lunes, mayo 25, 2026

SHOEGAZE: LA ESCENA QUE CONVIRTIÓ LA MELANCOLÍA EN RUIDO (SEGUNDA PARTE)

La llegada del Britpop

El Britpop transformó por completo la escena musical del Reino Unido. Fue la última gran explosión cultural británica: guitarras, actitud e himnos que definieron toda una época.

En comparación, el shoegaze era demasiado underground, demasiado introspectivo, poco apto para las masas. Resultaba imposible competir contra aquel fenómeno o, desde el otro lado del Atlántico, contra la explosión comercial del grunge.

Grupos como The Boo Radleys, Blur, The Verve o Lush —que en un principio comenzaron grabando música inspirada en el género— mutaron hacia un estilo más accesible y luminoso.

El shoegaze tuvo más éxito de crítica que de ventas. Jamás terminó de cuajar en las listas y le costó décadas ser valorado en su justa medida.

El shoegaze nunca desapareció

En un ejercicio que mezcla nostalgia y reivindicación cultural, el movimiento ha logrado mantenerse vivo gracias tanto a los arquitectos sonoros que continúan sobre los escenarios —My Bloody Valentine, Chapterhouse o The House of Love— como a bandas clásicas que siguen publicando nuevos trabajos: Slowdive, Ride, Swervedriver, The Boo Radleys, Drop Nineteens, The Jesus and Mary Chain y The Telescopes. Algo que habría parecido impensable a finales de los noventa, cuando el shoegaze desapareció con más pena que gloria, sepultado por el auge del Britpop y los cambios de tendencia dentro de la industria musical.

Herederos del shoegaze

Combos como The Twilight Sad, DIIV, Alvvays, Nothing, A Place To Bury Strangers, Beach House o The Pains of Being Pure at Heart han recogido el testigo del shoegaze y lo han llevado al siglo XXI. Algunas acercándolo al post-punk, otras al dream pop o al noise rock, pero todas manteniendo intacta la idea original: convertir el sentimiento, la melancolía y la distorsión en algo casi físico.

Conclusión

Tres décadas después de su nacimiento, el shoegaze vive una segunda juventud. Lo que durante años fue considerado un género minoritario y condenado al culto, hoy disfruta del reconocimiento que siempre mereció. Las viejas glorias han regresado, nuevas bandas continúan recogiendo el testigo y toda una generación ha descubierto aquellas guitarras infinitas, la melancolía y el ruido que definieron el movimiento. Contra todo pronóstico, el shoegaze está más vivo que nunca.

Discos imprescindibles

Blur — Leisure (Food Records, 1991)

Catherine Wheel — Ferment (Fontana Records, 1992)

Chapterhouse — Whirlpool (Dedicated Records, 1991)

Cocteau Twins — Heaven or Las Vegas (4AD, 1990)

Curve — Doppelgänger (Anxious Records, 1992)

Drop Nineteens — Delaware (Caroline Records, 1992)

Galaxie 500 — On Fire (Rough Trade, 1989)

Lush — Spooky (4AD, 1992)

My Bloody Valentine — Loveless (Creation Records, 1991)

Pale Saints — The Comforts of Madness (4AD, 1990)

Ride — Nowhere (Creation Records, 1990)

Slowdive — Souvlaki (Creation Records, 1993)

Spacemen 3 — Playing with Fire (Fire Records, 1989)

Swervedriver — Raise (Creation Records, 1991)

The Boo Radleys — Giant Steps (Creation Records, 1993)

The House of Love — The House of Love (Fontana Records, 1990)

The Jesus and Mary Chain — Psychocandy (Blanco y Negro Records, 1985)

The Telescopes — Taste (What Goes On Records, 1989)

The Verve — A Storm in Heaven (Hut Records, 1993)

Menciones honoríficas:

Adorable — Against Perfection (Creation Records, 1993)

Bowery Electric — Bowery Electric (Kranky, 1995)

Cranes — Forever (Dedicated Records, 1993)

Mojave 3 — Ask Me Tomorrow (4AD, 1995)