Comic
Sans es una banda española de música alternativa que combina influencias del
emo, el pop-punk y el indie. En sus canciones hablan de vivencias personales,
situaciones del día a día y emociones con las que mucha gente puede sentirse
identificada. Poco a poco, gracias a su música y a sus conciertos, han ido
ganando un sitio dentro de la escena alternativa.
El
título de vuestro nuevo disco es Todas las cosas que nos salieron mal.
¿Qué hay detrás de ese nombre y qué significa para vosotros?
El
nombre del disco fue lo último que decidimos, incluso después de la portada
(risas). No somos grandes genios a la hora de nombrar las cosas, así que,
cuando ya estaban todos los temas grabados y nos pusimos a escucharlo, nos
dimos cuenta de que prácticamente hablábamos, literalmente, de todas las cosas
que nos habían salido mal en el último año y medio. Por eso, el nombre nos
pareció bastante obvio.
El
disco se convierte en un muestrario de nuestros pequeños o grandes fracasos,
pero no desde una perspectiva derrotista o victimista, sino todo lo contrario:
hablar de ellos, reírnos o incluso celebrarlos. ¡Al menos, nos dan algo sobre
lo que escribir nuestras canciones emo! (risas)
Con
este nuevo trabajo, ¿sentís que habéis evolucionado como banda? ¿En qué
aspectos lo notáis más?
Creo
que sí que hemos dado un paso, espero que hacia adelante (risas). En el disco
anterior estábamos en territorio inexplorado, probando ideas y sonidos que nos
flipaban, pero a los que aún estábamos aprendiendo a dar forma.
Ahora
ya nos sentimos bastante cómodos en ese registro con el que comenzamos y
queríamos hacer cosas más concretas, con las ideas más claras desde el
principio para cada tema, aunque no fueran tan ortodoxas. Aparte de lo musical,
creo que también hemos evolucionado bastante en las letras, que ahora están más
cuidadas y son más desenfadadas.
En
las letras del álbum, ¿qué temas o ideas aparecen con más fuerza?
Se
podría decir que el tema que impregna casi todas las canciones es que no somos
perfectos: la cagamos en muchos aspectos, nos afecta, pero queremos mejorar y
seguir adelante.
Aparecen
mucho las relaciones con otras personas y cómo se acaban, lo que nos hacen
sentir o lo que hemos aprendido de ellas. Las letras también tienen un toque
bastante costumbrista: hablamos de la rutina, del día a día, de salir de fiesta
en una ciudad que no es la tuya, de estar sin trabajo o de ir a tocar apretados
en la parte de atrás de un coche que se estropea…
Intentamos
que prime el optimismo y las ganas de disfrutar y reírnos a pesar de las
adversidades.
Vuestro
sonido mezcla varios estilos. ¿Cómo nació esa combinación que caracteriza a
Comic Sans?
Mentiría
si dijera que es algo premeditado (risas). A nosotros nos gusta el midwest emo
y es lo que intentamos hacer.
Ahora
bien, cada uno tiene sus influencias, capacidades y “dejes”, y creo que por eso
acabamos sonando de esa forma tan característica, llámalo más indie o más
pop-punk. Cuando trabajamos en un tema no nos preocupa tanto que encaje en un
género concreto, sino que nos guste, que “esté guapo”. Eso nos da la libertad
para que salga un híbrido de lo que aporta cada uno como individuo.
¿Cómo
vivisteis el proceso de grabación del disco?
Al
grabar un disco siempre sientes una mezcla de sensaciones: satisfacción,
impaciencia, estrés e incluso frustración. Por suerte, el balance global suele
ser positivo, y este disco no fue una excepción.
Grabar
con Santi ayuda mucho; es un gran profesional y nos apoya un montón. Además,
hacerlo en un sitio como Sant Feliu, con sus calas, paseos, bares y rincones,
en pleno verano, hace casi imposible estresarse. Nuestra rutina era grabar por
la mañana, comer unas buenas raciones en el Corsari e irnos a la playa hasta
que anochecía. Así cualquiera graba un disco (risas).
Para
vosotros, ¿qué papel juegan los conciertos en directo dentro de la banda?
Son
una parte esencial. Casi diríamos que los discos son una excusa para poder
subirnos a los escenarios.
El
público emo vive muchísimo los conciertos: baila, grita las canciones, salta
desde el escenario, nos coge en brazos… Se vuelve adictivo y es la parte más
satisfactoria de tener un grupo, incluso aunque a veces tengas que recorrer
cientos de kilómetros de forma un poco precaria para llegar (y volver al día
siguiente).
Cuando
alguien escucha este álbum por primera vez, ¿qué os gustaría que sintiera o que
se llevará de él?
Bueno,
lo primero, que le flipe, ¿no? (risas). Nos gustaría que las canciones les
interpelen y que, en cierta manera, las hagan suyas.
Nos
ha pasado que alguien nos ha dicho que nuestra música le ha ayudado en una
etapa complicada, o que ha usado algún tema para declararse a otra persona.
También hay gente que se saca los riffs o las baterías porque le
encantan… Ese tipo de cosas son las que más nos llenan.
Ahora
que el disco ya está publicado, ¿qué planes tenéis para los próximos meses?
Ahora
el plan es girar por prácticamente toda la península. Tenemos varios conciertos
en distintas ciudades y con bandas que son buenas amigas, así que el plan es
inmejorable.
Bueno,
eso y ensayar bastante para que los temas salgan bien (risas).
