Para
su nuevo disco, Minutes from Heaven (We Were Never Being Boring, 2026),
Celestial Bums ahondan en una fórmula que bebe del dreampop y el shoegaze de
grupos míticos como Slowdive, Ride o Cocteau Twins, siempre desde una identidad
propia bien definida.
Minutes from Heaven resulta una bocanada de aire fresco en la
escena indie patria, gracias a sus atmósferas etéreas, letras introspectivas y
ensoñadores desarrollos instrumentales. Suele ocurrir que, en el circuito
independiente, lejos de los grandes sellos, surjan joyas discográficas que —por
fortuna— rebosan autenticidad y escapan a los dictados del mainstream.
Un
álbum breve y conciso —ocho cortes— en el que todo encaja con la precisión de
un metrónomo. Entre lo más destacado: la apertura cósmica «I Didn't Know», la
emocional «The Letters», la accesible «A Dream (Guide Me from the Stars)»,
«Walking on Ice» —mi favorita del lote—, un hipnótico desbarre psicodélico de
ocho minutos y medio con guitarras capaces de conducirte a otra dimensión, y la
épica ensoñadora de «Lifeblood» como cierre.
En
cuanto a las letras, la paternidad del cantante Japhy Ryder aporta un nuevo
grado de madurez: transformación personal, exploración del mundo interior y
reconciliación con el pasado para poder avanzar. Vida, muerte y renacimiento;
calma y catarsis. Temas universales y profundos que abordan el crecimiento
espiritual, dejando un resquicio de esperanza bajo océanos de melancolía.
Entre
luces y sombras, muros de sonido y rupturas envolventes, Celestial Bums firman
su mejor elepé hasta la fecha: un pequeño clásico que bien podría haber
brillado en las listas británicas de principios de los noventa.
