Precedido
por el EP Worth The Wait y el villancico «Snails Christmas (I Want a New
Shell)», Samuel T. Herring (cantante) y William Cashion (bajista) de Future
Islands decidieron lanzar el primer largo de su proyecto paralelo, con el que
llevaban trabajando casi una década: The Snails.
El
disco, corto y efectivo, destacó por su extravagante fusión de rock, reggae,
jazz, ska y punk. Herring se erigió como la gran estrella del trabajo gracias a
su inconfundible forma de cantar que, al igual que Morrissey, era capaz de
elevar cualquier tema a una categoría superior. El bajo de Cashion tampoco se
quedó atrás y brilló en la mayoría de las canciones con su estilo optimista y preciso.
Songs
for the Shoebox (4AD, 2016) recordó a los primeros
lanzamientos de Future Islands, donde la experimentación caminaba de la mano de
lo festivo, aportando una agradable sensación de ligereza. Temas como «Tight
Side of Life» —toda una declaración de intenciones para abrir el álbum—, las
potentes «Streets Walkin’» y «Flames», la cálida «Parachutes» (que podría haber
funcionado perfectamente como sencillo), «Tea Leaves», con un sintetizador de
aire infantil y un bajo que acompasaba los fraseos del vocalista con precisión
casi de metrónomo, y «Snails Christmas (I Want a New Shell)», rematada con un
saxo final, condensaron un disco lúdico que solo pretendía hacer pasar un buen
rato.
La
banda programó una serie de conciertos por la costa Este de Estados Unidos para
presentar el álbum, demostrando que The Snails era mucho más que un simple
pasatiempo. Los escépticos pudieron respirar tranquilos: Songs for the
Shoebox fue un trabajo altamente disfrutable que no defraudó a los
seguidores de Future Islands.
