MINIÑO
es una banda de Castilla y León que ha encontrado una voz propia mezclando
indie, post-rock, punk y pop. Con su álbum de debut, LA MITAD, ha logrado
conectar con el público y despertar el interés de la crítica gracias a unas
canciones honestas y cargadas de emoción. Después de recorrer buena parte del
país con más de veinte conciertos y dejar una gran impresión en FÀCYL, el grupo
ya trabaja en su próximo disco.
Han pasado unas semanas desde
vuestro concierto en FÀCYL. Ahora que habéis tenido tiempo para asimilarlo,
¿sentís que ese día marcó un punto de inflexión para MINIÑO?
Sentimos que aquel día se nos valoró en nuestra
ciudad. Sentimos cariño por las piedras contra las que rebotó el sonido y por
la gente que cantó y bailó con nosotros. No sabemos si lo llamaríamos un punto
de inflexión, pero sí estamos seguros de que será un concierto que recordaremos
durante mucho tiempo y siempre con una sonrisa.
Actuasteis en el Patio Chico de
Salamanca, un lugar muy especial y, además, jugando en casa. ¿Qué se siente al
subir a un escenario así y encontrarse con un público que conoce las canciones
y las canta con vosotros?
Nos hemos criado viendo cómo artistas que para
nosotros eran desconocidos, o a los que considerábamos referentes, se subían a
los escenarios repartidos por la ciudad durante FÀCYL. Algunos de nuestros
mejores recuerdos como público están ligados a esas plazas.
Así que puedes imaginar lo que supone descolgar el teléfono
y que te pregunten si quieres tocar con la catedral de Salamanca a tus
espaldas. Fue una auténtica pasada.
LA MITAD nació de
una forma muy artesanal, grabado y autoproducido en una bodega. ¿Imaginabais
que iba a conectar tan bien tanto con el público como con la crítica?
Hicimos canciones que nos salían de dentro. No
teníamos ni idea de cómo conectarían con la gente, pero sí queríamos que
quienes las escucharan pudieran hacerlas suyas.
Creemos que muchas personas han conectado con estos
temas porque encuentran en ellos experiencias que también han vivido. Verte
reflejado en los sentimientos de otra persona genera esa conexión. Queremos que
siga siendo así siempre.
En poco más de un año habéis
ofrecido más de veinte conciertos por toda España. Mirando atrás, ¿qué os ha
enseñado esta gira sobre vuestra música y sobre vosotros como banda?
Sobre nuestra música, hemos aprendido que estamos
orgullosos de lo que hacemos. Venimos del barro y queríamos crear algo que, sin
ser pretencioso, pudiéramos llevar a cualquier lugar, ya hubiera cuatro
personas o mil delante del escenario.
Sentir que es algo nuestro, que se valoran todas las
horas de esfuerzo, que la gente escucha las canciones y que cada vez se suma
más gente a esta locura significa muchísimo para nosotros.
Sobre la banda, hemos aprendido que, pase lo que pase,
lo importante es que seguimos teniéndonos los unos a los otros y que los cuatro
remamos en la misma dirección. Surgen momentos de tensión, como es normal
cuando pasas tantas horas fuera de casa o cuando algo no sale como estaba
planeado.
Pero, cuando llegamos a casa y nos bajamos de la
furgoneta, seguimos siendo lo que llevamos siendo más de media vida: amigos.
En vuestras canciones conviven el
indie, el post-rock, el punk e incluso algunos momentos más cercanos al pop.
¿Sentís que ya habéis encontrado vuestra identidad o seguís descubriéndola
disco a disco?
Creemos que ya existe una identidad en todo lo que
hacemos, pero también seguimos descubriéndonos disco a disco. Intentamos crecer
y mejorar con cada cosa que publicamos.
La música que escuchamos también cambia y nos influye,
así que todo nace de la convivencia entre nuestra propia identidad, el
descubrimiento y las ganas de probar cosas nuevas.
Quienes os han visto en directo
suelen destacar la intensidad de vuestros conciertos. ¿Es sobre el escenario
donde las canciones cobran todo su sentido o seguís disfrutando igual del
trabajo en el estudio?
Sobre el escenario es donde sentimos que conectamos de
verdad con nuestra música. Cantas, gritas, saltas, sacudes el cuerpo y te dejas
llevar por el momento, el sudor y las luces. También está esa conexión visual
entre nosotros y la reacción del público. Todo eso puede ponerte la piel de
gallina o emocionarte.
Aun así, probablemente seguiremos siendo quienes más
escuchan nuestros propios discos. También disfrutamos de nuestra música en
casa, con auriculares o altavoces, sentados en el sofá, porque esa parte de
nosotros es tan importante como lo que sucede sobre el escenario.
Habéis adelantado que este verano
empezaréis a grabar vuestro próximo álbum. Sin desvelar demasiado, ¿qué os
gustaría explorar en esta nueva etapa que no estaba presente en LA MITAD?
Ahora queremos explorar lo cotidiano, las historias
que le pueden suceder a cualquier persona: el miedo a equivocarse, el cariño
que sentimos al recordar quiénes éramos de pequeños o el intento de aceptar que
no somos perfectos.
La vida también consiste en equivocarse y aprender a
quererse, aunque a veces seamos un desastre.
Hace apenas un año erais una banda
emergente y ahora vuestro nombre aparece cada vez más entre los grupos
destacados de la escena alternativa nacional. ¿Cómo vivís ese crecimiento y qué
metas os marcáis para los próximos meses?
Seguimos sin prestarle demasiada atención y todavía no
terminamos de creérnoslo del todo, jajaja. Nos gusta dejar que las cosas nos
sorprendan.
Ahora mismo nuestra principal meta es disfrutar del
proceso, de las canciones y de toda la gente que se acerca al proyecto y cree
en él. También queremos agradecer y valorar a quienes nos han apoyado desde el
principio y continúan acompañándonos en este viaje.
Nuestro sueño sería poder vivir de esto junto a nuestra gente.
