lunes, noviembre 14, 2022

"DIRTY DANCING" SOUNDTRACK (RCA RECORDS, 1987)

La película 

 

Verano de 1963. Francis Baby Houseman se dispone a pasar las vacaciones con sus padres, el doctor Jack y Marjorie Houseman, y su hermana mayor, Lisa, en un elegante complejo residencial en Catskills, Nueva York. 

 

La película aúna baile, romance y drama. Una historia escrita y dirigida al público femenino, en el que caló hondamente. La lucha de clases es una constante a lo largo de la historia. La diferencia entre los niños pijos de la Ivy League, futuros miembros de Yale —estudiantes jóvenes y sus respectivas familias adineradas que residen en el complejo turístico, aburridos y sin alicientes— y los obreros que trabajan en las instalaciones —camareros, chóferes, ballets, etcétera— que disfrutan de la vida con una intensidad digna de elogio. 

 

Baby, generosa e idealista, pide dinero a su padre con la intención de costear el aborto de Penny, la mejor amiga y pareja de baile de uno de los instructores de danza, Johnny Castle. Debido a ello, para que no pierdan una actuación importante de la que dependen a nivel económico, Baby se ofrece como acompañante para reemplazar a Penny. Entre ambos personajes se desarrolla una relación que va más allá de lo profesional. Primero surge la atracción física, después el respeto y la admiración mutua, y por último los sentimientos. El eterno verano de la juventud, en el que se conoce al primer amor inolvidable que te marca para siempre. Simple, pero efectivo. 

 

Aunque Jennifer Grey y Patrick Swayze habían trabajado juntos en Red Dawn (1984), se llevaban fatal. No obstante, basta con echar una mirada a la prueba de pantalla que realizaron durante el casting: la química sexual es explosiva. Del amor al odio solo hay un paso… Debido a las fricciones existentes entre ambos, el director Emile Ardolino (Sister Act) los obligó a revisionarla para que recordaran la buena impresión que causaron en un primer momento. Funcionó. 


Dirty Dancing cuenta con secuencias para el recuerdo: la entrada de Castle a lo Tony Manero en la fiesta de la cabaña, la escena del lago —la película se rodó en otoño. El agua estaba helada. Los actores lo pasaron canutas—, las prácticas de equilibrio sobre el tronco del árbol, Baby riéndose en los ensayos cuando Johnny le acaricia el brazo —Momento  real. Swayze se encontraba molesto por la falta de profesionalidad de Grey— y, sobre todo, el mítico salto final, parodiado cariñosamente por Ryan Gosling y Emma Stone en Crazy, Stupid, Love (2011). 

 

A pesar de un presupuesto ajustado de cinco millones de dólares, el film es lujoso en pantalla. Fue un rodaje rápido y sin incidentes: en cuarenta y tres días había finalizado, cumpliendo el plazo previsto. Durante la post-producción, los ejecutivos de Vestron auguraron que la película sería un fracaso de taquilla. A nadie le gustó el montaje, querían eliminar la trama del aborto para no espantar a la audiencia. Hablamos de 1987. Si en la actualidad continúa considerándose un tema espinoso, no imaginemos en la época, más aún en una película de consumo juvenil. De hecho, el productor Aaron Russo llegó a declarar a uno de sus empleados después del visionar el pase previo: «Queme el negativo y cobre el seguro». Todos se equivocaron. 

 

Dirty Dancing arrasó en taquilla recaudando 214 millones de dólares. La mezcla de amor, amistad, superación, clasismo e integridad fue apreciada tanto por el público como por la crítica. Los protagonistas crecen durante la historia, luchan por superar los problemas que se interponen en su camino y terminan triunfando ante las adversidades. Una frase célebre: «No permitiré que nadie te arrincone». Los roles están bien definidos: Baby es tierna, maternal y segura de sí misma, mientras Johnny resulta protector, sensible y varonil. En los ochenta las cosas se hacían con clase, buen gusto y honestidad, no como ahora, que todo resulta tan forzado, sufragista, inclusivo y políticamente correcto en la mayoría de las ocasiones, que elimina cualquier credibilidad a favor del esperpento. Aparte de su éxito en las salas de cine, la película despachó más de diez millones de copias en el mercado de vídeo. Del soundtrack hablaremos en unos momentos. Junto a Grease, Foodlose, Pretty Woman, Ghost, Nothing Hill o Sex in the City, continúa siendo una apuesta segura para las plataformas televisivas. La magia de los ochenta… Lástima que se haya perdido. 

 

La banda sonora de Dirty Dancing  

 

Jimmy Lenner (John Lennon, Bay City Rollers) fue el elegido para seleccionar las canciones de la banda sonora. Esta cuenta con clásicos infalibles como Be My Baby de The Ronnetes, Do You Love Me de The Contours, Big Girls Don't Cryde Frankie Valli and the Four Seasons, Love Man y These Arms of Mine de Otis Reding, Hey! Baby! de Bruce Channel, Will You Love Me Tomorrow de The Shirelles, Some Kind of Wonderful de The Drifters o Cry to Me de Solomon Burke. 

 

Resulta incongruente que siendo una película ambientada en los sesenta, tengan cabida temas de los ochenta como You Don't Own Me de The Blow Monkeys, Hungry Eyes de Eric Carmen, Yes de Merry Clayton, She's Like the Wind compuesta y cantada por Patrick Swayze y la joya de la corona, el dueto (I've Had) The Time of My Life de Bill Medley y Jennifer Warnes —que ganó el Oscar, un Globo de oro y un Grammy—, imprescindible en cualquier pinchada o recopilatorio ochentero que se precie, y la canción principal por méritos propios. 

 

La BSO de Dirty Dancing (RCA Records, 1987) fue número 1 en el Billboard durante cuatro meses y despachó la friolera de 32 millones de copias. El impecable soundtrack forma parte del éxito de la película. Es imposible separar la música de las imágenes; ambas están unidas de forma indisoluble. 


El eterno verano de la juventud 

 

Dirty Dancing es uno de los films más exitosos y queridos de los ochenta. Alcanzó el estatus de culto prácticamente el mismo año de su lanzamiento, por consiguiente, se han realizado obras de teatro, musicales, reality shows, videojuegos, una serie de televisión fallida, una precuela —Dirty Dancing: Havana Nights (2004) con cameo de Swayze incluido— y un prescindible remake televisivo Dirty Dancing (2017). 


Pese a las mejores intenciones, ninguno de los productos del celuloide ha logrado estar a la altura del original. Se ha anunciado una secuela con Jennifer Grey como protagonista y Jonathan Levine (Nine Perfect Strangers) en la silla del director para el 2024. Causa inquietud el estropicio que puede perpetrarse. Sería mucho más sencillo dejar las cosas como están, pero en una era en la que la nostalgia vende y la creatividad brilla por su ausencia, es inevitable que los estudios vuelvan a intentar exprimir a la gallina de los huevos de oro.