Desde
Barcelona, Celestial Bums llevan más de una década explorando los límites de la
neo-psicodelia, el shoegaze y el dream pop. Considerados pioneros del género en
España y convertidos en banda de culto dentro de la escena europea, su música
traza viajes íntimos y cósmicos a través de paisajes sonoros envolventes y
profundamente emocionales. Con Minutes From Heaven, su nuevo álbum, la
banda firma el capítulo más personal y liberador de su trayectoria.
Desde
vuestro debut en 2012 se os ha considerado una banda en constante
transformación. ¿Cómo sentís que ha cambiado Celestial Bums a nivel creativo y
humano a lo largo de estos años?
En
el plano artístico y creativo, como bien dices, somos un grupo en constante
transformación. En cada nuevo disco intentamos que nuestra esencia encuentre
otros ropajes para poder manifestarse; nuestro ADN siempre está presente. A
veces ocurre, como en nuestro primer álbum homónimo (2012), con canciones de
diez minutos en un viaje más profundo e hipnótico; o como en Ascend (2016),
donde el rock psicodélico y los muros de sonido cobran mucha fuerza. Después
llegaría Sleep Inside a Horse (2020), con un sonido más nítido y
abierto, anteponiendo los detalles a las capas de sonido y a la masificación de
arreglos.
En
el plano personal y humano, el cambio también ha sido importante. Hemos
experimentado grandes transformaciones en nuestras vidas, y esto nos ha llevado
a replantear muchas cosas: desde la composición y la grabación hasta la
estructura y el formato de la banda a la hora de defender el directo. Pero lo
misterioso de Celestial Bums es que, a pesar de las dificultades personales y
los obstáculos que podemos encontrar ahí fuera, de una manera u otra la banda
encuentra fisuras en el sistema para filtrar su música y su mensaje. Hay una
fuerza que va más allá de nosotros que nos empuja a continuar.
Minutes
From Heaven se presenta como vuestro trabajo más
íntimo y personal. ¿En qué se diferencia este disco de los anteriores a la hora
de componer y producir las canciones?
Como
comentábamos, cada disco se ha hecho en circunstancias distintas, y este
también ha sido el caso. La sensación es que en Minutes From Heaven el
proceso, en conjunto, ha sido más espontáneo, más libre y ha fluido con mayor
facilidad que en otras ocasiones.
A
la hora de componer un posible nuevo disco teníamos claro que debía ser algo
libre de prejuicios y fijaciones externas. No siempre es sencillo. Decidirnos a
hacerlo fue una necesidad, pero conllevaba explorarnos a nosotros mismos sin
saber cuáles iban a ser los resultados. No ha sido necesariamente un proceso
corto, como imaginábamos al principio, pero los temas han surgido con más
claridad y de forma más directa.
A
nivel de producción, esta se ha quedado en casa. Hemos tomado las decisiones
que considerábamos oportunas y, diría, nos hemos escuchado más que otras veces.
Únicamente Bobby Hecksher, de The Warlocks, se involucró en el proceso de
producción y nos dio su valiosa opinión, que por supuesto tuvimos en cuenta.
El
álbum fue escrito durante un periodo de profunda transformación personal para
Japhy Ryder. ¿Hasta qué punto lo emocional y lo vital marcaron el sonido y las
letras del disco?
El
proyecto había pasado por un periodo de menor actividad, y eso dio lugar a
transformaciones vitales en otros ámbitos. Uno tiene que aprender a digerir
esos cambios y no olvidar cómo quiere seguir escribiendo su propia vida ni qué
decisiones debe tomar para lograrlo. Expresar cómo te sientes, descubrir qué
resuena en tu interior…
Para
Japhy, hacer todo eso a través de una melodía o una letra es una forma esencial
de autoconocimiento y alivio.
Vuestra
música siempre ha orbitado entre la neo-psicodelia, el shoegaze y el dream pop.
¿Creéis que este nuevo LP define de forma definitiva vuestro universo sonoro o
es solo una nueva estación en el viaje?
Muy
probablemente nuestro universo sonoro primordial nació con una impronta, una
huella que, a lo largo de nuestros trabajos, ha seguido siendo muy reconocible.
En este sentido, alcanzamos una madurez sonora desde nuestros inicios; de
hecho, ese fue el gran punto de partida que nos unió a todos. Comprendimos bien
la esencia de un estilo que por aquel entonces aún era bastante desconocido a
nivel nacional, y éramos plenamente conscientes de ello.
Habéis
girado extensamente por Europa y compartido escenario con bandas clave del
género. ¿Qué ha cambiado en vuestra forma de tocar en directo después de tantos
kilómetros y experiencias compartidas?
Es
un gran aprendizaje poder girar por Europa; uno aprende mucho observando cómo
el otro se desarrolla en el escenario y también fuera de él. Resulta muy
interesante situarse como observador y espectador de los músicos y bandas con
los que compartimos cartel: se aprende muchísimo.
Es
maravilloso poder salir de casa y encontrarte con un público y lugares nuevos.
Es una experiencia profundamente inspiradora.
En
vuestras canciones hay un equilibrio muy marcado entre la calma introspectiva y
la catarsis distorsionada. ¿Ese contraste nace de forma consciente o es algo
que surge de manera natural en el proceso creativo?
Creo
que, al igual que nuestro sonido, en nuestra propia naturaleza oscilamos entre
esos dos aspectos. Nos sentimos muy cómodos en los temas de medio tiempo,
buscando constantemente una belleza envolvente que, a su vez, contenga momentos
de ruptura.
Podemos
decir que ese contraste del que hablas es necesario para expresarnos y que
surge de manera natural durante el proceso.
Muchas
críticas destacan que es en directo donde se revela vuestra verdadera
intensidad. ¿Cómo afrontáis la adaptación de un disco tan introspectivo como
Minutes From Heaven al escenario?
El
directo es donde realmente somos felices y donde podemos expandirnos sin las
limitaciones técnicas del estudio de grabación. En ese sentido, en nuestros
nuevos conciertos volvemos al formato de quinteto, con tres guitarras sobre el
escenario. Teníamos claro que, si regresábamos al directo, queríamos hacerlo
con todas las consecuencias.
Eso
nos da un extra de intensidad que nos gusta aportar en el live.
Mirando
hacia adelante, ¿qué os gustaría que el oyente se lleve después de escuchar
Minutes From Heaven de principio a fin, tanto a nivel emocional como sensorial?
Tenemos
que aprender, como artistas, que una vez que el disco sale a la luz no podemos
pretender controlar lo que el oyente debe sentir o percibir. Resulta muy
ilusionante dejarse sorprender: aquellas ideas que dábamos por cerradas quizá
se transforman cuando, del otro lado, surge una nueva visión de la canción.
Puede
tratarse de una melodía que no era protagonista y que se descubre a medida que
aumentan las escuchas, o de una frase de la letra que el oyente recibe y que
conecta directamente con sus emociones, tanto a nivel emocional como sensorial.
