sábado, marzo 21, 2026

SYNTHPOP CON ALMA: ASÍ SUENA «PARADISES» (COOKING VINYL, 2026) DE LADYTRON

Después de tres años de silencio, Ladytron regresan con Paradises (Cooking Vinyl, 2026), un disco claramente orientado a la pista de baile. Hay ecos de los ochenta —de New Order al sonido balearic—, con pinceladas de italo disco y acid house, sin perder ese aire de ensoñación y melancolía tan propio de la banda.

El sencillo de presentación, «I Believe in You», resume muy bien lo que ofrece el álbum: un sonido que mira a lo mejor del synthpop ochentero —Depeche Mode, The Human League, OMD o Pet Shop Boys—. Electrónica elegante, atmosférica y con cierto halo misterioso, cargada de sintetizadores, armonías vocales y estribillos con gancho.

Destacan cortes como el banger «Kingdom Undersea», «Sing», la envolvente «Metaphysica», «Caught in the Blink of an Eye» o «A Death in London», que recuerda a los DM de Some Great Reward (1985) Helen Marnie, Mira Aroyo, Daniel Hunt y Reuben Wu suenan tranquilos y seguros; al fin y al cabo, son expertos en lo suyo. Paradises es el octavo disco del grupo, y pocos pueden presumir de una trayectoria tan larga y, al mismo tiempo, tan sólida, al margen de los dictados del mainstream.

A pesar de su duración —dieciséis temas—, todo un desafío en un mercado que prioriza lo inmediato y lo fácil de asimilar, la escucha no se hace pesada en ningún momento. Es cierto que parte de la crítica ha podido penalizar el disco por este motivo. Tiene sentido: estamos cada vez más acostumbrados a álbumes breves y de digestión rápida. Sin embargo, para quien disfruta de la música con calma, Paradises se vive más como una experiencia que como un simple consumo. En ese sentido, hay que reconocerle a los de Liverpool su ambición y su voluntad de ir a contracorriente. Las modas, desde luego, no son una prioridad para ellos.

Ladytron han puesto toda la carne en el asador, con hasta cinco sencillos como carta de presentación. No es casualidad: pocas veces han firmado un trabajo que baje del notable. Sorprende, de hecho, que nunca hayan gozado de mayor reconocimiento. Paradises suma otra muesca a una discografía prácticamente intachable. Un regreso que mira al pasado para sonar al futuro.