En
enero de 1972, gracias al éxito de Madman Across the Water (1971), Elton
John pudo permitirse grabar su nuevo disco en Francia. El lugar elegido fue el
estudio Château d’Héroullive, una lujosa mansión del siglo XVIII propiedad del
compositor Michael Magne, que contaba con los Strawberry Studios, piscina,
jardines, diez habitaciones y una pista de tenis. El complejo había alcanzado
la fama gracias a Grateful Dead: estos lo utilizaron para los ensayos de un
concierto en el que terminaron obsequiando a los parroquianos de la zona con
LSD en las bebidas.
Por
primera vez en su carrera, Elton contaba con una banda estable, no con músicos
de sesión: Dee Murray (bajo), Nigel Olsson (batería), el recién llegado Davey
Johnston (guitarra) y el letrista Bernie Taupin. Las giras como cabeza de
cartel por Estados Unidos, Inglaterra, Japón, Nueva Zelanda y Australia habían
fogueado al grupo. El nivel de compenetración y creatividad era alto. El primer
día, antes de que sus compañeros tomaran el desayuno, el de Pinner había compuesto
Mona Lisas and Mad Hatters, Amy y Rocket Man. Increíble,
pero cierto.
Elton
no era un virtuoso de la guitarra como Jimi Hendrix, un sex symbol como
Jim Morrison, un poeta como Bob Dylan o una bestia escénica como Iggy Pop.
Lentamente, fue creando al personaje por el que sería conocido: un pianista con
sombreros escandalosos, abrigos de piel brillantes, plataformas de veinte
centímetros, purpurina, lentejuelas, plumas de marabú e innumerables gafas de
diseños imposibles. Solo Liberace lo superaba en cuestión de exceso y glamur.
A
diferencia de álbumes anteriores en los que predominaba la introspección, el
grupo decidió apostar por una obra que fuera asequible a todos los públicos,
siempre sin perder un ápice de calidad. Honky Château (DJM, 1972) contaba
con rock, funk, soul, baladas, glam, blues y
country. Un elepé rico y variado, con melodías memorables y arreglos
exquisitos. Diez canciones que destacan por su calidad sonora, diferentes
estilos tocados con elegancia y convicción. Gus Dudgeon repitió como productor
y Ken Scott fue contratado como ingeniero de sonido; ambos habían trabajado con
David Bowie previamente. En dos semanas habían terminado el disco, tal como se
grababa en los setenta. El reloj corría a velocidad de vértigo; no había tiempo
que perder en los estudios.
El álbum empieza con Honky Cat: piano boogie-woogie, banjo y arreglos de metales —trombón, trompetas y saxo— cortesía de Dudgeon. Una pieza festiva, funk estilo Nueva Orleans, en la que se nota la influencia de Dr. John. Fue lanzada como sencillo. Desde entonces, jamás ha faltado en directo.
Mellow
y Mona Lisas and Mad Hatters cumplen su papel de baladas. En la primera
destaca su solo de órgano y el violín de Jean-Luc Ponty (Frank Zappa), mientras
que, en la segunda, su intimismo y la mandolina de Johnstone. Esta marcaría el
camino de Candle in the Wind al año siguiente.
I
Think I’m Going to Kill Myself, fresca y chispeante,
alterna entre el humor, el music hall y el jazz. Amy remite
a The Rolling Stones. Elton se encuentra pletórico al piano, Ry Cooper se
encarga de las congas y el violín de Ponty vuelve a contar con un papel
destacado.
Susie
(Dramas) y Hercules son puro glam rock —estilo musical que
empezaba a despuntar en las listas británicas gracias a T-Rex, Roxy Music o
Bowie—, pasado por el filtro de los años cincuenta. Los coros de Hercules
recuerdan a los Beach Boys. Se planeó publicarla como tercer single,
aunque nunca llegó a salir a la venta.
En
Salvation encontramos una exuberante interpretación con influencia góspel.
El country de Tumbleweed Connection (1970) regresa en Slave,
tema que critica la esclavitud. Es el único corte en el que no aparece el
piano. Atmósfera tranquila, reposada, con una guitarra llorosa que acapara todo
el protagonismo.
Y,
por último, inspirada por un cuento de Ray Bradbury, Rocket Man (I Think
It’s Going to Be a Long, Long Time) es la joya de la corona. Piano
melancólico, guitarra slide, David Hentschel en el sintetizador ARP,
coros de Murray, Olsson y Johnstone… Al igual que Space Oddity, Rocket
Man trata sobre la soledad del espacio, la tristeza de perder a los seres
queridos, el astronauta varado en el cosmos infinito sin posibilidad de
regresar a La Tierra.
Lanzada
como sencillo principal de Honky Château, alcanzó el Top Ten a
ambos lados del Atlántico. Rocket Man es un clásico imperecedero que ha
sido versionado por Kate Bush, Heaven 17, Little Big Town, William Shatner,
David Fonseca y My Morning Jacket en un cover desnudo, en carne viva,
que llega a conmover tanto como la original. El propio Elton la exhumaría junto
a Dua Lipa en el mashup Cold Heart (Pnau Remix) (2021) que
triunfó a nivel mundial, proporcionándole su mayor éxito en los charts desde
finales de los noventa. No hay que olvidar que el biopic sobre el propio
Elton se llama Rocket Man. Cuando una obra maestra es una obra maestra…
El
disco triunfó en las listas junto a The Rise and Fall of Ziggy Stardust and
the Spiders from Mars de Bowie, Harvest de Neil Young, Transformer
de Lou Reed, Made in Japan de Deep Purple y Roxy Music de Roxy
Music, llegando a desbancar a Exile on Main Street de los Stones. Honky
Château catapultó al pianista al estrellato, fue el primer número 1 de los
siete consecutivos que alcanzaría en el mercado estadounidense, récord que
continúa imbatible en la actualidad.
Elton había efectuado el primer paso hacia la cima. El alcohol, las drogas, las compras desmesuradas, las relaciones sentimentales desastrosas, los intentos de suicidio, los desórdenes alimenticios, la locura del estrellato… Todo ello era un nubarrón en el horizonte que nadie podía prever. Su larga carrera en pos de la supervivencia acababa de empezar.
