CRISTALINO
es un artista granadino que compagina su reconocida carrera como actor con un
proyecto musical cada vez más sólido y personal. Con un sonido que evoluciona
del pop digital hacia una mayor calidez orgánica, sigue construyendo una
identidad propia, íntima y contemporánea.
Estás
en un momento muy movido: cine, series, nominaciones… y al mismo tiempo tu
proyecto musical sigue creciendo. ¿Cómo conviven en ti el actor y el músico?
¿Se alimentan entre ellos o intentas mantenerlos en compartimentos separados?
Sí,
se retroalimentan. Es curioso, porque la buena experiencia que he tenido en mis
primeros trabajos como actor ha cambiado mi forma de relacionarme con la
música, sobre todo en el directo, estoy intentando hacerlo todo desde el mismo
lugar, desde la relajación y el disfrute.
Tras
dos EPs y con un tercero en camino, ¿en qué dirías que has evolucionado desde
tus primeras canciones hasta este nuevo trabajo?
Me
gustaría pensar que en todos los aspectos pero, por ejemplo, en la forma de
cantar noto un progreso claro. Creo que estoy cantando de forma más expresiva y
reposada, con más control, tengo que agradecer al productor Jaime Beltrán, él
me ha incidido desde el comienzo del proyecto en que busque cantar con esa
sensación de aplomo.
DESTELLO
abre esta etapa. ¿Qué te hizo sentir que tenía que ser
la primera pieza en ver la luz?
Nos
gusta mucho la fuerza que tiene la entrada (“un, dos, tres, cuatro”) de la
canción y nos parece buena muestra de los elementos que se encontrarán en el
EP: tiene unos sintes muy protagonistas (tocados por Jaime Beltrán y Dani
Molina), samples y recursos de la música electrónica; pero también baterías
(interpretadas por Laura Efe) y guitarras acústicas; y la letra representa bien
el imaginario del resto de canciones.
Se
percibe una transición del pop más digital hacia una sonoridad más analógica y
tangible. ¿Esa búsqueda responde a una inquietud musical, personal… o a ambas?
Sí,
es justo lo que comentaba antes, esto ha sido una búsqueda consciente motivada
por nuestra necesidad de tener más contacto con lo real, con lo tangible.
Estamos saturados de información a través de las pantallas y queríamos reflejar
eso en el sonido, hacer música con las manos, añadir algo de imperfección pero
manteniendo texturas y formas de trabajar propias de producciones más
contemporáneas.
En
cierto modo, DESTELLO invita a recuperar la materialidad en un mundo
cada vez más virtual. ¿Sientes que estamos perdiendo algo importante en esa
hiperconexión constante?
Por
supuesto. Perdemos la contemplación, el sosiego, la quietud, tenemos la
sensación constante de que alguien nos puede reclamar o de que hay algo que nos
estamos perdiendo. Y eso nos desconecta de nuestra propia naturaleza.
Vuelves
a trabajar con Jaime Beltrán en la producción. ¿Qué tiene vuestra relación
creativa que hace que sigas confiando en él para dar forma a tu sonido?
Me
encanta su forma de ver y entender la música, creo que tiene una gran intuición
y muchísimo talento, a parte tenemos una relación creativa y una amistad desde
que éramos casi adolescentes, uno de nuestros primeros proyectos (Pájaro Jack)
lo formamos juntos.
El
14 de marzo presentarás estas nuevas canciones en el Teatro Alhambra de
Granada. Mirando al pasado reciente, ¿cómo vivirás ese concierto y qué sentirás
al compartir DESTELLO en directo con tu público?
Es un concierto muy importante para mí, lo siento como la presentación en Granada de toda esta primera etapa con el proyecto, y es un lugar con mucha solera, en el corazón de un barrio (El Realejo) con una vida cultural muy activa. Un lujo disponer de este espacio.
