulada.

El sonido es árido y urgente, despojado de cualquier orquestación. Las guitarras de Richard Oakes y Neil Codling asumen el protagonismo absoluto, con resonancias de Siouxsie and the Banshees o Magazine. «Broken Music for Broken People» es un ejemplo paradigmático. A diferencia de las primeras producciones del veterano Ed Buller para la banda, aquí todo es áspero y minimalista, en perfecta sintonía con la dureza lírica del álbum.

«The Sound and the Summer», uno de los cortes más destacados del conjunto, combina un gancho melódico eficaz con una palpable sensación de urgencia. Opción evidente para un cuarto sencillo. «Trance State» remite a Coming Up (Nude, 1996); de hecho, podría haber funcionado como una cara B perdida de aquel disco.

Energía oscura y letras que abordan relaciones tóxicas, crisis de mediana edad y la adicción a los antidepresivos. Anderson vuelve a retratar a outsiders y personajes dañados, tan característicos de su prosa a lo largo de los años. Muestran el declive del mundo contemporáneo, el impulso de escapar del caos del presente y el amor como fuerza motriz en tiempos aciagos. También laten la fragilidad emocional, la autodestrucción y la eterna búsqueda de belleza en medio de la decadencia.

«Criminal Ways» y «June Rain» —piezas destinadas para ser coreadas en vivo— también conquistan. «So I close my eyes and walk into the traffic flow»... Energía, músculo y vehemencia: no sobra ni una nota. La sección rítmica de Matt Osman (bajo) y Simon Gilbert (batería) mantiene una precisión de metrónomo. Con un minutaje breve, el álbum va directo al grano, sin concesiones a la experimentación. Su sonido áspero remite más a pubs de mala muerte que a teatros o festivales veraniegos. Un terreno ideal para que Anderson se lance de lleno entre el público: al fin y al cabo, el escenario siempre ha sido su hábitat natural.

Suede, como cualquier formación con una larga trayectoria, ha cometido errores. Pero esos tropiezos han servido para crecer. En comparación con otros grupos de los noventa —Pulp, Kula Shaker, Blur, Supergrass— su camino ha sido constante, sin rendirse jamás. Antidepressants —quinto álbum tras su resurrección— no está concebido para la radiofórmula ni para agradar a todos los públicos: ahora la banda compone para sí misma, ajena a la presión de las listas de éxitos.

Si bien las comparaciones resultan inevitables, donde A New Morning (Epic, 2002) intentaba sobrevivir con optimismo algo ingenuo, Antidepressants se erige como una declaración artística plena: cruda, urgente y emocionalmente intensa. Si el primero representó un renacimiento frágil, el segundo es un renacimiento pleno, con Suede reconciliado consigo mismo y con su historia.

La introspectiva «Life Is Endless, Life Is a Moment» pone el broche de oro a otro trabajo notable de los londinenses. Se perciben claros reflejos de The Cure en su período The Top (1984). Letra sobria y melancólica: «Formless, as a cloud, weightless, as a sound»... La única tregua en un elepé desafiante.

La crítica especializada, antaño tan presta a despachar a Suede como un producto prefabricado, hoy se deshace en elogios. Cuatro y cinco estrellas a mansalva, como si siempre hubiesen creído en ellos. Qué rápido se entierra el cinismo cuando toca subirse al carro ganador... El elepé alcanzó el número 2 en las listas británicas. Solo queda esperar el tercer volumen de esta «trilogía en blanco y negro», tal como el propio combo la ha definido.

Ha pasado ya un año desde la publicación de Antidepressants y el disco, lejos de perder fuerza con el paso de los meses, continúa sonando igual de crudo, urgente y necesario. Suede aprovechó además para estirar su vida con Antidepressants: Expanded (BMG, 2026), una edición ampliada publicada el pasado mes de julio que recupera las caras B y rarezas «Overload», «Sharpening Knives» y «Dirty Looks», añade «Medication» y la estupenda «Emotionally Unavailable», y completa el lote con las demos de las once canciones del álbum. Material suficiente para confirmar que aquellas sesiones dieron bastante más de sí de lo que escuchamos en el elepé original. A estas alturas, Suede parece haber encontrado algo bastante más difícil que recuperar su pasado: construir un presente a su altura.



viernes, septiembre 18, 2026

RADAR SONORO: OCEAN COLOUR SCENE AGOTAN MADRID Y SUMAN UNA NUEVA FECHA EN GALICIA

Ocean Colour Scene han agotado las entradas para su concierto del 26 de septiembre en La Riviera de Madrid y aprovechan el anuncio para añadir una nueva parada a su gira española. El 3 de octubre estarán en O Grove, dentro de los Concertos de la 63ª edición de Marisco 2026.

La gira celebra los 30 años de Moseley Shoals, el disco que en 1996 terminó de colocar a los de Birmingham entre los grandes nombres de aquella explosión británica. De ahí salieron «The Riverboat Song», «The Day We Caught The Train» o «You’ve Got It Bad», canciones que siguen ocupando buena parte de sus conciertos.

Antes de llegar a Galicia, Simon Fowler, Steve Cradock y compañía pasarán por Visor Fest en Valencia (25 de septiembre), Madrid (26), Santander (27), Málaga (29), Sevilla (30) y Gijón (2 de octubre).

En Madrid y Santander abrirá Banani, que presentará su segundo álbum, El arte del terciopelo.

Una gira pensada alrededor de Moseley Shoals, pero que también dejará sitio para otros clásicos de Ocean Colour Scene como «Hundred Mile High City», «Traveller’s Tune», «Better Day» o «Profit In Peace».



lunes, septiembre 07, 2026

RADAR SONORO: TEENAGE FANCLUB ESTRENAN «THERE WAS YOU», SEGUNDO ADELANTO DE SU NUEVO DISCO

Teenage Fanclub siguen adelantando Do Not Dare To Dream con «There Was You» segundo single del que será su decimotercer álbum. El disco llegará el 9 de octubre a través de Merge Records.

Después de «Day In The Sun», la banda escocesa presenta una canción en tiempo de vals, sostenida por guitarras cálidas y unas armonías vocales que resultan inmediatamente reconocibles para cualquiera que haya seguido su trayectoria.

Do Not Dare To Dream fue grabado en Black Bay Studio, en la isla escocesa de Great Bernera. Teenage Fanclub vuelven a trabajar con los elementos que siempre han manejado bien: guitarras que se cruzan, arreglos acústicos y melodías que parecen sencillas hasta que empiezas a fijarte en ellas.



El nuevo álbum tendrá además una presentación por todo lo alto en España. Doce conciertos entre el 4 y el 17 de octubre, con paradas en San Fernando, Sevilla, Granada, Murcia, Santiago de Compostela, Oviedo, Bilbao, Zaragoza, Pamplona, Madrid, València y Barcelona.

La gira está coproducida por Houston Party y Just Life Music y combinará las canciones del nuevo trabajo con material de una carrera que ya se acerca a las cuatro décadas.



viernes, septiembre 04, 2026

RADAR SONORO: PARIS PALOMA REGRESA CON THE FATAL FLAW

Paris Paloma publica el 4 de septiembre The Fatal Flaw, su segundo álbum tras Cacophony (2024). En esta ocasión, la británica lleva sus canciones hacia un terreno más personal, hablando de deseo, rabia, vulnerabilidad, relaciones y de nuestra forma de convivir con el propio cuerpo.

El disco también mantiene esa conexión con el arte y la literatura tan presente en su música. La mitología, la pintura prerrafaelita o la poesía de Christina Rossetti aparecen entre canciones como «Good Boy», «Good Girl», «Miyazaki», «Pre-Raphaelite» e «I Cry In Front Of Paintings».



Después de convertir «Labour» en su canción más conocida, Paris Paloma evita repetir la fórmula y utiliza The Fatal Flaw para mostrar una cara más íntima de su música. Un álbum que parte del conflicto y la rabia para acabar encontrando algo parecido a la calma.



martes, agosto 11, 2026

CRÓNICA ADAM ANT: UN SUPERVIVIENTE QUE SIGUE AL PIE DEL CAÑÓN

Hay artistas que viven de la nostalgia y otros que siguen demostrando, cada vez que se suben a un escenario, por qué dejaron huella. En el Olympia Hall del Winter Gardens de Blackpool, Adam Ant volvió a confirmarlo. A sus 71 años, el británico continúa recorriendo carreteras y ofreciendo conciertos con la misma personalidad que lo convirtió en un icono. Después de una carrera marcada por el éxito, los altibajos y la reinvención, sigue ahí, fiel a sí mismo.

El concierto fue un viaje por todas las etapas de su trayectoria. Desde el arranque con «Beat My Guest» y «Dog Eat Dog», quedó claro que la noche estaría dedicada a los grandes himnos de Adam & the Ants. Canciones como «Kings of the Wild Frontier», «Zerox», «Prince Charming», «Cartrouble» o la imprescindible «Antmusic» hicieron que el público respondiera desde el primer momento, cantando cada estribillo con la misma ilusión de hace cuatro décadas.

El repertorio también reservó un espacio importante para su carrera en solitario. «Friend or Foe», «Vive le Rock», «Desperate but Not Serious» o «Goody Two Shoes» recordaron que Adam Ant supo mantener una identidad propia más allá de la banda que lo lanzó al estrellato y que su catálogo está lleno de canciones que han resistido el paso del tiempo.

El paso del tiempo ha dejado su huella en la voz de Adam Ant. Sin embargo, eso queda en un segundo plano cuando aparece sobre las tablas. Su presencia sigue siendo magnética: el sombrero, esa inconfundible imagen de pirata —de la que Jack Sparrow parece haber heredado más de un detalle— y la teatralidad que siempre ha acompañado a sus actuaciones siguen formando parte de un espectáculo que conecta con el respetable desde la autenticidad, más que desde la perfección.

El cierre con «Stand And Deliver» puso el broche perfecto a un espectáculo que fue mucho más que un ejercicio de nostalgia. Fue la confirmación de que Adam Ant sigue siendo un superviviente, un artista que continúa al pie del cañón defendiendo un repertorio repleto de clásicos, tanto de su etapa con Adam & the Ants como de su carrera en solitario, y recordando que hay leyendas que nunca dejan de pertenecer al escenario.

Setlist

«Beat My Guest»

«Dog Eat Dog»

«Vive le Rock»

«Lady/Fall In»

«Desperate but Not Serious»

«Cartrouble»

«Prince Charming»

«Zerox»

«Ants Invasion»

«Kings of the Wild Frontier»

«Christian D'or»

«Friend or Foe»

«Antmusic»

«Red Scab»

«Never Trust a Man (With Egg on His Face)»

«Young Parisians»

«It Doesn't Matter»

«Killer in the Home»

«Goody Two Shoes»

Bis:

«Stand and Deliver»



miércoles, agosto 05, 2026

RADAR SONORO: HOWLIN' JAWS PRESENTAN LIVING THE DREAM Y ANUNCIAN CONCIERTO EN ESPAÑA

Howlin' Jaws ya tienen listo Living The Dream, su tercer álbum de estudio, que se publicará el próximo 2 de octubre a través de Bellevue Music.

Con la producción de Kalle Gustafsson Jerneholm —habitual colaborador de bandas como Foals o The Hives—, el trío parisino amplía su sonido sin renunciar a la energía y la frescura que han marcado su trayectoria.

Como carta de presentación, la banda ha estrenado «Living The Dream» y «Troubled Mind», dos temas que adelantan el rumbo del nuevo disco. El primero juega con la ironía para cuestionar la idea del éxito, mientras que el segundo aborda el duelo desde un enfoque luminoso y esperanzador, combinando psicodelia, garage y un marcado instinto pop.

Después de compartir escenario con The Black Keys, The Limiñanas o Les Wampas, Howlin' Jaws llevarán este nuevo repertorio a España el próximo 28 de noviembre, con un concierto en Santiago de Compostela junto a The Sadies dentro de la programación del Outono Códax Festival.


RADAR SONORO: TIWAYO VUELVE A ESPAÑA CON UN DISCO QUE REIVINDICA EL SOUL MÁS AUTÉNTICO

El cantante y compositor francés Tiwayo volverá a España el próximo mes de noviembre para presentar Outsider, su tercer álbum de estudio, publicado el pasado mes de abril. Producido por Adrián Quesada (Black Pumas), el disco confirma la evolución de un artista que ha hecho del soul, el blues y el góspel las señas de identidad de su sonido.

Grabado en los Electric Deluxe Studios de Austin (Texas), Outsider reúne a varios músicos vinculados a Black Pumas, además del guitarrista Doyle Bramhall II y la cantante Kendra Morris. El resultado es un álbum de sonido cálido y orgánico, que apuesta por la esencia del soul sureño y las raíces del género, dejando a un lado las producciones más sofisticadas.

A lo largo del disco, Tiwayo explora temas como la libertad, la soledad o la pérdida en canciones como «I've Got to Travel Alone», «Dark Skies» o «Sunshine Lady», interpretadas con una voz cargada de emoción y autenticidad. Su talento también ha despertado el interés de artistas como Norah Jones, Marcus Miller o Tony Visconti, y le ha permitido compartir escenario con músicos de la talla de Curtis Harding y Cody Chesnutt.



ENTREVISTA A SARA ZOZAYA: CANCIONES PARA DETENERSE, RESPIRAR Y MIRAR HACIA DENTRO

Sara Zozaya lleva tiempo construyendo un universo propio dentro de la escena independiente, con canciones que encuentran la belleza en lo cotidiano y la emoción en los pequeños detalles. Hablamos con ella sobre attä, un EP que nace de la introspección, la incertidumbre y la necesidad de seguir su propio camino.

En varias canciones parece que hay una conversación constante entre lo que dejas atrás y lo que decides conservar. ¿Qué cosas has aprendido a soltar durante el proceso de creación de este EP?

Creo que he soltado el miedo a la incertidumbre. Este EP ha sido el trabajo que más claro he tenido musicalmente y, al mismo tiempo, el que más dudas me ha generado en torno a las expectativas externas y al juicio de los demás. He aprendido a confiar mucho más en mi instinto, aunque al principio hubo muchas resistencias. Ahora veo cada vez más claro que lo que tiene que ser, será. Y muchas veces aquello que acaba sucediendo no es lo que pensábamos que queríamos, pero termina siendo incluso mejor.

Hay una sensación de reflexión muy presente en estas canciones. En una época en la que todo parece exigir atención inmediata, ¿qué papel tiene el silencio en tu vida?

El silencio es una necesidad muy grande para mí desde pequeña. De hecho, casi no hablaba, y eso era algo que mi entorno vivía con cierta preocupación. A veces pienso que por eso canto. La soledad me alivia y el silencio me equilibra. Aunque últimamente me cuesta más enfrentarme a él y, siendo sincera, creo que es una señal bastante clara de que hay algo de lo que intento escapar.

Tus canciones suelen transmitir mucha intimidad sin necesidad de explicarlo todo. ¿Hay emociones que te resulta más fácil cantar que contar en una conversación?

Sí. Y no solo con las canciones. Cuando tengo que decirle algo importante a alguien, primero necesito escribirlo. Desde las palabras reposadas puedo crear realmente un puente hacia la comprensión del otro. Lo bonito de la música es que transmite desde lo sutil y, muchas veces, ni siquiera necesita un idioma para hacer llegar el mensaje. Hay algo que escapa de lo terrenal y, en las nubes, me siento súper a gusto, la verdad.

La naturaleza aparece como un espacio de refugio y de conexión. Cuando necesitas volver a ti misma, ¿dónde encuentras hoy ese lugar seguro?

Nací en Donosti y siempre he tenido el mar como punto de apoyo cuando necesito respirar. Creo que la naturaleza nos devuelve precisamente eso: la posibilidad de respirar y de observar lo insignificante que, muchas veces, resulta aquello que sentimos que nos asfixia.

Escuchando el EP da la impresión de que no busca respuestas cerradas, sino convivir con ciertas preguntas. ¿Hay alguna incertidumbre que hayas aprendido a aceptar en los últimos años?

Ahora mismo estoy muy abierta a la improvisación. A no seguir siempre una estructura, a jugar con el momento y a crear universos pasajeros. Creo que en el siguiente trabajo buscaré algo más definido porque empiezo a sentir esa necesidad. Pero attä ha sido justo lo contrario y está siendo muy divertido llevarlo al directo.

En tus canciones conviven la delicadeza y una cierta oscuridad. ¿Qué has descubierto sobre ti misma en esos momentos menos luminosos que no habrías encontrado de otra manera?

Siempre digo que la gente que más me atrapa es la que también muestra su sombra. Creo que es inevitable sostenerla y mirarla de frente para poder vivir desde una mayor consciencia y dejar que entre una luz más verdadera, menos impostada. Me cuestan los días malos, pero también son los que me llevan a lugares más profundos.

Si pudieras volver a encontrarte con la Sara que empezó a escribir estas canciones, ¿qué le dirías ahora que el EP ya está fuera y pertenece también a quienes lo escuchan?

Le diría que todas las decisiones difíciles que ha tomado para llegar hasta aquí han merecido la pena. Y que estoy orgullosa de haber apostado por un camino propio, aunque no fuera el que parecía estar marcado.

Muchas veces hablamos de la música como una forma de expresión, pero pocas veces como una forma de escucha. ¿Qué te está enseñando la gente que conecta con tus canciones sobre ti misma?

Creo que, en el fondo, somos todos lo mismo. Pertenecemos a este juego que es la vida y poco más sabemos. Hay algo muy bonito en descubrir que lo más íntimo acaba siendo también lo más comprendido. Muchas veces sentimos que estamos viviendo algo único y, sin embargo, la vida tiene una manera muy curiosa de repetirse cíclicamente.



martes, agosto 04, 2026

RADAR SONORO: EL FOLK DE LUCA FOGALE LLEGARÁ A MADRID Y BARCELONA

«Cuanto más tiempo paso involucrado en esta vida, más amplia se vuelve mi visión del mundo. Me obliga a reflexionar sobre mí mismo y a responsabilizarme de quién soy. Eleva el listón de quién quiero ser.»

Luca Fogale llegará a Madrid y Barcelona el próximo mes de septiembre para presentar Challenger, su cuarto trabajo de estudio, editado este año por Nettwerk.

El cantautor canadiense ofrecerá dos conciertos en formato íntimo los días 3 y 4 de septiembre en la Wurlitzer Ballroom y Club Sauvage, una oportunidad perfecta para descubrir de cerca a una de las voces más personales del folk contemporáneo.

Con dos nominaciones a los Premios JUNO, Fogale ha ido consolidando una propuesta marcada por la sensibilidad y la honestidad. En Challenger vuelve a explorar temas como la identidad, el paso del tiempo y la transformación personal a través de canciones sobrias y despojadas de artificios, al estilo del mejor Bon Iver, donde cada detalle está al servicio de la emoción.


jueves, julio 30, 2026

ENTREVISTA A MINIÑO: PASITO A PASITO

MINIÑO es una banda de Castilla y León que ha encontrado una voz propia mezclando indie, post-rock, punk y pop. Con su álbum de debut, LA MITAD, ha logrado conectar con el público y despertar el interés de la crítica gracias a unas canciones honestas y cargadas de emoción. Después de recorrer buena parte del país con más de veinte conciertos y dejar una gran impresión en FÀCYL, el grupo ya trabaja en su próximo disco.

Han pasado unas semanas desde vuestro concierto en FÀCYL. Ahora que habéis tenido tiempo para asimilarlo, ¿sentís que ese día marcó un punto de inflexión para MINIÑO?

Sentimos que aquel día se nos valoró en nuestra ciudad. Sentimos cariño por las piedras contra las que rebotó el sonido y por la gente que cantó y bailó con nosotros. No sabemos si lo llamaríamos un punto de inflexión, pero sí estamos seguros de que será un concierto que recordaremos durante mucho tiempo y siempre con una sonrisa.

Actuasteis en el Patio Chico de Salamanca, un lugar muy especial y, además, jugando en casa. ¿Qué se siente al subir a un escenario así y encontrarse con un público que conoce las canciones y las canta con vosotros?

Nos hemos criado viendo cómo artistas que para nosotros eran desconocidos, o a los que considerábamos referentes, se subían a los escenarios repartidos por la ciudad durante FÀCYL. Algunos de nuestros mejores recuerdos como público están ligados a esas plazas.

Así que puedes imaginar lo que supone descolgar el teléfono y que te pregunten si quieres tocar con la catedral de Salamanca a tus espaldas. Fue una auténtica pasada.

LA MITAD nació de una forma muy artesanal, grabado y autoproducido en una bodega. ¿Imaginabais que iba a conectar tan bien tanto con el público como con la crítica?

Hicimos canciones que nos salían de dentro. No teníamos ni idea de cómo conectarían con la gente, pero sí queríamos que quienes las escucharan pudieran hacerlas suyas.

Creemos que muchas personas han conectado con estos temas porque encuentran en ellos experiencias que también han vivido. Verte reflejado en los sentimientos de otra persona genera esa conexión. Queremos que siga siendo así siempre.

En poco más de un año habéis ofrecido más de veinte conciertos por toda España. Mirando atrás, ¿qué os ha enseñado esta gira sobre vuestra música y sobre vosotros como banda?

Sobre nuestra música, hemos aprendido que estamos orgullosos de lo que hacemos. Venimos del barro y queríamos crear algo que, sin ser pretencioso, pudiéramos llevar a cualquier lugar, ya hubiera cuatro personas o mil delante del escenario.

Sentir que es algo nuestro, que se valoran todas las horas de esfuerzo, que la gente escucha las canciones y que cada vez se suma más gente a esta locura significa muchísimo para nosotros.

Sobre la banda, hemos aprendido que, pase lo que pase, lo importante es que seguimos teniéndonos los unos a los otros y que los cuatro remamos en la misma dirección. Surgen momentos de tensión, como es normal cuando pasas tantas horas fuera de casa o cuando algo no sale como estaba planeado.

Pero, cuando llegamos a casa y nos bajamos de la furgoneta, seguimos siendo lo que llevamos siendo más de media vida: amigos.

En vuestras canciones conviven el indie, el post-rock, el punk e incluso algunos momentos más cercanos al pop. ¿Sentís que ya habéis encontrado vuestra identidad o seguís descubriéndola disco a disco?

Creemos que ya existe una identidad en todo lo que hacemos, pero también seguimos descubriéndonos disco a disco. Intentamos crecer y mejorar con cada cosa que publicamos.

La música que escuchamos también cambia y nos influye, así que todo nace de la convivencia entre nuestra propia identidad, el descubrimiento y las ganas de probar cosas nuevas.

Quienes os han visto en directo suelen destacar la intensidad de vuestros conciertos. ¿Es sobre el escenario donde las canciones cobran todo su sentido o seguís disfrutando igual del trabajo en el estudio?

Sobre el escenario es donde sentimos que conectamos de verdad con nuestra música. Cantas, gritas, saltas, sacudes el cuerpo y te dejas llevar por el momento, el sudor y las luces. También está esa conexión visual entre nosotros y la reacción del público. Todo eso puede ponerte la piel de gallina o emocionarte.

Aun así, probablemente seguiremos siendo quienes más escuchan nuestros propios discos. También disfrutamos de nuestra música en casa, con auriculares o altavoces, sentados en el sofá, porque esa parte de nosotros es tan importante como lo que sucede sobre el escenario.

Habéis adelantado que este verano empezaréis a grabar vuestro próximo álbum. Sin desvelar demasiado, ¿qué os gustaría explorar en esta nueva etapa que no estaba presente en LA MITAD?

Ahora queremos explorar lo cotidiano, las historias que le pueden suceder a cualquier persona: el miedo a equivocarse, el cariño que sentimos al recordar quiénes éramos de pequeños o el intento de aceptar que no somos perfectos.

La vida también consiste en equivocarse y aprender a quererse, aunque a veces seamos un desastre.

Hace apenas un año erais una banda emergente y ahora vuestro nombre aparece cada vez más entre los grupos destacados de la escena alternativa nacional. ¿Cómo vivís ese crecimiento y qué metas os marcáis para los próximos meses?

Seguimos sin prestarle demasiada atención y todavía no terminamos de creérnoslo del todo, jajaja. Nos gusta dejar que las cosas nos sorprendan.

Ahora mismo nuestra principal meta es disfrutar del proceso, de las canciones y de toda la gente que se acerca al proyecto y cree en él. También queremos agradecer y valorar a quienes nos han apoyado desde el principio y continúan acompañándonos en este viaje.

Nuestro sueño sería poder vivir de esto junto a nuestra gente.