Gracias a The Pale Emperor (Hell, etc, 2015), Marilyn Manson recibió las mejores críticas de su carrera desde finales de los noventa. Un disco oscuro y pantanoso, con atmósfera blues y trazos de psicodelia, que amplió su paleta sonora alejándolo del estilo industrial que lo caracteriza. Toda una sorpresa para los seguidores que habían perdido la fe en su ídolo desde hacía años.
viernes, octubre 06, 2017
MARILYN MANSON: "HEAVEN UPSIDE DOWN"
Gracias a The Pale Emperor (Hell, etc, 2015), Marilyn Manson recibió las mejores críticas de su carrera desde finales de los noventa. Un disco oscuro y pantanoso, con atmósfera blues y trazos de psicodelia, que amplió su paleta sonora alejándolo del estilo industrial que lo caracteriza. Toda una sorpresa para los seguidores que habían perdido la fe en su ídolo desde hacía años.
miércoles, junio 21, 2017
BLOC PARTY "HYMNS"
Lejos han quedado los tiempos en los que Bloc Party eran considerados los nuevos salvadores del rock, sus álbumes recibían multitud de premios y grandes elogios por parte de la prensa especializada. Al igual que sucedió con Interpol, The Killers, Editors o The Strokes, cada nuevo paso musical de la formación ha sido defenestrada por la crítica y puesta en entredicho hasta por sus propios seguidores. Ello demuestra lo voluble del mercado discográfico cuando una banda triunfa en su debut: las comparaciones con un pasado glorioso siempre lastrarán su carrera independientemente de la calidad de sus nuevos lanzamientos.
¿Es Hymns un mal disco? En absoluto. Simplemente nos encontramos con una banda en estado de transición que ha decidido ignorar las etiquetas y hacer lo que les apetecía sin tener en cuenta las críticas. Un trabajo coherente, arriesgado y contemplativo que, por desgracia, no ha estado a la altura de lo que se esperaba de ellos. Bloc Party necesitan un álbum que los reconcilie con su público, la prensa y los charts para asegurar su propia supervivencia. Veremos que nos depara el futuro.
martes, febrero 02, 2016
SUEDE: "NIGHT THOUGHTS" (WARNER BROS, 2016)
El regreso de Suede con el notable Bloodsports (Warner Bros, 2013) hizo olvidar la época de álbumes blandos, egos desmedidos y luchas internas que ocasionaron la caída de la banda a principios de la década pasada. Night Thoughs es el disco que sus fans llevaban esperando desde hacía años. El grupo ha sintetizado lo mejor de su esencia en un trabajo poético, barroco y dramático lleno de temas pegadizos como los singles “Outsiders”, “Like Kids” y “No Tomorrow”. “I Don't Know How To Reach You” y “What I'm Trying To Tell You” también inciden en su faceta más guitarrera. Respecto a las baladas, destacan la desgarradora “Pale Snow” (capaz de arrebatar la respiración), “Tightrope” y la épica dupla “When You Are Young/ When You Were Young”.
lunes, enero 11, 2016
DAVID BOWIE:«BLACKSTAR» (ISO RECORDS, 2016)
A
mediados de los años ochenta, cuando su carrera discográfica parecía diluirse
entre concesiones comerciales y elepés irregulares, la misma crítica que había
elevado a David Bowie a la categoría de visionario no tardó en darle la
espalda. Álbumes como Let’s Dance, The Buddha of Suburbia, Outside
o Reality fueron injustamente considerados obras menores frente a
las glorias de su pasado, cuando no directamente despreciados.
El panorama cambió en 2013. Tras una década de silencio, rumores persistentes sobre su salud y toda clase de conjeturas, Bowie regresó por sorpresa con The Next Day. El impacto fue inmediato: el álbum alcanzó los primeros puestos en las listas de ventas y fue recibido como un acontecimiento histórico, celebrado por crítica y público como una obra mayor, comparable a Scary Monsters. Aquella recepción pareció devolverle la confianza necesaria para volver a arriesgar.
Liberado de expectativas, Bowie abandonó el rock ortodoxo que había marcado su producción desde finales de los noventa y se adentró en terrenos inexplorados. El lanzamiento del sencillo homónimo «Blackstar», acompañado por un videoclip inquietante y magnético dirigido por Johan Renck, confirmó que, incluso en la última etapa de su vida, seguía decidido a incomodar, desafiar y reinventarse. La canción, además, funcionó como tema principal de la miniserie The Last Panthers, subrayando su carácter cinematográfico.
El universo visual de «Blackstar» remite a una pesadilla de ciencia ficción digna de William S. Burroughs: un astronauta muerto venerado como reliquia, danzas convulsas en espacios en ruinas, figuras crucificadas y un Bowie transformado en profeta ciego que predica una doctrina oscura. Su imagen —traje desgastado, rostro vendado y botones cosidos sobre los ojos— se inscribe sin dificultad entre los grandes hitos de su videografía, al nivel de Ashes to Ashes, Blue Jean, Absolute Beginners, Jump They Say, The Heart’s Filthy Lesson o The Next Day.
Con casi diez minutos de duración, «Blackstar» se erige como una de las composiciones más ambiciosas de su carrera. Onírica, jazzística y mutante, evoca ecos de Scott Walker y sumerge al oyente en un trance hipnótico a base de saxos, cambios de tempo, coros espectrales y una melodía de aroma oriental. La voz de Bowie, contenida y fantasmal, flota sobre los minuciosos arreglos de Tony Visconti, reafirmando una química creativa intacta.
«Lazarus», estrenada previamente en el musical homónimo de Broadway, adopta una estructura más accesible sin renunciar a una atmósfera densa y crepuscular. Su videoclip multiplica las lecturas autobiográficas: Bowie se desdobla entre un enfermo recluido y un escritor enfrentado a su final, rodeado de referencias a su propio imaginario, del Duque Blanco a Loving the Alien.
Temas como «’Tis a Pity She Was a Whore» y «Sue (Or in a Season of Crime)» —reelaborados respecto a sus versiones de Nothing Has Changed— se integran de forma orgánica en el conjunto gracias a nuevos arreglos de metales, cuerdas y texturas electrónicas. El saxofón de Donny McCaslin se convierte en el eje sonoro del álbum, desplazando a las guitarras y otorgándole un carácter marcadamente jazzístico. «Girl Loves Me», cantada parcialmente en nadsat; la melancólica «Dollar Days» y «I Can’t Give Everything Away», con su estribillo insistente y emotivo, completan un tramo final de extraordinaria coherencia y belleza.
Siguiendo la senda del infravalorado Outside, Bowie firma aquí una obra oscura, barroca y profundamente personal. A diferencia de Earthling, Blackstar no responde a modas ni dialoga con tendencias externas: es un trabajo vanguardista que nace desde el interior, ajeno a cualquier cálculo comercial. La crítica, esta vez, se rindió sin reservas.
Epílogo
La mañana del 11 de enero de 2016 se confirmó la noticia de su fallecimiento tras dieciocho meses de lucha contra el cáncer. Como Freddie Mercury, Bowie grabó hasta el final, impulsado por una fidelidad absoluta a su arte. Blackstar no es solo el punto final de una carrera irrepetible, sino un acto consciente de despedida: un último gesto creativo que transforma la muerte en significado y el silencio en legado.
Un regalo final, lúcido y conmovedor, para quienes lo acompañaron hasta el último compás.






