Los árboles crecen en
torno al camino,
lleno de hojas secas y
marchitas,
ocultando el cielo que
arde arriba,
donde caen suaves rayos
de sol.
El viento mece las ramas
desnudas
como las caricias de un
amante silencioso,
mientras las flores
languidecen
y los animales han
desaparecido.
Los troncos torcidos
parecen arrancados de un
sueño,
tendiendo sombras sobre
el suelo
antes del anochecer.
