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jueves, abril 30, 2026

POEMA: «SUEÑOS DE VERDE», PUBLICADO EN REVISTA HOJAS SUELTAS

La duda se agitaba en su interior,

haciéndole sentirse mal consigo mismo

al hacer tanto daño sin sentir nada,

sabiendo la necesidad de ser cruel.

 

Pero en aquellos ojos grandes y tristes

brotaron lágrimas tan humanas

como las de cualquier persona,

deslizándose hasta sus labios.

 

Y en la soledad de su oscuro apartamento,

desordenado y velado por la depresión,

aquellas lágrimas fueron el lienzo en blanco

donde dictar su última sentencia.




miércoles, abril 01, 2026

POEMA: «ANTES DEL ANOCHECER», PUBLICADO EN REVISTA HOJAS SUELTAS

Los árboles crecen en torno al camino,

lleno de hojas secas y marchitas,

ocultando el cielo que arde arriba,

donde caen suaves rayos de sol.

 

El viento mece las ramas desnudas

como las caricias de un amante silencioso,

mientras las flores languidecen

y los animales han desaparecido.

 

Los troncos torcidos

parecen arrancados de un sueño,

tendiendo sombras sobre el suelo

antes del anochecer.


martes, marzo 10, 2026

POEMA: «JINETES EN LA TORMENTA», PUBLICADO EN REVISTA HOJAS SUELTAS

Nada será lo mismo

cuando sople la brisa,

llevándose el recuerdo

de los viejos tiempos.

 

Todo lo que deseo es cambiar,

como lo he intentado

mil veces antes.

 

La sonrisa del despertar

apaga los reflejos plateados

del mar que discurre

como una derrota inconmensurable.

 

Todo lo que deseo es cambiar,

como lo he intentado

mil veces antes.

 

Sufro en mi agonía,

pero no me arrepiento de nada:

jinetes en la tormenta

velan por mis sueños de verde.



jueves, febrero 19, 2026

POEMA: «VOCES DEL RECUERDO», PUBLICADO EN REVISTA HOJAS SUELTAS

Voces del recuerdo

son murmullos de ríos

que discurren serenos

por tiernas riberas

en torno a mi cuerpo.


Voces del recuerdo

emiten sonidos apagados

que nunca coincidirán

de la misma manera

en el mismo espacio.

 

Voces del recuerdo

relatan la magia de los ecos

con palabras sencillas,

cargadas de enigmas

que me hacen feliz.

 

Voces del recuerdo

acogen mi alma en su seno

mientras experimento los sueños

de cada personaje que creo

y que forman parte de mí.




viernes, octubre 31, 2025

HUNTER S. THOMPSON: «EL DIARIO DEL RON» (EDITORIAL ANAGRAMA, 2002)

Por mucho que deseara con vehemencia todas aquellas cosas para las cuales se necesita dinero, había una especie de corriente diabólica que me empujaba en otra dirección…, hacia la anarquía y la pobreza y la locura. Hacia ese delirio enloquecedor que sostiene que un hombre puede llevar una vida decente sin alquilarse a sí mismo como un mercenario.

Hunter S. Thompson

 

Puerto Rico, finales de los años cincuenta. Paul Kemp (álter ego de Hunter S. Thompson) abandona Nueva York con destino a San Juan para trabajar en un periodicucho en estado de quiebra. Recién cumplidos los treinta, el protagonista es un experimentado buscavidas, tan arruinado como idealista, con un pie en el abismo, siempre al borde de la fina línea que separa la genialidad de la autodestrucción.

La novela transcurre en una interminable bacanal de borracheras, zozobra, sexo, fiestas, peleas y disputas con la policía. Rodeado por una galería de personajes —perdedores, macarras, gacetilleros de tres al cuarto, radicales obsesionados con reventar el sistema y alcohólicos empedernidos— que sueñan con escapar del punto muerto en el que se encuentran sus existencias, pero son demasiado apáticos para tomar alguna decisión al respecto, Kemp intenta mantener sus principios y no dejarse comprar por los poderosos.

La plantilla del Daily News no tiene desperdicio: fotógrafos, correctores, jefes de sección, reporteros y corresponsales que esperan encontrar la gran oportunidad que los eleve del mísero estado profesional en el que se hallan hasta los grandes ámbitos del mundo periodístico. Mientras tanto, el diario está en la cuerda floja, acosado por una serie de antiguos empleados que se manifiestan frente a sus puertas por falta de cobro. El director, consciente de que su propia plantilla lo desprecia y de que todos sus esfuerzos están condenados al fracaso, hace lo imposible por mantener su negocio a flote. Huelga decir que ninguno de sus empleados moverá un dedo por auxiliarlo: la gente no desea ensuciarse las manos cuando el naufragio es inevitable.

Nos encontramos con ambiciosos inversores, arquitectos, asesores y magnates —hombres de trajes de marca que viven en chalets de lujo, conducen deportivos, pescan en yates y toman cócteles de gambas con ginebra helada antes del almuerzo— que ansían enriquecerse gracias a la construcción de grandes cadenas hoteleras, aun a costa de destruir el entorno paradisíaco de la isla. Bañado por un sol perpetuo, el olor salado del océano y el calor asfixiante propio del verano caribeño, Kemp deambula de un lugar a otro en una nebulosa alcohólica perpetua: peleas de gallos, hastío existencial y terribles resacas que bordean la paranoia. ¿Cómo no sentirse tentado a trabajar para estos individuos depravados a cambio de un puñado de efectivo que le permita tener un descapotable, alquilar un apartamento con sábanas limpias, un ventilador, la nevera llena y abundante alcohol?

Cabe destacar la frustrada relación con una mujer errónea, tan al límite como el resto de los personajes de la obra. En ella se encarna el binomio salvación/perdición: un personaje femenino que, con unas cuantas copas encima, no duda en bailar desnuda entre musculosos puertorriqueños para acabar la noche en una orgía desenfrenada. Aunque sus actos la conduzcan a la ruina, utiliza sus poderes de seducción para salir de cualquier atolladero y no tiene escrúpulos en abandonar a quienes la sostienen cuando encuentra una alternativa más ventajosa para sus intereses.

El diario del ron (The Rum Diary, Simon & Schuster, 1998) tardó casi cuarenta años en ver la luz. Johnny Depp, gran amigo de Thompson, encontró el manuscrito mientras revisaba sus papeles y lo convenció para publicarlo con un mínimo de correcciones. Más tarde, el actor produciría y protagonizaría una película basada en la novela, estrenada pocos años después del suicidio del padre del periodismo gonzo.

Como obra escrita durante su juventud, revela el enorme talento que el autor demostraría sobradamente a lo largo de su carrera. Thompson, a diferencia de muchos escritores contemporáneos, nunca escribió para un público mayoritario, sino para una selecta minoría capaz de valorar su estilo crudo, anárquico y visceral. Todo un logro en un mundo laminado por las apariencias, la uniformidad de pensamiento, los clichés literarios y la necesidad de imitar el estilo de los pusilánimes para ser aceptado. Quizá por ello el libro fue desestimado por las editoriales de la época. Por suerte, el tiempo le ha otorgado la oportunidad que merecía.