lunes, mayo 04, 2026

ENTREVISTA A TOU: HERIDAS QUE NO CICATRIZAN

TOU es el proyecto más personal de Albert Segura, tras años de recorrido en la escena independiente con bandas como Muñeco. Su música se mueve entre el rock alternativo y la psicodelia, con canciones que buscan emoción y profundidad. En 2026 publica Flores y Puñales (El Genio Equivocado), un disco directo y sincero que define su sonido perfectamente.

Flores y puñales se mueve entre lo delicado y lo crudo. ¿De dónde nace esa mezcla tan marcada en el disco?

El disco empezó a gestarse sin una idea conceptual preconcebida. Las canciones fluían con un eje vertebrador que las unía: luz y oscuridad a partes iguales. A partir de esa contradicción desarrollé el concepto del álbum, que consistía en aplicar a esas instrumentales unas letras que hablaran de amor y desamor; para ello, modifiqué algunas de ellas.

Por tanto, Flores y puñales es un disco que aborda el amor desde un lugar poético, en todas sus formas.

Vienes de otros proyectos, pero en TOU parece que hay algo distinto. ¿Qué has encontrado aquí que antes no podías explorar?

TOU es, quizás, la culminación de un largo recorrido. Como novedad, está el idioma, un gran reto, ya que no es habitual en el tipo de sonido que hemos logrado. Por otro lado, que yo sea el cantante también supone una novedad dentro de mi trayectoria como músico.

Otro ingrediente clave es la psicodelia, que me enseñó a valorar Celestial Bums (banda de la que formé parte en sus inicios), hasta llegar a los desarrollos instrumentales de Muñeco, cuyo batería, Xoán Martínez, forma ahora parte de TOU.

Gracias a él y a su mujer, Alba, que me dijo las palabras adecuadas para creer en mí, el proyecto tomó forma hasta convertirse en lo que es hoy. Más adelante se sumaron Guillem Bonet (bajo y segundas voces) y Oriol López (guitarra), quienes aportaron frescura y una nueva dimensión a mi sonido.

En definitiva, TOU suena diferente porque es un proyecto más personal y, al mismo tiempo, enriquecido por nuevas mentes creativas que lo han hecho crecer. Es algo de todos.

Las canciones tienen una fuerte carga emocional, con temas como el conflicto interno, el amor y la perdida. ¿Dirías que es tu trabajo mas personal hasta la fecha?

 Es mi proyecto más personal porque nace directamente de mí. La concreción de ideas, la confianza en uno mismo, el sonido en conjunto y la libertad a la hora de crear han dado lugar a esa carga emocional de la que hablas; en él está impregnada la emoción de todos.

En ese sentido, es un disco muy completo. A su manera, es un disco personal para cada uno de los integrantes, y eso es lo que más me gusta.

A nivel sonoro te mueves entre el rock alternativo, la psicodelia y el post-punk, pero todo suena natural, cohesionado. ¿Cómo has llegado a ese equilibrio?

Se llega picando piedra durante años, y nosotros llevamos unos cuantos con el pico en la mano. Madurar la escucha, equivocarse muchas veces, encontrar un lenguaje propio y jugar entre la emoción y la razón ha sido una de las claves.

No todo vale y eso, aunque parezca mentira, no es tan fácil de comprender. Identificamos sonidos que funcionan entre sí y somos capaces de verlos en conjunto para presentar algo sólido.

Has decidido producir el disco tu mismo. ¿Cómo ha influido eso en el resultado final?

Flores y puñales se forjó durante varios meses en el estudio de La Capsa. Pensábamos que era más interesante dedicar tiempo a perfilar el sonido y los arreglos que encerrarnos cinco días en un estudio a grabar sin un rumbo claro.

Por suerte, entre todos los integrantes hemos grabado unos cuantos discos y centenares de canciones en nuestros home studios; en ese sentido, el bagaje es sólido.

Vicente Maciá (The Carrots, Pigmy) realizó una mezcla exquisita del disco, lo que ayudó a que sonara verdaderamente profesional. Aunque sea un trabajo autoproducido, todos los elementos han sido tratados con un enfoque profesional.

En algunos cortes se percibe un trasfondo mas simbólico, incluso con cierta lectura política. ¿Cuánto influye el contexto en lo que cuentas?

Escribo las letras a partir de un concepto. En la canción «Montañas», por ejemplo, pensé que podían representar la idea de amor que quería desarrollar a lo largo del álbum. Lo planteé como un diálogo con la humanidad, en el que se le reprocha la barbarie que ejerce contra su propia familia: la naturaleza.

No quería hablar del amor o el desamor desde un lugar común; me interesaba poetizar el tema y llevarlo a otro plano. De lo político no se puede huir, aunque uno quiera.

En medio de tanta inmediatez, tu música invita a una escucha más pausada. ¿Lo buscas o es tu forma natural de crear?

Es mi forma natural. De hecho, estoy muy contento con la canción «Te maldigo», porque es directa y, al mismo tiempo, mantiene los aspectos conceptuales de nuestra música. Me suele costar hacer temas cortos.

A la vez, nos gusta que las canciones se desarrollen, que sean un viaje. Es, en cierto modo, un gesto contra la inmediatez impuesta por la sociedad digital que, a mi juicio, es consecuencia del consumo desmedido que impera en las redes.

Hay que parar —todos lo sabemos—, y este es nuestro granito de arena.

Si tuvieras que describir Flores y puñales con una imagen o una sensación, mas que con palabras, ¿Cuál seria?

 El caminante sobre el mar de nubes, de Friedrich.