MOMO es un proyecto de rock-punk nacido en Valencia y capitaneado por
Marcos (Mafalda). Suena directo, sin rodeos, y está pensado para sudarlo en el
escenario. Son canciones que transforman la rabia del día a día, la precariedad
y el cansancio generacional en algo compartido, pero sin caer en el
victimismo. Canciones para un día de mierda, su primer disco,
mezcla energía, actitud y sentimiento de comunidad con una idea muy clara:
aunque a veces todo se tuerza, la buena gente acaba imponiéndose
El título Canciones para un día de mierda suena a desahogo, pero también a plantarse y resistir. ¿En qué momento personal nace este disco? ¿Qué estabas necesitando sacar fuera cuando escribiste estas canciones?
MOMO para nosotras es un sitio seguro donde poder expresar nuestra música
con la única responsabilidad de divertirnos y hacerlo lo mejor
posible. Después de 15 años de Mafalda esto es justo lo que
necesitaba. Eso, y juntarme con unxs artistas con tanto talento como
Victoria, Jose, Carlos y Saul.
No buscamos otra cosa que hacer la música que nos gustaría escuchar, evitando
radio fórmulas y dándole al público algo diferente. Teníamos claro que el
disco podía ser cualquier cosa menos aburrido. Por desgracia hoy en día a
la bandas les da miedo arriesgar, se lanza tanta música todos los días que es
muy difícil diferenciarse.
El álbum rehúye la autocompasión y apuesta por la fuerza, el pogo y la
urgencia. ¿Tenías claro desde el principio que querías ir por ahí o esa energía
fue saliendo sola mientras componías?
Teníamos claro que si volvíamos a apostar por la música era para hacer algo
contundente y picante, algo que te hiciera despertar por dentro emociones que
solemos tener dormidas, rabia, amor incondicional, ganas de luchar y de
romperlo todo, inconformidad.
En las letras aparecen la precariedad, el agotamiento y la frustración de
toda una generación, pero también los afectos y el apoyo mutuo. ¿Cuidarnos
entre nosotros se ha convertido, hoy más que nunca, en un gesto político?
Venimos de una larga época donde muchas bandas han evitado apostar por
mensajes explícitos y la "metáfora" en las letras ha sido el vehículo
para tratar temáticas que a mi parecer deben ser más contundentes y dolorosas.
Creemos en la música como un elemento transformador de la sociedad a nivel político
y aunque hemos vivido recientemente la subida de bandas con temática de
"Izquierdas" a un nivel grandísimo esto no se ha traducido en la
sociedad. Mensajes vacíos no llevan a nadie a plantearse nada.
Temas como «Paren el mundo» o «¿La buena gente siempre
gana?» tienen algo de himno. Cuando escribes, ¿piensas
ya en cómo van a explotar en directo o es el escenario el que termina de darles
su verdadero sentido?
Sin duda somos una banda de directo. Pensamos en el directo en cada
paso y una de nuestras recompensas reside en buscar esa energía en la gente en
nuestros conciertos, esa complicidad. Cantar y bailar
canciones debería ser algo emocionante y liberador, buscamos que la
gente vibre fuerte siempre que se pueda.
MOMO nace como proyecto musical, pero también como refugio para ese
“ejército de raros”. Cuando te sientas a escribir, ¿a quién le estás hablando
realmente? ¿Quiénes son esas personas?
Creo que las personas nos conformamos pero que no queremos hacerlo y creo
que a pesar del miedo a diferenciarnos y pelear por un cambio en el status
quo de la sociedad, realmente hay un ejército dormido de
personas "raras" esperando el momento adecuado para explotar y
romperlo todo para crear algo mejor. Les hablo a ellas.
El disco inaugura Alcazaba Records, que se define más como un espacio ético
que como un sello al uso. ¿Qué significa para ti levantar ese “castillo donde
solo entra la buena gente”?
Para nosotrxs es un orgullo que Alcazaba alce el vuelo casi con MOMO y que
sigan naciendo proyectos underground antifascistas y que
apuestan por la originalidad y el amor a la música. Queremos
rodearnos de esa gente que todavía no piensa solo en el dinero o en la
rentabilidad, quedan muy muy pocas.
A nivel sonoro es un álbum compacto, sin rellenos ni rodeos. ¿Cómo fue el
proceso de grabación? ¿Qué aportaron Jose Sempere y Víctor Llinares para que el
resultado suene así de sólido?
Jose fue el productor del disco aparte de guitarrista de la banda, él
aportó una barbaridad de elementos y una visión muy diferente a lo que
estaba acostumbrado, al final tocar tantos años en Mafalda nos hizo caer sin
querer en las mismas dinámicas y en las mismas discusiones y creo que eso
provocó que bajara la calidad de nuestras composiciones.
Víctor por otro lado masterizó el disco y fue un lujo trabajar con él,
realmente entendió el sonido que buscábamos.
Ahora que el disco ya está fuera y rodando: cuando todo parece torcerse,
¿qué te gustaría que sintiera alguien al ponerse los cascos y darle al play a
MOMO?
Quiero que sientan emociones salvajes, quiero que les dé morbo lo raro, la
atracción de lo diferente. Quiero que la gente apoye a las bandas Underground,
que vayan a sus conciertos y que sientan el movimiento político y musical como
suyo, que formemos parte de algo grande y trasnsformador de nuevo, diablos
añoro las tribus urbanas y las luchas políticas que les acompañaban.
