Como último punto negativo, traficantes operaban en el exterior de The Haçienda y los clientes consumían agua en vez de alcohol. Todo ello, junto a la persecución por parte de la policía de las raves clandestinas, terminó por hundir el movimiento. La administración liderada con sumo celo por Major consideraba la cultura del ácido perjudicial para la juventud.
La Cool Britannia que bebía del Swinging London de los 60 representado por los The Who, The Rolling Stones, The Kinks, The Beatles y The Small Faces, se convirtió en la moda imperante para resituar Londres como centro de la galaxia musical. Un ejercicio de retroalimentación nacido en Camden cargado de energía positiva, esperanza y electricidad que los jóvenes aceptaron de buena gana. Por otra parte, un nuevo tipo de masculinidad promocionado por Loaded hacía hincapié en la ordinariez, los valores de la clase obrera, la ingestión de cerveza y el fútbol. Los colores de la Union Jack y Paul Weller eran motivo de veneración. Todo fue un producto de mercadotecnia: las bases habían sido cimentadas y marcarían la pauta a seguir por el Britpop durante el próximo lustro.
Aunque The Stone Roses fueron vaticinados como dioses del rock que dominarían el mercado, su lucha legal con Silvertone los dejó fuera de combate. Cuando quisieron resucitar con Second Coming (Geffen, 1994) la atención de la prensa y el público estaba centrada en Oasis y su vuelta fue un rotundo fracaso.
Suede fue un éxito en Inglaterra gracias a canciones como Metal Mickey, Animal Nitrate o So Young pero, al igual que le sucedería a Blur por aquel entonces, no lograron triunfar en Estados Unidos. El tándem formado por Anderson/Butler fue comparado con la asociación Morrissey/Marr hasta que, durante la grabación de su segundo álbum, el guitarrista se vio obligado a abandonar el grupo alegando diferencias creativas. La llegada de Dog Man Star (Nude, 1994) silenció a aquellos que los daban por acabados con un elepé ambicioso, depresivo y asfixiante liderado por We Are The Pigs, The Wild Ones o New Generation. Aunque el disco tuvo aclamación crítica, no despachó tantas unidades como su debut.
Primera generación del movimiento:
Popscene fue el preludio de las irónicas canciones de tradición británica y narrativa social inspiradas en los libros de Martin Amis que impregnarían sus álbumes hasta la mitad de la década. Bajo la tutela de Stephen Street (The Smiths) Modern Life Is Rubish (Food, 1993) con For Tomorrow, Chemical World y Sunday, Sunday como singles, estaba imbuido en un sentimiento patriótico que bebía de The Kinks, XTC, The Jam, Ian Dury y Madness. El disco fue alabado por la crítica y el estrellato no tardaría en hacer mella en Damon Albarn al que el éxito de Suede le resultaba insoportable; mantener una relación con Justine Frischmann, anterior pareja de Brett Anderson, daría material sobre el que escribir a los tabloides sensacionalistas.
Parklife (Food, 1994) gracias al corte bailable Girls & Boys, los llevaría al número uno en el Reino Unido. Considerado un clásico desde su lanzamiento, To The End, Parklife y End Of A Century se desempeñaron de forma positiva a nivel comercial. Aunque la fórmula empezaba a dar señales de cansancio, The Great Escape (Food, 1995) continúa siendo el trabajo más vendido de Blur. Country House, The Universal, Stereotypes y Charmless Man entraron en el Top Ten mientras la “guerra” contra Oasis continuaba su curso.
Los hermanos Gallagher alcanzarían la fama gracias a sus actividades extramusicales: egos exorbitados, insultos contra la prensa, compañeros de profesión y ellos mismos, peleas constantes y cabezonería. Ello aportó una corriente de aire fresco al mainstream, siempre ávido de provocaciones. (What’s The Story) Morning Glory?, aunque obtuvo tibias críticas, pulverizó cualquier predicción al convertirse uno de los elepés más exitosos de todos los tiempos. A Some Might Say (primer número 1 de la banda) seguirían Roll With It y las baladas Wonderwall y Don't Look Back in Anger. De enarbolar la bandera del proletariado, Oasis se habían convertido en multimillonarios insoportables. Más peleas, cocaína, deportivos, relaciones tormentosas, mansiones de lujo y una gira triunfal los transformaría en la formación inglesa más representativa de los noventa; la controversia siempre ayuda a vender discos.
Pulp: Francotiradores del Britpop
Los medios que los habían ignorado hasta entonces, al percibir su error, no tardaron en deshacerse en elogios ante la inventiva de la formación. Un año después, aprovechando la fiebre Britpop, Different Class (Island, 1995) apareció en el momento oportuno. Common People se convirtió en un himno que los catapultó al primer puesto de los charts. Nadie esperaba un éxito tan rotundo por parte de una banda que había permanecido en la periferia de la industria durante tanto tiempo.
El sonido de Pulp, a diferencia de otros grupos de la época, estaba influenciado por la música disco, Roxy Music, el krautrock y David Bowie. Aparte de su tema más conocido, destacan Mis-Shapes, Sorted For E's & Wizz y Disco 2000. Cocker, al descubrir que la gloria no era tan dulce como aparentaba, no tardaría en rebelarse contra su recién adquirido estatus de ídolo multitudinario.

