La
colaboración entre Instituto Mexicano del Sonido, liderado por Camilo Lara, y
Meridian Brothers, el proyecto de Eblis Álvarez, da como resultado Ruido Tovar,
un disco inspirado en la música tropical mexicana de los años 70 y 80, pero con
un enfoque más moderno y experimental. Entre sintetizadores, cumbia y un toque
de humor, el álbum mezcla ambos estilos y crea un sonido nuevo.
Ruido Tovar
llevaba tiempo gestándose. ¿Cómo fue ese primer encuentro creativo entre Camilo
Lara y Eblis Álvarez, y en qué momento sintieron que tenía sentido hacer un
disco juntos?
Camilo: Creo que nunca
pensamos que tuviera sentido hacer una colaboración. ¿Qué tiene sentido hoy en
día? En un mundo tan loco, lo único que tiene sentido es que MC Escher tenía
razón. Teníamos una amistad de años, admiración mutua, que nos llevó a,
lentamente, sin ninguna prisa, gestionar una colaboración. Yo soy un colaborador
serial. Me gusta hacerlo rápido y sin pensarlo. Eblis no. Él prefirió un disco
a una canción. Y míranos ahora, un año después, con Ruido Tovar bajo el brazo.
Eblis: Yo tenía un
interés previo por la movida tropical-modernista de México. Por otro lado,
teníamos una amistad con Camilo desde hacía ya un tiempo y, en mis idas y
venidas por México, y ese creciente interés por desarrollar un proyecto basado
en estos estilos, en un encuentro con Camilo le propuse que intentáramos hacer
un trabajo juntos.
El
álbum bebe mucho de la música tropical mexicana de los 70 y 80. ¿Qué cosas de esa época les
interesaba recuperar y cuáles quisieron transformar o llevar a otro lugar?
C: Los sintetizadores, el
cambio de medios. En los 70 la gente dejó los combos grandes para hacer bandas
más pequeñas con sintetizadores. Nos emocionaba la idea de hacer algo así, un
cambio de medios de producción. Obviamente, ese fue el planteamiento de salida.
Después todo cambió y creo que el disco es eso, más nuestra locura, más
nuestros propios cambios de medios.
E: En general, yo quería
casi que copiar este sonido y este tipo de instrumentación, eventualmente
transformando el tipo de armonías y algo de los contenidos, pero mi intención
era casi crear un trabajo de «época». Luego ya, con Camilo, la dirección que
tomó todo este proyecto fue la inclusión de nuestro lenguaje personal en la
estética de este disco.
Han
descrito el proceso como “dos trenes chocando a toda velocidad”. ¿Cómo se vivió
esa intensidad dentro del estudio durante esa semana de grabación?
C:
Eblis es un músico estudiado. Yo no. Yo lo impulsé a ser más como yo y él me
impulsó a ser más como él (pero creo que no lo logró). Fueron sesiones llenas
de ideas, de alegría, de amistad y de experimentación.
E:
Bueno, no estoy seguro de tal choque. Yo, por mi parte, me sentí muy cómodo
trabajando con Camilo y sentí también que había mucha congruencia entre
nuestras maneras de trabajar.
En
el disco conviven una mirada más académica y otra mucho más intuitiva. ¿Cómo
lograron que esos dos enfoques dialogaran sin perder coherencia?
C:
Justo pensé que la habíamos perdido. Gracias por la gentileza.
E:
No sé muy bien a qué se hace referencia con lo académico, ya que, por un lado,
este estilo mexicano modernista no proviene de academias y, además, para mí la
música en sí contiene intuición y también inspiración como base de ser músico.
Luego la intuición e inspiración se materializan por medio de la artesanía, que
es trabajar con la mente, la experiencia y las manos para llevar ideas al plano
real. No sé si la academia está algo cerca de estos dos factores.
También
hay un juego claro con la figura de Rigo Tovar. ¿Qué significa su legado
para ustedes y cómo lo reinterpretaron desde el presente?
C:
Rigo es el Camarón de México, el Landero de Matamoros, el Marley de Kingston.
Era bonito pensar en usarlo como punto de partida, invitar a su banda (Costa
Azul) a tocar con nosotros, investigar cuál era su ingrediente secreto…
E:
Rigo Tovar, esta figura, algo externa en principio para mí desde Colombia,
representa algo que me ha llamado la atención desde muchos ángulos durante mis
experiencias de vida como melómano: «el ídolo». Figura enigmática que emana muchos
arquetipos humanos, una fuente de individualidad y estilo junto con una gran
energía (y destino) para representar esta individualidad.
He
sido seguidor de muchas de estas figuras en la música, sobre todo popular, y
siempre he quedado cautivado por muchas de las ocurrencias extravagantes que
continuamente vienen de estos ídolos. Además, mucho de lo que sale de estos
creadores es generalmente genial a nivel de arte y contiene un factor
importante de agrupación colectiva de un conocimiento. Es fascinante. A mí me
recuerda mucho a otro ídolo que admiro en Colombia: la figura de Diomedes Díaz.
En canciones como «Ritmo Babilonia» y «Cumbia Beckiana»
aparece Beck. ¿Cómo surgió esa colaboración y qué sienten que aportó al sonido
del álbum?
C:
He estado trabajando con él desde hace unos 3 o 4 años. Hemos estado trabajando
en canciones juntos. Muchas referencias a la música que estábamos haciendo eran
Meridian Brothers. Así que, cuando empezamos a hacer el disco, lo invité y dijo
que sí. Y míranos ahora, con dos canciones junto al Güero.
E:
Por casualidad llegamos al tema de que Camilo conoce a Beck. Para mí Beck es
una figura muy importante y una influencia dentro de mi carrera como músico. El
hecho de poder conocerlo y trabajar con él es casi una fantasía, y bueno,
Camilo terminó materializando esto al hacer posible esta colaboración.
Las
canciones mezclan humor, política, surrealismo y ganas de bailar. ¿Qué lugar ocupa la ironía
—y ese punto absurdo— en su manera de hacer música?
C:
Me encantan los sustantivos abstractos: alegría, ironía, fantasía.
E:
Creo que la ironía es mucho más utilizada dentro del arte de lo que uno, en
superficie, se atreve a aceptar. La ironía la interpreto como una superposición
de moldes culturales similares pero que no coinciden o que, de cierta manera,
engañan, generando alegría.
Creo
que esta alegría es necesaria constantemente en nuestro devenir humano y de
artistas. Y, pues, siendo la ironía constantemente necesaria en el arte mismo,
qué más que hacerse de unas cuantas frases irónicas para decorar un trabajo
musical.
Después de sumergirse en un universo tan específico, ¿qué
creen que aporta Ruido Tovar a la evolución actual de la cumbia y la música
tropical?
C:
Uff, ¿tiene qué? Conozco mil discos bellísimos que no aportaron nada a la
evolución de la música tropical. No creo que la gente (o uno mismo) ande por la
vida haciéndose esas preguntas tan profundas con un disco de baile tropical.
E:
Esa apuesta la dejamos al público, al oyente, a la gente que aprecia lo que
hacemos, siempre con la esperanza de aportar algo a estos estilos que amamos y
disfrutamos.
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