«He dejado atrás mis noches de fiestas salvajes. No es porque esté enfermo, sino por la edad. Ya no soy un chaval. Prefiero pasar el tiempo en mi casa. Forma parte del proceso de hacerse mayor».
Freddie Mercury
A mediados de 1987 las revelaciones de Paul Prenter —antiguo asistente personal, amante y mánager de Freddie Mercury— a The Sun y News of the World sobre su homosexualidad, adicción a la cocaína, orgías, relación con Jim Hutton, peleas con camellos, ligues muertos por el SIDA y demás, abrieron la caja de los truenos. Rock Hudson, Liberace, Michel Foucault y Gia Garangi habían fallecido por culpa del VIH. No existían medios para frenar la enfermedad, se marginaba a los infectados y el público temía contagiarse por el mortal virus. A partir de aquel momento la prensa amarillista acosaría al cantante, haciendo de sus últimos años un infierno. La tranquila vida domestica en Garden Lodge a la que Freddie aspiraba, con su pareja e infinidad de gatos, nunca pudo cumplirse.
«Aquello destrozó la capacidad de Freddie para confiar en los demás, salvo en unos pocos escogidos» declaró Hutton. «A partir de entonces no hizo una sola amistad nueva». Posteriormente, Prenter pediría disculpas a Mercury, sin embargo, este no quiso atender sus llamadas. Jamás le perdonó aquel ataque a su privacidad. Prenter moriría de SIDA en 1991, tres meses antes que Freddie.
La enfermedad de Mercury se mantuvo en riguroso secreto. Todo su entorno —miembros de la banda, el manager Jim Miami Beach, publicistas, amigos íntimos y personal— lo negó hasta el último minuto. Había poderosos motivos, tanto éticos como comerciales, para guardar silencio. Queen se encontraba en negociaciones para rescindir su contrato con Capitol y firmar con Hollywood Records en América, aparte de reeditar su discografía en CD. Aunque el grupo triunfaba en todo el mundo, llevaba sin alcanzar el Top 20 de Estados Unidos desde 1982. Necesitaban un cambio que volviera a impulsar su carrera en aquel mercado. Pese a los rumores sobre el declive del cantante, Peter Palerno consiguió un contrato de diez millones de dólares para la formación. Nadie pensaba que lo lograría.
Mercury mantuvo un perfil bajo sin molestarse en conceder entrevistas. A nivel artístico, continuó trabajando mientras sus fuerzas menguaban. Amaba su arte. ¿Qué otra cosa podía hacer? Grabó un segundo y último disco en solitario, Barcelona (Polydor, 1988) con la soprano Monserrat Caballé. Gracias a ello cumplió uno de sus sueños más preciados. También colaboró con Roger Taylor en las voces de Heaven for Everyone para el álbum Shove It con The Cross. Por motivos contractuales, Freddie no apareció acreditado como cantante. Heaven for Everyone sería rescatada para el póstumo Made in Heaven (Parlophone, 1995). El single Barcelona llegaría al Top Ten en Inglaterra y fue elegido como himno de los Juegos Olímpicos de 1992. Mercury y Caballé cantaron en playback en el festival de La Nit (Barcelona) en octubre. Una superestrella del rock y una diva operística… No era algo común en el mundo del espectáculo. El show fue un éxito.
Durante todo este proceso, Queen avanzaba lentamente en su nuevo elepé en los estudios Olympic, Townhouse y Mountain (Suiza) con David Richards (Iggy Pop, David Bowie) como productor. En palabras de Taylor: «Freddie sabía que su tiempo era limitado, y quería realmente trabajar y seguir adelante. Desde luego, nosotros estábamos de acuerdo y lo apoyamos a tope… pero The Miracle fue una tarea muy dura, un álbum que nos llevó mucho tiempo hacer».
La grabación duró un año, el mayor periodo de tiempo de la historia de la banda. Mercury deseaba dejar la mayor cantidad posible de material para la posteridad. Aquel sería el adiós, su legado al mundo. Con la perspectiva que ofrece el paso del tiempo, resulta increíble su implicación, fuerza de voluntad y dotes como cantante. Necesitaban un milagro —los fármacos antirretrovirales que hubieran podido salvarle la vida— que tristemente nunca tuvo lugar.
The Miracle fue un álbum cohesivo, apenas hubo peleas entre sus componentes en el estudio. Por primera vez compartieron los créditos como compositores. La portada define a los Queen de aquella época: hermandad, fuerza y coraje. Sorprende que sobrara material de las sesiones. La banda siempre se caracterizó por grabar lo justo y necesario. Evidentemente, no hubo tour para promocionarlo.
The Miracle (Polydor, 1989) arranca con Party, corte enérgico que trata sobre las impresionantes bacanales que Queen ofrecían para cerrar las giras; los enanos con bandejas de cocaína en la cabeza son excluidos de la letra, por supuesto. De inmediato, en la irónica Kashoggi Ship pasamos al yate Nabila del multimillonario traficante de armas Adnan Kashoggi. Hacer historia conlleva pagar un precio.
I Want It All es puro hard rock, un clásico a la altura de sus temas más célebres, con juego de voces memorable y solo de guitarra de Brian May para enmarcar. En Scandal se vengan de los tabloides que se habían cebado en la relación de May con la actriz Anita Dobson, y las conjeturas sobre el estado de salud de Mercury. Was It All Worth It —uno de los himnos olvidados de la banda que sirve como colofón del elepé— retrotrae al sonido heavy con trazos progresivos, cuerdas incluidas, de Queen ll (EMI, 1974). Merece la pena visionar el videoclip grabado para la ocasión que resume la trayectoria de Queen hasta 1989.
The Miracle es una pieza antibelicista con magnifico estribillo y pulido entramado musical. El vídeo protagonizado por chavales es uno de los más entrañables de la formación. En Invisible Man destaca el bajo de John Deacon y los sintetizadores ochenteros. Como curiosidad, Freddie menciona el nombre de los miembros de la banda durante el transcurso del tema. La popera Breathru cuenta con un ritmo irresistible y videoclip —actúan en un tren— memorable. La entrada, con sus coros y piano, vuelve a recordar a los inicios de Queen.
Rain Must Fall y My Baby Does Me son los puntos flacos del disco. Agradables y fáciles de escuchar, no obstante, se encuentran lejos de la calidad del resto de las composiciones. La mejor prueba es que ninguna fue sencillo. La dupla Mercury/Deacon no funcionó como otras veces.
The Miracle es uno de los mejores elepés de Queen de los años ochenta. Pletórico, positivo y rockero, fue número 1 en Inglaterra y varios países de Europa, y disco de oro en EE.UU. Publicaron cinco singles para promocionarlo. Absoluta profesionalidad por parte de un grupo consciente de que tenía las horas contadas. Lástima que fallen los cortes mencionados; había material de sobra para cubrir el expediente. Pocos meses después de su lanzamiento, regresarían al estudio para grabar el canto del cisne de Mercury, el excelso Innuendo (Parlophone, 1991).
Material de The Miracle Collector's Edition
Queen grabó bastantes canciones para el álbum. Empecemos por las caras B: Hang in on There (Mercury), el instrumental Chinese Torture, Stealin' (Mercury), Hijack My Heart (Taylor) y My Life Has Been Saved (Deacon), que también formaría parte de Made in Heaven.
Los cortes inéditos: You Know You Belong to Me, una sencilla balada acústica de May que remite a Love of My Life. Guess We're All Falling Out (Demo) con Freddie al piano. When Loves Breaks (Demo), primera versión de Breakthrucuyo inicio evoca a Take My Breath Away. Dog With a Bone con Taylor como solista. En Water (Demo) destacan los juegos vocales entre May y Mercury. Y, para finalizar, Face It Alone, tema estrella lanzado como sencillo para promocionar el box set. Respecto al mismo, pone los pelos de punta redescubrir la magia de Mercury. Aun así, no es una obra maestra. Correcto sin más.
El resto son versiones primerizas, tomas alternativas y remixes de las canciones de The Miracle. Stone Cold Crazy y My Melancholy Blues en directo sobran; tienen poco que ver con el material previo. Miracu-mentals es una versión alternativa del elepé, solo con los coros de la banda, sin la voz de Mercury. El último álbum es el corte original de 1989 en vinilo que incluye Too Much Love Will Kill You de Freddie en solitario.
Respecto al material visual: videoclips, entrevistas, documentales sobre la realización del disco. Un libro de tapa dura de 72 páginas, fotos individuales de la banda, 2 pósters y 2 postales. Ambrosía pura.
The Miracle Collector's Edition es una maravilla. Un trabajo cuidado y completista sobre la etapa final de Queen. Hecho con cariño y respeto por y para sus seguidores.
